Hituco Molavéis

31 diciembre 2009

Hituco dice:

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Gracias por visitar este Blog.

Gracias por sus comentarios.

Reciban TODOS, (dije TODOS), mis mejores deseos de salud, paz y bienestar, en el nuevo ciclo que nos han acostumbrado a contar desde el primer dia del mes de Enero, hasta uno como hoy, último del mes de Diciembre.

Para “variar”, un mensaje de RICTUS.

Hituco Molavéis

P.D. En seguidita les subo el material del 28 al 31.

29 diciembre 2009

Pobre criatura

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Bolsillo navideño

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Zozobra

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91227, ROLANDO CORDERA CAMPOS, LA JORNADA

Las fiestas se tiñeron de rojo y las victorias se volvieron pírricas. La celebración llevó a una cadena negra de funerales y la secuela de la muerte del capo nos pone una vez más de cara a lo peor de la campaña iniciada en diciembre de 2006: desde diversas fuentes, ninguna de ellas expresa pero insistentemente ligadas a la Armada de México, se habla de una infiltración del Ejército Mexicano nada menos que en su sección segunda, donde se hace y teje la inteligencia de nuestro máximo cuerpo de seguridad y defensa. 

Sea como vaya a ser, la embestida de Cuernavaca no arroja más saldos que los muertos, las fotos ignominiosas y una descalificación grave en extremo de las fuerzas combatientes. Nada que festejar y sí mucho que preguntarse y preguntarnos sobre si ha valido la pena declarar una guerra en falso no por otra cosa sino porque el enemigo no viste de verde o de azul, no tiene rostro más que cuando se nos ofrecen los ajusticiamientos o una que otra detención, nunca como cuenta de inversión o corriente, mucho menos como transferencia desde o hacia el exterior. 

Todo lo que brilla en esta cruzada no es oro sino lodo y por ahí va la marcha toda de la nación, mientras los empresarios de la tinta se frotan las manos ante los contratos mil del año que entra. Jugar a los soldados no resulta, porque para empezar los soldados de carne y hueso desertan o viven la zozobra cotidiana sin nadie que los llore, los premie, los cubra. Todo es a descubierto, a marcha forzada sin rumbo fijo ni enemigo visible al frente, pero indefectiblemente a través de comunidades y poblaciones, alcaldes y secretarias de juzgado o ayuntamiento, que purgan cárcel sin prueba suficiente y sólo dejan una estela de malhumor, descontento y encono contra el mal gobierno que ya tiene demasiadas fases y no permite opción alguna.

Las deudas que va a dejar este gobierno son irredimibles, salvo que la sociedad civil y no tanto se aboque a un ajuste profundo de las formas de gobierno que sin consulta alguna se impusieron con el paso del tiempo. La alternancia ya no tan famosa, que Vicente Fox convirtió en capital especulativo, más tóxico que los subprimes de Wall Street, se disuelve en el aire mientras sus usufructuarios nos someten a la peor y más convulsa de las incertidumbres. La realidad es que el panismo ha sido incapaz de darnos un orden democrático y que en su alianza con el PRI no ha hecho sino reeditar la peor manera de gobernar en clave corporativa, sin organismos de masas pero sí con todas las mafias que en el mundo ha habido.

La coalición que manda y goza este estancamiento estabilizador orquestado por Francisco Gil Díaz y su discípulo Agustín Carstens, nos hace saber que la crisis o lo peor de ella pasó. De ahí la promoción del secretario de Hacienda a su beca multianual en el Banco de México y los reacomodos subsecuentes con los que el presidente Felipe Calderón quiere hacernos creer que gobierna y manda. 

Sus propuestas de reforma política pueden haber sido vistas por un instante como históricas y valientes, pero la realidad inclemente que se abre paso a través de las fiestas y los menguantes aguinaldos les impone un cruel mentís y pone contra la pared a esta extraña, un tanto contra natura, forma de gobernar que el priísmo encontró para reproducirse. 

Tan mal estamos, que los veredictos inconmovibles de nuestra dura historia, como el Estado laico, son convertidos por el PRI en moneda de cambio y la jerarquía católica toma la plaza, nada menos que encabezada por el campeón del bien hablar y el mejor ganar, don Onésimo Cepeda, de Ecatepec. 

Mala temporada para el país de Juárez y Cárdenas, a una semana de que empiecen las conmemoraciones y alguien por ahí nos llame a celebrar.

Toma de protesta

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Todavía ven la tempestad…

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MEXICO DF, 27-DICIEMBRE-09

La seguridad nacional está en pañales: jefe del Cisen

Y qué esperan para vestirla…?

Muy originales

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Calendario Bicentenario 3

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Barbarie y confusión

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91226, RENE DELGADO, REFORMA

Si 2009 arrancó con la captura de “El Pozolero del Teo” que cocinó supuestamente a alrededor de 300 enemigos del Cártel de Tijuana, el año concluye –si algo más grave no ocurre en los días que restan– con el acribillamiento de la familia del tercer maestre de las Fuerzas Especiales de la Marina, Melquisedec Angulo, caído en la refriega donde fue abatido el capo Arturo “El Barbas” Beltrán Leyva. Fue una venganza que rompió con los códigos no escritos entre las fuerzas del orden y las fuerzas del desorden. 

Principio y fin de un año marcado por la violencia, donde la barbarie criminal y su capacidad de reproducción y reacción repone la duda sobre la estrategia desarrollada por el Gobierno frente al crimen organizado.

Si las armas de las Fuerzas Especiales de la Marina se cubrieron de gloria al acabar con aquel capo, la venganza cobrada en personas inocentes, ajenas al combate contra el crimen, hiela la sangre y obliga a preguntar si el balance de lo ocurrido durante los últimos tres no exige reconsiderar aquella estrategia. 

Una y otra vez se ha planteado esa interrogante al Gobierno y la respuesta ha sido la reiteración de frases hechas que no informan ni explican cuanto está ocurriendo, que no rinden un auténtico parte de guerra. 

El Estado no se rendirá, no dará un paso atrás, no cederá, no se amedrentará… lo cierto es que, después de tres años de creciente violencia, no se advierte la hora en que más allá de la estadística de detenidos, incautaciones y decomisos, el combate al crimen se traduzca en seguridad, paz y tranquilidad para los ciudadanos. 

A esa realidad se agrega un asunto igualmente importante. El enfoque policial-militar dado al combate no garantiza el abatimiento de la criminalidad. Detrás de la acción militar no va la salud, la educación, el deporte, el empleo, el sano esparcimiento y la prevención del delito para verdaderamente recuperar y ocupar el territorio arrebatado al crimen. Se le echa a tiros y, en cuanto la fuerza de recuperación se va, regresa y, de ese modo, el combate es el cuento de nunca acabar. 

No hay equilibrio entre la persecución y la prevención del crimen y, entonces, el esfuerzo no arroja el resultado deseable. No es un combate integral, considera sólo la parte militar-policial, no la económico-social. 

Es cada vez más difícil distinguir quién es el responsable del combate al crimen. 

A menos que el Presidente de la República quiera dejar en claro que es el comandante en jefe único y responsable del concepto, la estrategia y la operación, no está claro quién es la cabeza y sí, en cambio, se mantiene la impresión de una profunda falta de coordinación entre los cuerpos que actúan. Si ésa es la intención, es una pena. El jefe del Estado y del Gobierno no puede reducir su acción y atención a un solo campo, menos cuando la circunstancia nacional exige abrir y atender otros frentes tan importantes como el criminal. 

Si ésa no es la intención, debería esclarecerse quién es el jefe en ese combate. Por momentos se ha creído que el Secretario de Seguridad Pública lo es, pero el grado de penetración del crimen en su fuerza policial más de una vez lo ha puesto en predicamentos como también en duda lo han puesto los constantes cambios en la idea de integrar una policía federal profesional. 

Luego porque de la coadyuvancia el Ejército pasó a desempeñar el rol principal, se creyó que el jefe era el Secretario de la Defensa. Pero, ahora, que las Fuerzas Especiales de la Marina han asestado, en tierra firme, el mayor golpe al Cártel de los Beltrán Leyva sin el apoyo –al menos público y manifiesto– del Ejército y la Policía Federal, no queda en claro cuál es su posicionamiento en el marco del combate. Asimismo, hay duda sobre quién desarrolla la inteligencia en el combate. ¿El Cisen, el Ejército, la Policía Federal, la Marina, la DEA? ¿Quién? 

En ese marco, la obligada aparición en escena de Fernando Gómez Mont en Gobernación causó, primero, la impresión de que él sería non entre los pares, pero esa idea se ha ido diluyendo. Así la incorporación de Jorge Tello Peón a la Oficina de la Presidencia generó una nueva expectativa pero, ahora, su función ha sido modificada y, entonces, la duda prevalece. Y del rol de la Procuraduría General de la República al menos durante la gestión de Eduardo Medina Mora ni qué decir: toda la segunda línea de mando quedó descabezada por su presunta complicidad con el crimen. 

¿Quién es el responsable del combate?

En ese marco tampoco queda claro cuál es el modelo policial que se pretende. 

En el sexenio pasado, se planteó la Agencia Federal de Investigación como el modelo policial requerido: una policía de investigación basada en el trabajo de inteligencia, de información compartimentada y de adiestramiento especializado con objetivos claros y precisos. Sin embargo, en este sexenio se desmanteló la agencia y, de paso, se recortó el nombre de la Policía Federal Preventiva al de Policía Federal. Un concepto, de seguro, hubo detrás de esa decisión. 

Así se entendió que se iba tras una sola Policía Nacional, pero no. Se quieren 32 policías estatales, ninguna municipal y una federal. Sin embargo, ahora se ha creado la Policía Federal Ministerial y se ha fortalecido a la Policía Fiscal y, entonces, cada vez es más difícil entender lo que se quiere. 

En vía de que restablezca cuál es el modelo a construir, de nuevo están en el Gobierno quienes 10 años atrás, cuando el Secretario de Gobernación era Francisco Labastida y no existía la Secretaría de Seguridad Pública, conceptualizaron y desarrollaron el modelo de los servicios de inteligencia y de la Policía Federal Preventiva.

Sí, al Gobierno calderonista se han reintegrado el almirante Wilfrido Robledo y los ingenieros Jorge Tello Peón y desde luego Genaro García Luna. Su regreso hace pensar que Francisco Labastida tuvo razón al integrarlos y dejarlos desarrollar aquellos modelos. Tuvo razón, pero, como luego el foxismo desmanteló lo hecho y diseñó una nueva Policía que ahora el calderonismo replantea, se perdieron 10 años. Si no es así, tanta entrada y salida de funcionarios, tanto ajuste y reajuste en la estructura pone en evidencia una terrible confusión. 

Tres años han transcurrido desde el inicio de los operativos militares que aún no arrojan el resultado prometido. 

¿No es hora de reconsiderar la estrategia? Si no lo es, lo que sigue es más violencia… pero sin códigos de ningún tipo. 

sobreaviso@latinmail.com

Modelito

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27 diciembre 2009

Empezando y empezando

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¿Noche de paz?

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91225, EPIGMENIO CARLOS IBARRA, MILENIO

Para Rosalba,

a quien tanto quería. 

Pasé muchas navidades lejos de los míos, en países en guerra, compartiendo la zozobra de aquellos que sabían que la paz de esa noche era sólo un artificio y que la muerte y la violencia agazapadas seguían ahí, listas para saltar sobre ellos con renovados bríos. Hoy, con los míos, en mi patria, esa vieja zozobra se reanima, sólo que ahora la cámara, el oficio y las mínimas certezas que me acompañaban han desaparecido, y la angustia de otros, que antes retrataba, es hoy la mía. 

¿Qué paz ha de haber en esta noche con más de un millón de nuevos desempleados que se suman a los millones que batallan en las calles y no tienen con qué llevar a casa la cena o los regalos y a los que la frustración y la impotencia hieren en lo más hondo? 

¿Qué paz ha de haber con centenares de miles de familias en las que el padre o la madre, los hermanos o los hijos han debido partir al norte para tratar de encontrar una manera de sobrevivir y están entonces quebradas, separadas por un muro y un papel que les condena a la ilegalidad y les dice que habrán de ser muchas las navidades escindidas? 

¿Qué paz ha de haber en esta noche, sabiendo que muchos millones más de mexicanos han engrosado, en estos últimos meses, la filas de quienes sobreviven apenas en la pobreza extrema y para los que la Navidad no significa más que la insultante certeza de que en este país, cortado de tajo por la desigualdad, a otros, muy pocos, les toca de todo lo que la vida ofrece, y a ellos, los más, no les toca nada? 

¿Qué paz ha de haber en esta noche, cuando cientos de miles de mexicanos (soldados, policías, funcionarios judiciales, sicarios, narcomenudistas, capos, campesinos que cultivan mariguana o amapola, comerciantes extorsionados por los narcos, civiles que viven en la tierra de nadie) están involucrados, de alguna manera, o son víctimas en una guerra sangrienta que amenaza con extenderse a todo el territorio nacional y prolongarse por años o por décadas, donde los enemigos combaten sin respeto a los más elementales principios de humanidad, y la barbarie, que ya rebasa todos los límites del horror, ha dejado de alguna manera de sorprendernos? 

¿Qué paz ha de haber cuando la simulación y la mentira, la ineficiencia y el cinismo son el modus operandi de nuestros gobernantes tan dados a culpar al mundo de lo que aquí sucede, tan incapaces de reconocer sus propias culpas y mientras —por acción u omisión del poder— continúa instalado entre nosotros el imperio de la corrupción y la impunidad? 

¿Qué paz ha de haber cuando las fuerzas del Estado, las que deberían actuar con la ley en la mano, en cuya civilidad tendríamos que confiar, en cuyo recto proceder deberíamos depositar las esperanzas del fin, algún día, de esta sangrienta confrontación actúan como los mismos narcos a los que combaten y envían ominosos mensajes con los despojos mortales de su enemigo? 

¿Qué paz ha de haber cuando irresponsablemente, o peor aun, resultado de un designio estratégico, de la doctrina de la muerte ejemplar, las fuerzas del orden desatan la ley del talión, fortalecen en sus enemigos la moral de combate que pretendían minar y abren las puertas al terrorismo y a la barbarie? 

¿Qué paz ha de haber cuando una familia entera —en el afán estéril, porque en estos casos la propaganda no sirve para nada, de homenajear al héroe caído— es exhibida en la pantalla y en las páginas de los diarios, y a las pocas horas masacrada mientras los mandos que desataron el horror, los políticos que pretenden atribuirlo a empleados menores se mueven, blindados y tranquilos, rodeados de sus impresionantes dispositivos de seguridad? 

¿Qué paz ha de haber mientras la muerte aquí; los granadazos, las ejecuciones sumarias, las masacres permiten que en Nueva York o Los Ángeles, de donde siguen llegando los dólares y las armas, y ante la mirada de un gobierno que tolera el consumo y no persigue a sus propios narcos, esta noche millones de estadunidenses se dispongan a enfrentar la depresión crónica de la Nochebuena con una grapa de coca o un carrujo de mariguana llegado del sur, de nuestra tierra ensangrentada? 

¿Y de qué paz hablan los supuestos pastores, los altos jerarcas de la Iglesia católica, que predican, con estridencia, desde el púlpito y los medios de comunicación, la intolerancia, el linchamiento de las minorías, lanzando furiosas anatemas y cerrando las puertas del cielo a los que llaman pecadores, perversos, seres desviados que actúan contra la naturaleza, mientras mantienen las puertas y las arcas de la iglesia abiertas a los narcotraficantes y cierran los ojos ante los curas pederastas? 

¿De qué paz hablamos esta noche? De una que hoy es solo espejismo pero por la que, en tanto que esperanza y derecho de todos, hay que luchar. De la que nace de la justicia y la democracia: entendida esta última como una herramienta efectiva para zanjar, para acortar la brecha de la desigualdad. Caldo de cultivo de los males que nos aquejan.

http://elcancerberodeulises.blogspot.com 

www.twitter.com/epigmenioibarra

Lluvia negra

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Aún

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Crónica de lo que no debió ser

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91224, LORENZO MEYER, REFORMA  

En su libro de entrevistas, Carmen Aristegui conduce al lector con agilidad e inteligencia por los laberintos de una transición que no cuaja 

Un libro 

La lectura de 26 entrevistas hechas por Carmen Aristegui (magníficamente ilustradas por 52 fotografías de Ricardo Trabulsi) en torno a la historia política reciente de México, y publicadas bajo el título Transición. Conversaciones y retratos de lo que se hizo y se dejó de hacer por la democracia en México (Grijalbo, 2009), constituye un mapa básico del camino -y de los obstáculos, sobre todo, los obstáculos- recorrido por nuestro país de 1988 a la fecha en su dramática búsqueda por encontrar la fórmula política que sustituya a la que estuvo vigente desde el triunfo del carrancismo hasta 1982. Es una lectura rica en ideas y donde abundan las interpretaciones, las hipótesis (algunas presentadas como certezas), las acusaciones y las justificaciones, las propuestas pero también las incógnitas, las dudas, las contradicciones, los antagonismos, las frustraciones y, sobre todo, los temores. 

La historia de apenas ayer y que aún no concluye 

La historia del pasado más o menos lejano se escribe teniendo como base documentos y las obras de quienes nos precedieron en la tarea. En contraste, la historia del pasado reciente, y donde el lector fue testigo e incluso actor de lo que se relata, tiene que lidiar con la falta de perspectiva y el que muchos archivos aún no están abiertos. 

A cambio de los inconvenientes tiene una ventaja: puede recurrir a sus propios recuerdos y a la entrevista de quienes fueron o son actores o testigos de lo que se busca historiar. Y es aquí donde entra el buen oficio de periodistas como Carmen Aristegui, que al formular las preguntas pertinentes -basadas en un conocimiento sobre el tema- e insistir en ellas para ahondar y poner al descubierto lo relevante, da vida a una información que, en sí misma, es ya una historia pero también una rica fuente para quienes busquen recrear e interpretar en el futuro lo que es el México del presente.

El punto de partida 

Aristegui decidió tomar la conflictiva elección de 1988 como inicio de la transición mexicana del autoritarismo a un nuevo régimen, en principio democrático. Y desde el arranque se plantea su significado. Para Manuel Bartlett, entonces secretario de Gobernación, no hubo ningún fraude ni el sistema electoral “se cayó”, pero quien ganó, Carlos Salinas, no supo hacer creíble su triunfo; obviamente en esta afirmación le acompaña el ex presidente Miguel de la Madrid. Jorge Carpizo, en cambio, sostiene que Salinas triunfó pero hubo fraude, y ese fraude consistió en subir el porcentaje para que el candidato del PRI superara por 0.71 por ciento el simbólico 50 por ciento de los votos emitidos. En contraste, el grueso de los entrevistados parte del supuesto que a la transición mexicana la marcó un fraude. Desde luego, ése es el punto de vista de Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario Ibarra o Carlos Monsiváis, pero incluso Manuel Camacho admite que en el 88 “Hubo múltiples irregularidades” y, apremiado, termina por aceptar: “Sí [hubo fraude], hubo cosas muy graves en la elección”. 

En el inicio: el acuerdo Salinas-PAN 

Si la transición se inició con la crisis del 88, su naturaleza quedó definida desde entonces y hasta ahora por un acuerdo entre Salinas y el PAN que se fue tejiendo en las 100 o 200 entrevistas que Diego Fernández de Cevallos tuvo con Salinas (en promedio, una entrevista cada 22 o cada 11 días, según el caso). El líder entonces del PAN, Luis H. Álvarez, hoy dice que “me convencieron” que, a pesar de su carácter ilegítimo, era mejor negociar con Salinas como Presidente que oponerse a él. Pero a la luz de lo ocurrido “francamente no sé si hicimos lo correcto”. Para Roger Bartra, Salinas, “un hombre extraordinariamente inteligente, hábil, [y] sin escrúpulos”, consolidó con el PAN la “alianza modernizadora” de las derechas. Para Bartlett, no hay nada de modernizador en esa alianza donde los tecnócratas y el PAN simplemente “[tomaron la] decisión de sacrificar al pueblo de México para salir adelante”. Camacho, en su momento, le propuso a Salinas intentar negociar con la izquierda, pero el de Agualeguas no aceptó y optó por armar “el pacto conservador” -los cambios constitucionales en torno al ejido, a la Iglesia, etcétera, demandados por el PAN- que persiste hasta hoy y que ha desembocado en lo que Porfirio Muñoz Ledo define como “una coagulación oligárquica”. 

Miguel de la Madrid, el responsable de que Salinas llegara a la Presidencia, finalmente se arrepintió de su decisión. “Me equivoqué”, dice, al dejar tamaño poder en manos de un inmoral y de su familia. Para el ex Presidente, “es posible” incluso que Salinas se haya embolsado la mitad de la partida secreta de que disponía como presidente (al final, Aristegui explica cómo Salinas llevó a su ex jefe a retractarse). 

El 2000 

Miguel Ángel Granados Chapa no le da ningún crédito a Ernesto Zedillo como arquitecto del cambio en el 2000, pues a él simplemente se le vino encima la transición. Y a Fox, el ganador, lo define como “un no político, un hombre ignorante de la vida pública”, frívolo que simplemente se benefició del hartazgo ciudadano con el PRI y se convirtió en Presidente. Fox sólo daba “para ayudante del jefe de Coca Cola de León”, dice Monsiváis. Como sea, el “pacto conservador” se mantuvo y el cambio se redujo a que Los Pinos quedaran con el PAN y la oposición de derecha a cargo del PRI. 

Según Jorge Castañeda, a Fox se le propuso usar su enorme legitimidad para lanzarse contra el PRI vía una reforma del Estado que desmantelara el corporativismo, pero Fox prefirió sostener al PRI como aliado y que el gran capital diseñara el gabinete -Roberto Hernández puso a Gil Díaz en Hacienda. A Fox el cambio le quedó grande, el haber logrado “la transición” fue suficiente. El hombre de San Cristóbal mismo confirma esta visión de manera espectacular: no se arriesgó a que Carmen Aristegui lo entrevistara -tampoco Salinas o Zedillo aceptaron ser interrogados- pero mandó un escrito. En ese documento, Fox se regodea en los prolegómenos, pero al llegar al momento de la verdad, cuando ya tuvo el poder, todo lo que tiene que decir ¡lo resume en un par de líneas!: “Y así pasaron los seis años. Y hoy Marta y yo estamos los dos de nuevo cabalgando juntos”. Y vaya que sí cabalgan, pero como la pareja más frívola e irresponsable que haya ejercido el poder en México. 

El 2006 

El fracaso del foxismo culminó con las elecciones del 2006. Para Andrés Manuel López Obrador, la oligarquía se robó esa elección y tiene secuestrado al Estado. Para Carlos Ugalde, no sólo no hubo fraude, sino que ésas fueron “las elecciones más equitativas que ha tenido México”, opinión compartida, en lo fundamental por Alonso Lujambio y José Woldenberg. Miguel de la Madrid, en cambio, deja abierta la puerta al fraude con un “Puede ser”. 

¿Dónde estamos? 

Para Denise Dresser, el sistema político mexicano no ha cambiado su esencia pues hoy “hay más jugadores, pero el juego sigue siendo el mismo”, cosa que acepta Francisco Labastida al señalar que con la alternancia “…no pasó nada. Los problemas se agravaron incluso”. Fernández de Cevallos asegura que el viejo sistema “…¡nunca se ha ido!”, y en eso, y sólo en eso, coincide con López Obrador, que justamente porque lo viejo no se ha ido, afirma que México vive una “dictadura encubierta”. Carlos Fuentes no va tan lejos y simplemente concluye que la mexicana “[e]s una transición con mala suerte… Es una transición malhadada”. Granados Chapa califica de interrumpida a esa transición que, al final, no logró lo único que la puede justificar: una redistribución del poder en beneficio de la mayoría. 

¿Qué hacer? 

Manuel Camacho teme que de no haber un cambio encabezado por una izquierda que deje de polarizar y sepa negociar, el “bloque conservador” termine por consolidarse y gobernar por muchos años. De ahí que Monsiváis concluya: “Lo [que] ves hoy muy mal, mañana estará peor”. Para Granados Chapa, de no haber un cambio en la estructura social, el país mismo “se puede romper”. 

López Obrador resulta ser aquí un optimista, pues no tiene duda: es posible dar forma a un gran movimiento social pacífico que, a semejanza de la época cardenista, recupere el poder político para las mayorías. Bartlett coincide con esta posición pero Muñoz Ledo va más lejos al apuntar la posibilidad de que, por el tamaño del fracaso de la transición, este sexenio no termine normalmente y haya una revocación del cargo, que no mandato, de Felipe Calderón y que entonces se abra la posibilidad del cambio pospuesto. 

Vale la pena que el ciudadano lea este trabajo de Carmen Aristegui y llegue a su propia conclusión. Como sea, Manuel Espino tiene razón: aún no salimos de la transición y el gobierno de Felipe Calderón sigue polarizando a México.

A ver si en’lotra

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Desguanajuatización

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El top ten del 2009 (y un pilón)

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91224, LYDIA CACHO, EL UNIVERSAL 

Por recomendación de las y los lectores de mi blog y siguiendo sus comentarios a lo largo de 2009, en este último dardo del año les presento la lista de las y los 10 personajes del año según el ránking popular. Vamos de lo mejor a lo peor. Espero que en 2010 nos vaya mejor. 

Persistencia y congruencia: Isabel Miranda de Wallace. La señora nunca se alió a las autoridades para recibir trato especial; ella investigó, persistió y al final logró que arrestaran a los secuestradores de su hijo. Comprendió que el hecho de que las autoridades la escucharan y la recibieran no significaba que se hicieran aliados; por eso nunca le doraron la píldora entreteniéndola con foros y fotos en primera plana. Reivindicó el derecho constitucional a ser escuchada sin convertirse en parte de las élites del poder. Bien por ella. 

Orgullo mexicano: José Emilio Pacheco recibió el premio Cervantes 2009. El gran poeta y prosista es además un ser humano extraordinario que sigue produciendo hermosas obras. México necesita más poetas y menos cínicos y Pacheco es una inspiración, un ejemplo para las y los mexicanos. Ha escrito en su poema “Fin de siglo”: No quiero nada para mí:/sólo anhelo lo posible imposible:/un mundo sin víctimas. 

Héroes desconocidos: Francisco López Villaescusa, un joven de 22 años, reaccionó ante la desesperación de las familias y con su camioneta abrió dos boquetes en la guardería ABC. Gracias a ello pudieron salvar a más criaturas de morir quemadas. Cayetano, un vecino de la estancia, arriesgó su vida y sufrió quemaduras, pero sacó vivos a varios bebés y rescató los cuerpecitos de otros. 

La neta del rock: Mientras otros cantantes usan causas nobles para hacerse publicidad gratuita, el grupo de rock Jaguares no quita el dedo del renglón contra el feminicidio y ha logrado que miles de jóvenes se unan a la organización Amnistía Internacional creando una cultura de derechos humanos. La persistencia hace la diferencia. Amnistía ha dicho que Jaguares ha sumado más activistas que el grupo U2 en sus conciertos. 

El cínico del año: Mauricio Fernández, el alcalde de San Pedro Garza García, creó el primer grupo internacional de asesinos a sueldo al estilo paramilitar en México. Abrió la puerta a lo que en el futuro será una pesadilla criminal más para el país. Increíble que no hayan aprendido nada del caso colombiano. 

La lengua de cobre para Beatriz Paredes. Se la ganó definitivamente gracias al rollo que se aventó para deslindarse de la responsabilidad de su partido respecto a cómo los gobernadores y legisladores del PRI se alinearon con el PAN y los obispos para arrebatar a las mujeres sus derechos sexuales y reproductivos. Que hay independencia plena y no hay línea ni corporativismo en su partido… simón dijo Bolívar. 

El cantinflazo del año para Fernando Gómez Mont, secretario de Gobernación. Defendiendo al Estado mexicano ante la Corte Interamericana sobre los feminicidios en Juárez, aseguró que “las autoridades del Estado se comportan cada vez con mucho mayor apego al respeto a los derechos humanos”, y que hay grandes avances en “el tránsito institucional de México de los últimos 35 años, desde la parte política hasta la parte judicial, hasta la parte de las políticas de derechos humanos, tanto el Estado en su conjunto como las Fuerzas Armadas”. El góber precioso, Ulises Ruiz, Montiel, Miguel Ángel Yunes y Peña Nieto (Atenco) junto a Kamel Nacif, la familia Fox Sahagún y Emilio Gamboa dicen que sí es cierto, que sus derechos humanos están mejor protegidos que nunca. 

El oso de oro se lo ganó Andrés Manuel López Obrador por creer que podía jugar al titiritero con Juanito, quien más que como Pinocho le salió como Chucky el muñeco enloquecido con el poder. La soberbia es mala consejera. 

El pecado del año: Primero declaran que descubrir a sacerdotes pedófilos que circulan pornografía infantil en sus computadoras sólo demuestra que son humanos (piden compasión para sacerdotes violadores). Después promueven el encarcelamiento de las mujeres violadas que deseen abortar. Más tarde dicen que los homosexuales no irán al cielo por ir en contra de la ley de Dios. Los obispos de la Iglesia católica mexicana se preguntan por qué pierden credibilidad y adeptos por minuto. El pecado es estar cegados por la viga en ojo propio. 

El arrepentido del año: Miguel de la Madrid confesó a Carmen Aristegui que la familia Salinas estaba vinculada con el narco y otras chuladas. A la mañana siguiente lo amenazó Salinas y se retractó argumentando enfermedad. La cola de los dinosaurios le cerró la puerta a la confesión culposa. 

El pilón: 

El guarro del año: Tiger Woods pasó de ser el gran caballero del golf mundial al machito más guarro y mentiroso del año. Evidenciado por su esposa y —hasta ahora 14 amantes— lo perdió todo por pensar con la cabeza entre las piernas. Su nuevo comercial diría: Viaje a Hawai: 30 mil pesos, zapatos de golf: dos mil pesos. Ser un cerdo misógino… no tiene precio.

Con uno que (medio) coma basta

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Paz, no pas pas

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Carta al procurador general de la República

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91224, RICARDO ROCHA, EL UNIVERSAL

Estimado Sr. Procurador:

Le digo así no por una formalidad cortés, sino que se lo expreso sinceramente. Y es que, aunque no lo conozco personalmente, lo tengo por persona justa y sensible. Por lo que me dirijo a usted, créame, sin el menor asomo de ironía. Deseándole, antes que nada, que pase una muy feliz Navidad en compañía de los suyos. Porque supongo que hoy, justamente hoy que es Nochebuena, cenará muy cálidamente en compañía de su familia. Qué bueno. 

Lo malo, señor procurador, es que no será el caso de dos mujeres que hoy pasarán una noche no tan buena, sí muy fría, aislada y distante. Pero además, despiadadamente injusta. Se trata de dos mexicanas como usted y yo, pero que padecen tres estigmas que son una desgracia en este país: son mujeres, indígenas y pobres: le hablo de Teresa González Cornelio y Alberta Alcántara Juan; aunque en cuanto a Teresa ella estará acompañada por Jazmín, su hija, que nació en esa prisión de San José El Alto, Querétaro, donde su madre está presa desde 2006. 

Por cierto, yo la verdad ignoro el reglamento y no sé cuánto tiempo más Jazmín y Teresa estarán juntas en esa cárcel. Ni me atrevo a suponer cómo será el día en que Jazmín se vea obligada a salir y dejar ahí a Teresa. Porque, sabe señor procurador, la PGR a su muy digno cargo solicita la pena máxima para este tipo de delitos que es de 43 años de prisión. 

Como lo supongo un hombre enterado, he omitido mencionar lo que tal vez usted ya sabe: Teresa y Alberta junto con Jacinta Francisco Marcial fueron acusadas del secuestro de seis agentes armados de la AFI el domingo —día de mercado— del 26 de marzo de 2006 en el pueblo ñahñú-otomí de Santiago Mezquititlán. Supongo que usted ha sido informado de que sus agentes fueron privados de su libertad, por lo que se configuró el delito de secuestro equiparado; yo en cambio, junto con otros colegas así como defensores de derechos humanos, creo que es un caso primero de abuso y luego de venganza. 

Porque, déjeme decirle señor procurador, que después de recoger muchos testimonios en los lugares de los hechos, de varias entrevistas con las acusadas, de intentos de entrevistas con los acusadores y de escucharlos declarar al juez Rodolfo Pedraza Longi, que nunca nos dio la cara sino sólo la espalda, he llegado a las siguientes conclusiones: ellos llegaron a extorsionar con el pretexto de destruir mercancía pirata; se acobardaron cuando la indignación del pueblo los cercó y los intimidó; de ellos fue la iniciativa de dejar a uno de sus compañeros en garantía para regresar con la compensación por los daños; después del ridículo planearon su desquite y semanas después ellos y sus colegas secuestraron, sí, a las tres coacusadas a quienes llevaron con engaños a una prisión de la que ya no saldrían; a Jacinta porque la vieron en una foto de un periódico; a Teresa y Alberta con más ganas porque fueron quienes se atrevieron a exigirles su identificación cuando llegaron todos prepotentes a la plaza del pueblo. 

Pero mire, señor procurador, vamos suponiendo sin conceder, que estas tres mujeres se hayan transmutado en fieras que pusieron en riesgo la vida de sus muchachos; vamos a suponer que nunca se produjeron las brutales contradicciones en que sus agentes han incurrido a lo largo del proceso; vamos a suponer que han caído en esa falsedad en declaraciones debido a su inexperiencia y nerviosismo y no a su mala fe; vamos a suponer que no es también una contradicción gigantesca que ustedes investiguen un caso en el que están involucrados como parte acusadora; vamos a suponer en fin que estas mujeres se equivocaron.

Es más, señor procurador, vamos a suponer que todo se debe a la suerte. Que Jacinta la tuvo muy buena porque contó con la experimentada defensa del Centro Pro y un significativo apoyo mediático y de ONG’s. Y que Teresa y Alberta la tuvieron mala porque su defensa no ha sido tan certera y su caso no ha llamado igual la atención. Vamos a suponer, contra toda lógica, que se trata de casos distintos.

Vamos a suponer, señor procurador, que todo eso es cierto. Pues déjeme decirle que aun así yo les pido con toda humildad a usted y a los señores agentes Antonio Guadalupe Romero Rojas, Jorge E. Cervantes Peñuelas, Luis Eduardo Andrade Macías, Jorge E. Pineda Gutiérrez, Juan Francisco Melo Sánchez y Antonio Bautista Ramírez que sean generosos. Que no malentiendan el orgullo. Por el contrario, que si algo los puede enaltecer es retirar la acusación contra Teresa y Alberta y evitar que pasen el resto de su vida en la cárcel. 

Ya sólo me resta expresarle algo que quisiera poder decirles también a Teresa, a Alberta y a Jazmín, algo tan simple como feliz Navidad.

Es pregunta

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Por nada del mundo

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Crudo invierno

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El espíritu de la Navidad

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Reforma política y engaño ciudadano

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91223, JOHN M. ACKERMAN, PROCESO

El decálogo de reforma política presentado por Felipe Calderón la semana pasada implica más continuidad que cambio. Con su iniciativa, el presidente de la República no hace más que repetir la vieja tradición establecida durante el largo reino del partido de Estado de presentar periódicamente grandes “reformas políticas” que, si bien aparentan cierta apertura democrática, en los hechos buscan inclinar a su favor la balanza del poder político. 

Habría que aplaudir que después de nueve años de gobiernos de la alternancia, un presidente panista finalmente se haya atrevido a proponer importantes reformas al Estado mexicano. Con ello se abre una coyuntura muy positiva para establecer un debate nacional sobre el tema. Sin embargo, el paquete de reformas presentado por Calderón es una propuesta coyuntural, parcial y cortoplacista. 

El texto de la iniciativa proclama que sus dos objetivos centrales son “fortalecer el vínculo entre la ciudadanía y el sistema político” y “consolidar nuestras instituciones”. Pero en realidad los principales fines son el fortalecimiento del vínculo entre “los votantes” y el “PAN”, la destrucción de las bases de apoyo del PRI y del PRD y una compensación institucional por la falta de legitimidad e influencia pública con la que cuenta el actual presidente. En suma, el partido en el gobierno busca lograr por medio de reformas legales lo que no ha podido conseguir ni en las urnas y ni con el cotidiano ejercicio del poder. 

El presidente sabe muy bien que el establecimiento de la reelección legislativa y las candidaturas ciudadanas favorecerían a su partido y a los poderes fácticos que lo respaldan. Con una perspectiva de 12 años en el poder para los legisladores, y ante la desidia del Instituto Federal Electoral (IFE) en materia de fiscalización, las televisoras y los grandes empresarios del país podrían cobrar mucho más caro su apoyo a las campañas electorales. 

Es falso que la reelección funcione como una especie de llave mágica obligando a los legisladores a acercarse a la ciudadanía. Al contrario, la experiencia en Estados Unidos demuestra que con la reelección los legisladores se convierten en rehenes de sus patrocinadores y otros grupos de presión. En lugar de comunicarse con sus bases, buscan aprovechar sus mandatos extendidos para consolidar los pactos cupulares. 

Por su parte, con la aprobación de las candidaturas ciudadanas cualquier empresario o medio de comunicación lanzará a su actor o cuñado favorito para representar sus intereses en el Congreso de la Unión. Gracias a Calderón, por fin tendríamos una gran diversidad de personajes como el doctor Simi, Ross Perot y Jorge Castañeda, entre los cuales podremos elegir a nuestro nuevo “líder máximo de la revolución ciudadana”. 

Esta figura aparentemente “progresista” también podría convertirse fácilmente en el pretexto perfecto para desmantelar el sistema de financiamiento público que nos hemos dado en México. La iniciativa de Calderón dice que cualquier persona con el respaldo de 1% del electorado correspondiente podrá registrarse como candidato a algún cargo de elección popular. Pero surgen algunas preguntas obligadas: ¿Qué controles habría sobre el financiamiento de la “precampaña” necesaria para conseguir estas firmas? ¿Una vez inscrito, el candidato tendrá derecho a financiamiento público o podrá financiar su campaña de su propio bolsillo o con patrocinadores externos? De manera irresponsable y sospechosa, la iniciativa del presidente no dice nada con respecto a estos puntos centrales. 

Llama la atención que mientras el presidente busca abrir el espacio para las “candidaturas ciudadanas”, simultáneamente intenta eliminar la pluralidad que ofrecen los partidos chicos al elevar el umbral para mantener el registro de 2% a 4%. Esta propuesta tiene una evidente dedicatoria hacia los partidos obradoristas, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Convergencia, cuya presencia legislativa ha implicado una constante piedra en el zapato para Calderón. Antes, bajo el régimen del partido del Estado, se hacían reformas políticas para fomentar la creación de los “partidos satélite” que terminarían por respaldar al partido del gobierno. Ahora que estos partidos ya no le son útiles al régimen en el poder, la gran “reforma política” se propone su desaparición. 

Con respecto a la iniciativa ciudadana de leyes, esto tampoco implicaría un acercamiento real de la ciudadanía a la población, ya que las propuestas que resultaran se quedarían en meros llamados a misa. Si realmente se quiere fortalecer el poder ciudadano, habría que contemplar otras figuras de participación ciudadana, como el referéndum, el plebiscito y la revocación de mandato. 

Otro elemento sumamente problemático de la propuesta de Calderón es la drástica expansión de poderes legislativos que se busca adjudicar al presidente. Las “iniciativas preferentes” con su “positiva ficta” que automáticamente convertirían en ley una iniciativa presidencial, la facultad de veto presidencial tanto al presupuesto como a la ley de ingresos, y la posibilidad de vetar parcialmente desde frases y cláusulas específicas de cualquier ley (el famoso “veto de bolsillo” o line-item veto) convertirían al presidente de la República en el “Gran Legislador de la Federación”. 

No hay duda de que urge cambiar radicalmente el sistema político, pero lo que propone Calderón no es una ambiciosa agenda de reformas estructurales que necesita nuestro país, sino una serie de propuestas parciales diseñadas más para distraer la atención mediática y beneficiar a los poderes fácticos que para articular un debate profundo. 

Algunas reformas de mayor calado serían, por ejemplo, someter a los partidos políticos y a los grupos parlamentarios a un estricto régimen de transparencia, establecer una nueva Ley de Partidos, dotar de autonomía constitucional a la Auditoría Superior de la Federación, el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública y a la Procuraduría General de la República, facultar al Congreso de la Unión para aprobar y vigilar el cumplimiento del Plan Nacional de Desarrollo, así como aprobar los nombramientos del gabinete legal, entre otras numerosas propuestas que han sido desarrollados por académicos, políticos y líderes de la sociedad civil en las últimas dos décadas. La buena noticia es que el debate apenas se inicia

Con cien candados

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El oficio

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91223, SERGIO AGUAYO QUEZADA, REFORMA

Con frecuencia recibo cartas de lectores cuestionando la utilidad de publicar críticas que, consideran, son ignoradas por quienes gobiernan este país. Daré algunas respuestas que requieren comentar el oficio de columnista. 

Las ideas difundidas en prensa sí afectan la realidad, aunque lo hacen a su manera y en sus tiempos. Su efecto depende de la solidez de los argumentos, de la claridad con la que se escriban y de la postura adoptada por el autor. La neutralidad no existe. Quienes publicamos tenemos ideas y opiniones sazonadas con filias y fobias que salen a la luz cuando nos definimos frente al dilema más elemental: ¿se quiere asesorar y/o halagar al Príncipe (o como se llame al poderoso) o, por el contrario, se toma como brújula el interés general? Se trata, por supuesto, de extremos al interior de los cuales caben multitud de variantes. Sea cual sea la opción elegida, es obligada la objetividad en el manejo de la información y el compromiso de no suprimir hechos importantes aun cuando vayan en contra de opiniones personales. 

Otro nivel está en los principales destinatarios de una columna: los gobernantes y los lectores. En términos generales, los primeros reaccionan con mayor rapidez frente a la información dura (aunque rara vez lo reconozcan), y los segundos utilizan la columna para confirmar o modificar lo que ya pensaban y tal vez eso los lleve a actuar de tal o cual manera en el ámbito público. En cualquier escenario, es un oficio que exige paciencia sobre todo cuando la interpretación va en contra de lo dicho por esos monopolios que intentan mantener el control de la interpretación sobre el pasado y el presente. La forma como se les enfrenta cambia de acuerdo al momento histórico. 

Cuando vivíamos bajo un autoritarismo áspero, disentir del poderoso con textos cargados de adjetivos era aceptable porque lo importante era demostrar que podía sobrevivirse en circunstancias adversas. La libertad de expresión y la proliferación de medios plurales han causado que el lector sea, cada vez más, un ciudadano activo que espera una opinión informada sobre los temas relevantes y que, en algunos casos, también exige recomendaciones concretas para la acción. Esta actitud, facilitada por la revolución en las comunicaciones, ha modificado el tipo de relación entre lectores y columnista. Cada semana me sorprende la cantidad de personas que por todo el país siguen con atención crítica los acontecimientos y las ideas de los comentaristas. 

Cuando se tiene este tipo de interlocutores, elaborar una columna semanal se transforma en un reto permanente por la gran fluidez en los acontecimientos, porque es una etapa de demolición y construcción de mitos y porque el cinismo florece por doquier. Este nuevo contexto influye en la selección de los temas y en la forma como se les aborda. Es decir, en el México de hoy, la revisión de algún tema coyuntural exige ponerle como trasfondo las tendencias de una transición descarriada y eso requiere la búsqueda, selección y procesamiento de material de entre la cascada de cifras y datos que tenemos a nuestra disposición. 

Los vientos de renovación también determinan el tono y el estilo que se le da al texto. Para que los adjetivos influyan en la realidad tienen que anclarse en hechos sólidos ordenados en un marco general y redactados en una prosa clara. Cuando se alcanza este ideal, la columna se hace atractiva para los expertos, para los gobernantes y para el público amplio. En otras palabras, la influencia de un escrito va en proporción directa a la relevancia del tema, a lo bien documentado que esté y a la claridad con la cual se lea. 

Aún entonces es impredecible el cómo y el cuándo transformará la visión del mundo de una persona, de un grupo o de una sociedad. Los senderos, rodeos y atajos tomados por las ideas son imposibles de anticipar o determinar. Por ejemplo, hace 30 años casi nadie hablaba de los derechos humanos y escribir sobre ellos provocaba indiferencia; en la actualidad, forman parte de la cultura política y del “sentido común” ciudadano y la preocupación de muchos de nosotros está en el oportunismo y la mediocridad de la mayor parte de organismos públicos de derechos humanos. 

En suma, más allá de las consideraciones sobre el mediano y largo plazos y de las tendencias que adopte la historia, escribir columnas de manera regular es un ejercicio gratificante y vital por la cantidad de lectores informados y críticos que aprueban, refutan o matizan lo que el columnista expone. Cada semana, la tarea es publicar un texto atractivo y bien fundamentado que provoque reacciones de aprobación o de rechazo. Estas respuestas confirman la existencia de un estamento ciudadano consciente y comprometido que renueva la esperanza de que el futuro puede ser mejor que el presente. Por la interacción con ustedes, mis lectores, vale la pena escribir y cerrar esta columna con mi deseo de que pasen una feliz navidad. 

www.sergioaguayo.org

Arbolito morelense

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Historia de la agenda robada

Archivado en: Columnas — hituco @ 8:42 am

91123, MARCO RASCON, LA JORNADA

De la misma forma que se hizo escarnio del cuerpo del capo Arturo Beltrán Leyva, la clase política, casi en conjunto, ha hecho lo mismo con el decálogo de Felipe Calderón. 

Esta propuesta de reforma política surge de la debilidad presidencial, no de la fuerza; no obstante, es el eslabón más débil del sistema actual de partidos que asfixia al país y sus ciudadanos; que crea controversia ante la decadencia del sistema político mexicano y la necesidad que empuja en México a una reforma del Estado profunda e integral. Si el PRI, los partidos, diputados, magistrados y senadores se alimentan de la debilidad del “ilegítimo”, ¿por qué no los ciudadanos? 

Es de controversia la propuesta de Calderón, porque pareciera un discurso reformista de finales de los 80 y principios de los 90 del siglo pasado: se parece en cuanto a los temas a una discusión propia de los intelectuales de El Colegio de México o a un foro de politólogos de televisión; tiene semejanza con el motivo para ceder una candidatura presidencial en favor de Vicente Fox y la ruptura posterior con él; se parece a las justificaciones por el voto útil; tiene afinidades con los ideólogos del centro democrático; hay similitudes con resoluciones en foros convocados por fundaciones que promueven la transición; presenta analogías con propuestas ciudadanas de 2009; muchos de sus puntos se ligan con el tema de la gobernabilidad, la transición; tiene conceptos que han aparecido casi siempre en toda propuesta de reforma y en el discurso de las oposiciones; ha sido parte de los discursos de las fracciones del PRI para la reforma del Estado, y de muchos que fueron y son diputados y senadores del PRD, PT, Convergencia y del PAN. 

Rara vez –o más bien nunca– fueron estas palabras parte de un discurso del poder. Es probable que en su debilidad política Felipe Calderón haya soltado la propuesta para salvarse, pero lo cierto es que los partidos y sus agentes dejaron su decálogo destrozado y ensangrentado, lleno de billetes y amuletos, como el cuerpo de Beltrán Leyva. Ésa es la imagen navideña con la que despedimos el año. 

Es por eso que amerita observarse la reacción de la clase política y los liderazgos a esta propuesta que tiene mucho de infantil y de juguete robado: unos dejan traslucir que es todo o nada; los más, que es insuficiente, y quienes estudiaron ciencia política afirman que “lo único que interesa al pueblo es la crisis económica”. 

Lo que no se percibe es que la propuesta de Felipe Calderón es parte sustancial de la crisis política. Porque es el más débil, se le adelantó al Legislativo y a los partidos, paralizados en sus agendas de poder. Partidos, gobernantes y legisladores la minimizan porque consideran que quien controla la agenda política controla el poder, así que aceptar la de Calderón sería reconocer que aún tiene un poco de mando. La mezquindad entre poderes y fuerzas es lo políticamente correcto.

El decálogo de Felipe Calderón, por supuesto, es limitado e insuficiente; tiene propuestas para la gobernabilidad que buscan presionar al Legislativo para legitimar decretos, como son las “iniciativas preferentes” del Presidente; manda a segunda vuelta presidencial la elección de legisladores, cuando debería ser en la primera, y desde ahí, en todo caso, hacerse alianzas en torno de programas, sustituyendo la visión pragmática electorera con la programática. 

No puede haber relección si no hay revisión del uso de recursos a partidos, campañas y reforma al papel de los medios, no a que cedan sus micrófonos y se autorregulen, sino a que exista una verdadera competencia, abriendo y ampliando el otorgamiento de concesiones de radio y televisión. 

En la agenda de partidos un tema a derrotar es el de las candidaturas independientes, lanzado como aguijón por Calderón. Este punto será central para la negociación y dependerá de la movilización ciudadana defenderlo. Su eje no es la reforma, sino su colocación al año 2012. 

En la propuesta calderonista hay una gran ausencia: el debate sobre el Estado laico. Mientras el Ejecutivo lanza una propuesta de reforma política, un gobernador, avanzado como precandidato presidencial, va al Vaticano y revolviendo agendas políticas y privadas lanza un mensaje al México conservador y fáctico sobre el perfil ideológico de su proyecto. Se vio no como telenovela, sino como imagen de Juan Nepomuceno Almonte en Miramar actuando en nombre de “los notables”, que hoy están representados por la jerarquía de la Iglesia católica y los medios de comunicación monopolizados, estableciendo acuerdos. Ésa es una reforma política consumada en los hechos. 

Entre el todo y el nada se mueve la trivialización. Hace unos meses esos temas estaban en decenas de foros y hoy se degrada como materia. Los que tienen el poder gimen, pero la guardan. 

El año 2010 empezará con la sorpresa zapatista y la lucha de la partidocracia y los oligarcas por restablecer la cadena. Por eso, para 2010 deseamos: reforma integral en favor de los ciudadanos, fin a la demagogia de la partidocracia y un cambio democrático en la correlación de fuerzas. 

http://marcorascon.org

El sí

Archivado en: Cartones — hituco @ 8:40 am

Habliches

Archivado en: Dixit — hituco @ 8:39 am

MEXICO DF, 23-DICIEMBRE-09

Congreso condena ataque a familia

Y…?

Qué logra esa condena… nos preguntamos…

Aprovechando la noche

Archivado en: Dixit — hituco @ 8:38 am

MEXICO DF, 23-DICIEMBRE-09

Sin debate y “al vapor”, conceden licencia a diputadas Juanitas

Si’hombre… pobres… que sea su navidá…

Solo

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2009: año de asesinatos e impunidad

Archivado en: Columnas — hituco @ 8:15 am

91222, ANTONIO NOVALON, EL UNIVERSAL  

El 2009 pasará a la historia por la derrota del PAN, la pandemia de influenza, la terrible crisis económica, la reforma política planteada por el gobierno de la oposición y la muerte de El Jefe de Jefes que le dio sentido al despliegue del Ejército en los últimos tres años… Pero de todo lo ocurrido, nada tan vergonzoso y doloroso como la tragedia de Hermosillo.

Éste es un homenaje a los 49 niños asesinados por nuestra desidia. Deseo para usted y para mí no tener tranquilidad, ni sosiego, hasta que se les haga justicia a aquellos niños que estaban hechos de la misma carne y sangre que los míos y los suyos. 

En 49 hogares no habrá que comprar juguetes este año. En un espacio de tierra quedó enterrada la única prueba de que México es un Estado fallido. Una frase sabia dice que nunca debes romper a un hombre un sueño, ni un juguete a un niño. Yo cuestiono cómo podemos tener esperanza y sueños si no hacemos nada ante el hecho de que nuestros hijos puedan ser destrozados como si fueran juguetes. 

Supongo que el entonces gobernador Eduardo Bours, que durmió como un bebé el día que fueron asesinados esos niños, habrá seguido durmiendo. Yo, sin embargo, me siento parte de a quien le asesinaron un sueño. 

No podré creerle a un gobernante cuando diga que todo será mejor, ni los políticos tendrán derecho a pedirnos más mientras no aseguren que no será gratis asesinar a nuestros hijos. 

Para mí, el cambio de 2009 a 2010 no será el 31 de diciembre, se produjo en Sonora el 5 de julio, porque ese día el olor a carne quemada de nuestro futuro volvió una sola todas las razones que hicieron posible la revolución en 1910. 

Y no se trata de masoquismo, sino de que si el final de cualquier vida es la muerte, el inicio de cualquier vida democrática es que las muertes no sean en vano ni impunes, como éstas provocadas por nuestra desidia que son la prueba del futuro que tenemos como país. 

Todos formamos parte de la vergüenza lacerante de una sociedad que no es capaz de recordar su pasado para proteger su futuro. Me avergüenzo de llegar a final de año formando parte de un país insensible, injusto, asesino y cobarde frente a sus hijos. En estas fiestas, es justo y necesario que el velo de la tristeza y la cobardía colectiva apaguen las luces de una celebración a la que no tenemos derecho. 

A esos niños les fallamos todos. Por lo menos rindamos su memoria haciendo justicia aquí y ahora —no en el cielo de los creyentes—, y demos una reparación histórica a sus padres, no de unos pesos, sino de un gesto solidario ante el vacío de sus risas silenciadas para siempre. 

Con todo mi amor y solidaridad a las víctimas. 

Ana Paola Acosta Jiménez 

Andrea Nicole Figueroa 

Andrés Alonso García Duarte, 3 años 

Aquiles Drenet Hernández Márquez, 2 años 

Ariadna Aragón Valenzuela 

Axel Abraham Angulo Cazares, 2 años 

Bryan Alexander Méndez García, 2 años 

Camila Fuentes Cervera, 2 años 

Carlos Alan Santos Martínez, 3 años 

Dafne Yesenia Blanco Lozoya 

Daher Omar Valenzuela Contreras, 2 años 

Daniel Alberto Goyzueta Cabanillas, 2 años 

Daniel Rafael Navarro Valenzuela, 2 años 

Denise Alejandra Figueroa Ortiz 

Emilia Fraijo Navarro, 3 años 

Emily Guadalupe Cevallos Badilla, 2 años 

Fátima Sofía Moreno Escalante 

Germán Paul León Vázquez, 4 años 

Ian Isaac Martínez Carranza, 3 años 

Javier Ángel Merancio Valdez, 3 años 

Jesús Antonio Chambert López, 2 años

Jesús Julián Valdez Rivera, 3 años 

Jonathan Jesús de los Reyes Luna, 3 años 

Jorge Sebastián Carrillo González, 3 años

Juan Carlos Rascón Holguín 

Juan Carlos Rodríguez Othón, 2 años

Juan Israel Fernández Lara, 3 años 

Julio César Márquez Báez, 2 años

Lucía Guadalupe Carrillo Campos

Luis Denzel Durazo López, 2 años

María Fernanda Miranda Huges, 2 años 

María Magdalena Millán García, 2 años 

María Ximena Hugues Mendoza, 3 años 

Martín Raymundo de la Cruz Armenta, 3 años

Monserrat Granados Pérez, 2 años 

Nayeli Estefanía González Daniel, 3 años 

Paulette Daniela Coronado Padilla, 2 años 

Ruth Naumi Madrid Pacheco, 2 años 

Santiago Corona Carranza Lemas, 2 años 

Santiago de Jesús Zavala, 2 años 

Sofía Martínez Robles 

Valeria Muñoz Ramos, 2 años 

Ximena Álvarez Cota, 2 años 

Ximena Yañes Madrid 

Xionelth Emmanuel Rodríguez García, 3 años 

Yazmín Pamela Tapia Ruiz, 2 años 

Yeseli Nahomi Baceli Meza 

Yoselín Valentina Tamayo Trujillo, 2 años

Efectos

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Excusados

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Nosotros no tenemos la culpa… a nosotros nos invitaron Peña Nieto y Televisa…

Siempre fiel

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Niño perdido

Archivado en: Columnas — hituco @ 8:03 am

91222, JACOBO ZABLUDOVSKY, EL UNIVERSAL

Enrique Peña Nieto. 

Si se tratara de un ciudadano cualquiera, no me ocuparía de él. 

Si se tratara de un político más, no me ocuparía de él. 

Si se tratara sólo de un gobernador, tal vez no me ocuparía de él. 

Pero se trata del precandidato más placeado a la Presidencia de México. 

Si el señor Peña Nieto aspira al cargo, es hora de que lea la Constitución y se entere de que este país es laico y sepa el significado de ese principio por el que miles de hombres y mujeres dieron la vida y desde hace más de 150 años es piedra fundamental de nuestra estructura jurídica. 

No se puede repicar y andar en la procesión. Una cosa u otra. No se puede encenderle una vela a dios y otra al diablo. Escoja de una vez y decídase por lo más cercano a su corazón. Pero no mezcle lo que separan las leyes que juró cumplir y hacer cumplir. No se puede mamar y dar de topes. Cualquiera de sus convicciones es respetable y muy suya. Pero juntas, en un estrambótico alarde de publicidad chabacana en todos los medios, notoriamente en la televisión, son inaceptables. 

La semana pasada, el señor Peña Nieto estuvo en la audiencia general que el Papa ofrece todos los miércoles a los feligreses que llegan al Vaticano. No fue más que eso, unos cuantos segundos en medio de una multitud después de larga espera en la cola interminable. Las cámaras de la televisión y los fotógrafos captaron la escena encuadrando también al señor Carlos Aguilar Retes, obispo de Tlalnepantla y a la actriz Angélica Rivera, a quien presentó como su novia y agregó: “Pronto nos casaremos”. Luego diría a los periodistas: “El primero en saberlo fue Su Santidad… ustedes lo escucharon”. El Papa los bendijo. 

Todo esto pudo haberse hecho en un acto familiar, privado, dentro de la discreción a la que obliga el cargo público y que, finalmente, casa mejor con esa fe auténtica que suele ser enemiga del exhibicionismo populachero. 

El señor Peña Nieto tiene un conflicto de vocaciones por las que aún no se decide. Por un lado la de político, por otro la de observante de una religión y una tercera, como si su personalidad en formación pudiera tener tres mitades: la de estrella rutilante de la marquesina electrónica. No se puede todo, joven, y está en edad de decidir su camino. Por cualquiera de ellos alcanzará el cielo, pero no haga de la ley una torta compuesta de La Vaquita Negra. 

En los últimos tiempos avanza una estrategia planeada cuidadosamente contra el Estado laico mexicano. Algunos ejemplos aislados entre los muchos síntomas de reconquista: las idas públicas a misas de Martita y Vicente cuando eran presidentes, pudiendo ir sin testigos o celebrarlas en casa. La aparición de una imagen religiosa por primera vez en un documento tan público como un billete del Banco de México. El propósito se está logrando: hacernos ver la mezcla de lo cívico y lo religioso como algo normal, convencernos de que no pasa nada si el Presidente recibe un símbolo confesional en la ceremonia de su toma de posesión; acostumbrarnos a que un gobernador en funciones, acompañado por un obispo, solicite al Papa su bendición para sus planes de boda, asunto íntimo que sólo se le ocurre divulgar al escritor de este reality show con la vista fija en el rating. 

Después del reacomodo de fuerzas políticas en el Poder Legislativo, el PRI recobró su posición de otras décadas. En sus estatutos el concepto de laicismo es básico. Pronto habrá de escoger entre sus miembros a los candidatos a senadores, diputados federales y presidente de la República. En la batalla que ya se está dando (las leyes estatales que castigan a las mujeres que abortan fuera de los preceptos religiosos y el trato discriminatorio e injurioso a los homosexuales, son algunos combates) el PRI está en la línea de fuego. Debe reconvenir a su afiliado gobernador, feligrés y actor. Advertirle que mientras sea miembro de ese partido no busque apoyo para sus ambiciones en otros círculos de poder humano o divino. El PRI está a tiempo de observar con calma el comportamiento de quienes aspiran y tienen posibilidades de ser su abanderado en los próximos comicios. No se equivoquen. 

Quizá de aquí a dos años el mancebo madure y se aleje de los motivos de su extravío. Lo dudo. De cualquier manera llegaría atado a sus convicciones y dogmas, endeudado con sus inventores, limitado por su propia capacidad. 

Hace algunas semanas nos conocimos casualmente en una comida de numerosos invitados y a sugerencia del señor Peña Nieto quedamos en “hablarnos de tú”. Por eso, Enrique, no tomes este artículo como algo personal. A lo mejor te es útil. Quién puede saber.

Banco de México para todos

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Moño

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Peña Nieto y el Vaticano; nada es personal

Archivado en: Columnas — hituco @ 7:59 am

91222, ROBERTO BLANCARTE, MILENIO

Dice Peña Nieto que no sabía que lo iban a grabar en el Vaticano. Es como si yo dijera: “No sabía que me iban a leer”. El argumento es falso: en el Vaticano hay una cosa que se llama “audiencia privada” y sucede cuando una persona se entrevista a solas con el Papa y nadie sabe lo que allí se dijo. Es muy distinto a una “audiencia pública”, que es la que tuvo el gobernador del Estado de México con el papa Ratzinger, en la Sala (pública) de Audiencias Paulo VI. De cualquier manera, ese detalle no es lo trascendente acerca de lo que allí sucedió. 

En el debate sobre la visita de Peña Nieto al Vaticano no hay que confundir los planos. Por un lado hay quien, como la senadora María de los Ángeles Moreno, lo criticó valientemente, por lo que llamó actitud mediática y de publicidad del gobernador. Hubo también quien, como el senador Felipe González, acusó al mandatario mexiquense de violar la ley electoral porque habría utilizado recursos públicos para su promoción personal o de ser un hipócrita sin verdaderos principios, porque “cuando le conviene es católico y cuando no, es un jacobino”. Pablo Gómez lo acusó igualmente de meter él mismo cosas de su vida privada en la carrera por la candidatura presidencial. Creo que todas estas críticas son muy válidas, pero podrían distraernos acerca del verdadero problema de esta visita del gobernador del Estado de México al Vaticano. 

El asunto más preocupante de esta visita no es la confusión de planos entre lo privado y lo público, sino la posible futura alianza entre el gobierno y el Episcopado católico. En otras palabras, el principal problema no es la mezcla entre público y privado del gobernador, sino el enorme riesgo de que esta visita tenga un costo político para el Estado laico y las libertades que éste debe garantizar. Jesús Ortega lo dijo atinadamente, cuando afirmó que en primer lugar es grave que un sector del clero se haya prestado a la estrategia política del gobernador para construir su campaña presidencial, pero sobre todo cuando denunció que se ha llegado ya al límite de pretender acceder a la Presidencia “a través de escalones religiosos”. El dirigente del PRD sostuvo incluso que el principal problema es esta ya evidente alianza entre el PRI y la cúpula episcopal: “Hay un sector de la Iglesia que tiene una alianza evidente con el PRI, que ha sacado iniciativas contra los derechos de las mujeres, gracias a la alianza de Beatriz Paredes y de Peña Nieto con un sector de la Iglesia católica”. 

Me parece que, en efecto, el manejo que hace Peña Nieto de la necesaria distinción entre público y privado es muy cuestionable. Uno se pregunta por ejemplo: ¿de dónde salieron los recursos para darle los regalos al Papa? ¿Quién pagó a los artesanos? ¿Quién pago el traslado? ¿Quién negoció que el Vaticano los aceptara? ¿Qué papel tuvo la embajada de México ante la Santa Sede y qué papel tuvo el Episcopado? ¿Quién pagó la cena para 300 personas que se ofreció ese día? Suponiendo que todos estos gastos fueran estrictamente personales, hay otras interrogantes por resolver: ¿está de acuerdo todo el Episcopado en que su dirigente (Carlos Aguiar es al mismo tiempo arzobispo de Tlalnepantla y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano) esté realizando estos actos que constituyen un evidente espaldarazo al PRI para el 2012? ¿Puede pretender el gobernador que este acto es oficial y que no tenía nada de privado, cuando toda su familia viajó con él para saludar al Papa, o al revés pretender que es privado, cuando la idea era entregar estos obsequios al Pontífice? ¿En calidad de qué viajó Peña Nieto al Vaticano: como gobernador de un Estado laico o como católico? ¿Supone el gobernador que los creyentes de otras iglesias, los no creyentes y los creyentes católicos que defienden un Estado laico, no verán esta visita al menos con suspicacia, si no es que con enojo? Aún más: ¿Puede pretender el gobernador que nadie va a suponer que esta visita no es parte de su promoción personal? ¿Puede creer Peña Nieto que esta visita, seguramente tramitada y apoyada por los obispos de su estado, no viene o vendrá acompañada por una factura que eventualmente la Iglesia cobrará? 

Como varios de sus críticos afirmaron, lo que haga el gobernador con su vida privada a nadie le debe importar. A menos que sea el mismo Peña Nieto quien la mezcle y entonces luego no se podrá quejar de que la gente se inmiscuya en ella. El problema es que hay cosas que no se pueden separar: la novia de Peña Nieto está casada por la Iglesia y tiene tres hijos. Supongo que el Episcopado, con ayuda del Vaticano, puede declarar nulo dicho matrimonio, para que pueda volver a casarse por la Iglesia, y de hecho ya inventaron que como se casó en la playa, el matrimonio no fue válido. Por lo menos no tendrán que declarar a nadie desequilibrado mental, como fue en el caso de Fox. Todo eso no nos debería de importar, siempre y cuando ignoráramos también que estas cosas que hace la Iglesia tienen un costo y generalmente se traduce en políticas públicas. Hay una factura que quizás todos terminaremos por pagar con nuestras libertades. Cuando se sabe que Peña Nieto puede ser el próximo Presidente de la República, la cosa deja de ser banal o privada. Es pública y política y nos concierne a todos.

blancart@colmex.mx

Patrones

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Cerrando

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91222, ENRIQUE GALVAN OCHOA, LA JORNADA

Está cerrando vigorosamente la venta de publicidad política en Televisa este fin de año gracias a un cliente muy productivo: el gobernador Enrique Peña Nieto. El programa Navidad mexicana en el Vaticano, descubriendo sus sitios secretos, en horario triple AAA del sábado, transmitido por Canal 2, debió generarle, según la opinión de expertos, cuando menos 4 millones de euros. Fue una producción costosa, realizada en la Basílica de San Pedro y el Museo del Vaticano, tuvo como estrellas principales al papa Benedicto XVI, a varios cardenales, a 10 obispos mexicanos, incluido el pripánico de Ecatepec, don Millonésimo Zepeda, encabezados por Carlos Aguiar Retes, presidente de la Conferencia del Episcopado, a Lucero y como co-conductora a la corresponsal Valentina Alazraky. El mensaje subliminal del reality show, en el que entraban y salían a escena ángeles y demonios, fue demostrarle a los mexicanos lo guadalupano y devoto que es Peña Nieto. Y a los jerarcas eclesiásticos cuán obsequioso sería con la Iglesia católica de llegar a Los Pinos. Y ya en el plano personal anunciar urbi et orbi su próximo religioso matrimonio con La Gaviota, con la bendición papal. ¿Estaba consciente el papa Ratzinger que al abrir las puertas de la sede vaticana de algún modo estaba dando su aval a uno de los aspirantes a la Presidencia de México? ¿Quiere decir que ya descartó a Beltrones, Cordero, Ebrard, López Obrador? ¿O simplemente no pudo resistir la presión de Televisa, a la que debe tanto su Iglesia? Eso ya se aclarará más adelante, por lo pronto, el grupo Azcárraga llega al final de año con muy buenos números, a pesar de la recesión. Su ADR (paquete de acciones) en enero de este año se cotizaba en Nueva York a 14.82 dólares, y está concluyendo el año a 20.55. Si usted hubiera adquirido 10 mil de esos papeles hoy tendrían un valor de 205 mil 500 dólares, habría ganado 157 mil 300. Pocas compañías rindieron tan generosas ganancias a los inversionistas. Y todo por tener a clientes como el místico Peña Nieto.

Apuntalando

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Lineas cruzadas

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Conveniente aclarar

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MEXICO DF, 22-DICIEMBRE-09

No habrá tregua en la lucha contra los enemigos de la patria: Calderón

Y quién define a éstos, Felipe…?

Todo concedido

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Poco y tanto

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He aquí el muy poco difundido “reconocimiento” que le entregaron a Calderón en Copenhague, por su inconmensurable esfuerzo en pro de evitar tanto desmadre…

Hay que domesticar al perro verde

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91220, DENISE DRESSER, DIARIO DE YUCATAN

Las carencias de la democracia mexicana

¿Logró México transitar de un régimen autoritario, vigente durante más de siete décadas, a una verdadera democracia? ¿El régimen que impera representa el sentir de las mayorías y se ejerce el poder desde la perspectiva del interés general? ¿La transición mexicana culminó? ¿Estamos aún en ella o, a la luz de lo que hoy vivimos y la perspectiva que se vislumbra, tendríamos que decir abiertamente, que la transición fracasó? Preguntas necesarias que formula Carmen Aristegui en su nuevo libro “Transición”. Preguntas imprescindibles que debería hacerse todo ciudadano preocupado por el destino de su país. Preguntas definitorias para poder asumir una postura ante las iniciativas de reforma política de Felipe Calderón. 

Porque las palabras usadas para describir al sistema político mexicano son métrica del desencanto y termómetro de la desilusión. Palabras como democracia incompleta. Transición truncada. Representación fallida. Impunidad institucionalizada. Simulación. Regresión. En vez de responder a los intereses públicos, la política promueve los intereses particulares. En lugar de resolver problemas, el andamiaje institucional los patea para delante. En vez de generar incentivos para la representación, las reglas actuales impiden que ocurra. En lugar de empoderar ciudadanos, la transición termina encumbrando a los oligarcas. Como sugiere Juan Pardinas, la democracia mexicana es un “perro verde”. Es demasiado exótica. Es la única en el mundo —aparte de Costa Rica— en la cual no existe la reeleción de legisladores o presidentes municipales. Es de las pocas en donde no se permiten las candidaturas ciudadanas. Es excepcional en cuanto a la ausencia del referendum. Es inusitada por la prohibición de la “iniciativa ciudadana”. 

La democracia mexicana es extraordinaria por la ausencia de mecanismos para permitir la construcción de mayorías legislativas estables. Es mexicanísima por la forma en la cual encumbra a los partidos pero ignora a los ciudadanos. El perro mexicano se empeña en ser excepcional y para mal. Por eso su pelambre tiene un color tan distinto al de otros caninos. Por eso cojea en vez de correr. Por eso produce pleitos callejeros con tanta frecuencia. Por eso es una especie tan disfuncional. Sobre su lomo están montados los sindicatos abusivos y las televisoras chantajistas y los partidos irresponsables y los gobernadores impunes y los oligarcas privilegiados. Todos ellos, progenitores del perro verde y beneficiarios de su excepcionalidad. Sin reelección no hay rendición de cuentas ni representación política completa ni profesionalización de la clase política ni manera de ir debilitando a los cacicazgos locales. 

Sin candidaturas ciudadanas no hay forma de romper el monopolio de los partidos y de los líderes sindicales sobre la vida política. Sin referendum no hay manera de involucrar directamente a la población en la definición de los grandes temas nacionales. Sin la iniciativa ciudadana no hay forma de promover políticas públicas que la clase política no quiere tocar, incluyendo el combate a los monopolios. 

Sin elevar el nivel de votación para el mantenimiento del registro, seguiremos financiando a partidos pequeños —como el Verde o el PT— que se venden al mejor postor o promueven farsas como la de “Juanito”. Sin iniciativas preferentes no es posible obligar al Congreso a legislar sobre temas a los que rehuye, incluyendo la promoción de la competencia. Sin medidas como las que ahora se someten a debate nacional en el Congreso, los ciudadanos seguirán siendo poco más que pulgas de un perro rabioso. 

Y sí, las propuestas provienen de un presidente impopular, acorralado, debilitado, que llegó al poder en condiciones cuestionables. Y sí, la lista es incompleta porque no resuelve todos los problemas del sistema económico o del régimen político. Pero eso no debería ser suficiente para descalificarlas de entrada; el odio al mensajero no debería obscurecer la importancia del mensaje que envió. México tiene una democracia descompuesta que necesita arreglar. México tiene una democracia atorada que necesita echar a andar. México tiene una democracia elitista que necesita ampliar. Abriendo espacios a la ciudadanía para que su participación cuente; generando incentivos para que los legisladores y los presidentes municipales se vean obligados a rendir cuentas, cosa que no hacen hoy; dando poder a los votantes para que puedan generar contrapesos sociales a los poderes fácticos; creando vínculos de exigencia y representación entre los gobernados y los gobernantes. Reformas con la capacidad de airear, sacudir, relegitimar, disminuir la excepcionalidad de la democracia mexicana y normalizar su funcionamiento. 

Ante ellas, el PRI y el PRD se equivocan al posicionarse como lo han hecho, afirmando que las reformas son “una faramalla” o “reviven el presidencialismo agotado” o “pretenden que nada cambie” o “perpetúan el clientelismo electoral” o son “una distracción” o lo más importante es que “se controle al Ejecutivo con la ratificación de los secretarios de Estado” o “tengo serias reservas sobre modelos de organización política probadas en otras latitudes, pero que no tienen historia, condición o idiosincrasia igual a las que tiene México” o “la ciudadanía no está preparada”. 

Al responder así, Carlos Navarrete y Jesús Ortega y Enrique Peña Nieto y Beatriz Paredes demuestran donde están parados: cerca del statu quo y lejos de la ciudadanía; cerca de la partidocracia que quieren y lejos de lo que México debe hacer para desmantelarla; cerca de prácticas que desacreditan a los partidos y lejos de empujar su rehabilitación; cerca del argumento espurio del excepcionalismo y lejos de la normalidad democrática que el país exige. 

Para entrenar al perro verde hará falta más de lo que se ha propuesto hasta el momento, pero las medidas consideradas ayudan a colocar una correa democrática alrededor de su cuello. Para obligar al can a obedecer a los ciudadanos en lugar de morderlos, será imperativo discutir la apertura de los medios y el financiamiento a los partidos y la desaparición del fuero y las acciones colectivas y el fortalecimiento de los órganos autónomos y el combate a la corrupción y todo aquello que le permita a los mexicanos proteger sus derechos. Todo aquello que obligue a los partidos a ceder parte de su poder. Todo aquello que refresque la representación política. Todo aquello que logre sacar a México de la jauría de las democracias exóticas, para colocarla en la camada de las democracias más normalitas. Y así, domesticar al perro verde.

dorisarnez@yahoo.com.mx

Con mucho afecto

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Las tablas de Calderón

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91220, ROLANDO CORDERA CAMPOS, LA JORNADA 

El nuevo decálogo calderoniano, desgranado de uno de los mandamientos del de septiembre, está en lo esencial dirigido a hacer más gobernable el presidencialismo”, como lo propusiera por adelantado José Córdoba Montoya (Nexos, 12/12/09). Con sus propuestas, el Presidente buscaría volver funcional un sistema cuyo pluralismo ha resultado hostil a la modernización de México y propiciado un alejamiento progresivo entre la ciudadanía, la política y los políticos. Habría llegado la hora, así, de revisar las instituciones creadas durante el cambio político de las últimas décadas pero para fortalecerlas, sin incurrir en ¡“experimentos inciertos”! 

Por su parte, María Amparo Casar (Ibíd.) advierte que las “reformas en el aire”, algunas de las cuales hizo suyas Calderón en su nueva tabla, “guardan poca o ninguna relación con el propósito fundamental de hacer más eficiente al sistema”. En su “última llamada”, argumenta: “Hoy se dice que el sistema está agotado porque no permite que se genere una mayoría para el partido del presidente, pero ayer se luchaba por acabar con ella. Se sostiene, por ejemplo, que es la combinación entre un sistema electoral mixto, un generoso financiamiento público y la no relección lo que ha imposibilitado sacar adelante las reformas estructurales o que las decisiones que llevarían a México por la senda del crecimiento no pueden tomarse por culpa del sistema. De ser este el caso, tendríamos que preguntarnos por qué el PRI no las sacó adelante con las cómodas mayorías que tuvo hasta 1997. Las instituciones importan y mucho. Pero no todo depende de ellas”. 

La valentía y visión que se atribuye a Calderón por sus iniciativas tienen que inscribirse en un cuadro problemático como el planteado arriba, y responder a una pregunta no abordada apropiadamente en el texto presidencial: a la luz de las mil y una fallas y dificultades reseñadas, y de frente a un escenario económico y social tan grave como el actual, ¿por qué no experimentar, sabiendo que no hay experimentos ciertos, pero que sin hacerlo lo único cierto puede ser otra ronda paralizante y una erosión mayor de una cooperación económica y social huérfana de liderazgo una vez ido el presidencialismo autoritario? 

¿Por qué no plantearse con claridad y, aquí sí, valor, la conveniencia actual e histórica de un cambio de régimen político, con una auténtica ley de partidos, un camino y un diseño hacia el parlamentarismo y un fortalecimiento de la representación proporcional, ésta sí una institución central para la evolución y el equilibrio, precario pero equilibrio al fin, logrados en décadas de reforma política desde arriba y, al final, desde el concierto de elites forjado al calor de la emergencia de plomo de 1994?

Dejemos a un lado el tema sobrevisitado de la relección de alcaldes, no exento de riesgos e incertidumbres como lo hemos experimentado ya en este despertar salvaje del federalismo. Dejemos a un lado también la fragilidad del argumento releccionista basado en la “profesionalización” del legislador favorecido, cuando lo que urge es profesionalizar al Congreso mediante cuerpos técnicos de evaluación y formulación de proyectos, bien seleccionados e inscritos en alguna forma racional de servicio civil. Asumamos como bueno el derecho de preferencia acotado, o la capacidad presidencial de comentario o reconducción en materia fiscal, sin olvidar los despropósitos en que incurrió Fox en la materia. Lo que queda es poco, pero cargado de potencialidades disruptivas, sin que nos acerque a un sistema político capaz de gestar un régimen democrático distinto al actual por productivo e incluyente. 

En particular, la forma “astuta” como se propone la segunda vuelta presidencial merecería una reflexión más cuidadosa, porque nos refiere a los criterios maestros del Presidente y sus entusiastas exegetas sobre la cultura política del mexicano actual. 

Proponer como concurrentes una hipotética segunda vuelta con la elección del Congreso, es una forma poco sutil de poner coto a lo que hasta hace muy poco era motivo de intriga o elogio, pero no de rezongo: la libertad irrestricta del elector para con su voto y a través del velo de la incertidumbre, configurar una relación de fuerzas políticas contraria al presidencialismo y exigente de nuevas formas de negociación y relación entre los partidos, los grupos de interés de la sociedad civil y la ciudadanía en general. 

Ahora, de ser aprobada la propuesta presidencial, al electorado se le sometería a una pedagogía parvularia, de opciones disminuidas: con un triunfo mayoritario previo, sumarse a la cargada y darle mayoría al presidente electo; con segunda vuelta, dejar en la cuneta al perdedor neto, el tercero en discordia, reditar el voto útil, y abrir paso franco al bipartidismo. Nada de esto encontraría en la iniciativa ciudadana o las candidaturas independientes un correctivo eficaz. Pero sobre esto último hay que aceptar que, como dice la propaganda, si México es territorio Telcel, las candidaturas independientes lo son de Jorge Castañeda… o lo eran, porque la “vuelta” de Calderón a la sociedad civil podría portar más de una sorpresa: ya sobran tiradores y aspirantes a darle la vuelta al país en algo más que el güero-móvil.

Calendario Bicentenario 2

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Peña Nieto, su novia y la Iglesia

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91220, MIGUEL ANGEL GRANADOS CHAPA, EL DIARIO DE YUCATAN

El encuentro del gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto y el papa Benedicto XVI muestra los extremos a que es capaz de llegar el candidato de Televisa a la presidencia de la República. También enseña que ningún recato contiene al aspirante presidencial en sus afanes publicitarios: usa su relación sentimental para conmover a las multitudes que asisten a la telenovela de la actriz y el político. Y también pone de manifiesto el vínculo estrecho, de política real y no sólo de imagen, entre Peña Nieto y la Iglesia católica. 

El nuncio papal, Christophe Pierre, invitó al gobernador a encabezar los festejos de la Navidad mexicana en el Vaticano. Es seguro que en esa decisión hayan influido los obispos cercanos al político nacido en Atlacomulco, el cardenal Norberto Rivera y el obispo Onésimo Cepeda, que formó parte de la comitiva. Como si no fuera el mandatario de una entidad que forma parte de un Estado laico, Peña Nieto encabezó a los arzobispos y obispos que rigen diócesis en su estado: Ciudad Altamirano (que aunque tiene sede guerrerense abarca porciones mexiquenses), Cuautitlán, Ecatepec, Nezahualcóyotl, Teotihuacan, Texcoco (cuyo prelado, Carlos Aguiar Retes, preside la Conferencia episcopal mexicana, es decir el cuerpo que agrupa a los obispos de todo el país), Tenancingo, Tlalnepantla y Valle de Chalco). Peña Nieto los ve a menudo, ya sea a cada quién en su diócesis o cada año en la asamblea del Episcopado, donde es particularmente bien recibido. 

Peña Nieto mantiene una coordinación de asuntos religiosos en la Secretaría de Gobierno, a pesar de que la relación del Estado con las iglesias es de carácter federal. No es un caso único el de esa administración, pero sí lo es la movilidad del titular de esa oficina, Roberto Herrera Mena, presente en la audiencia del miércoles pasado en el Vaticano y viajero frecuente a diócesis donde gobiernan obispos que estuvieron ligados al Estado de México o son mexiquenses.

Peña Nieto es un practicante católico, formado en escuelas religiosas hasta el nivel universitario, pues se graduó de abogado en la Universidad Panamericana. Conforme a un estilo muy difundido, el gobernador mexiquense convierte actos rituales de su familia en acontecimientos políticos y sociales. Eso ocurrió apenas en mayo pasado, cuando sus hijos menores, Alejandro y Nicole, hicieron su primera comunión en la catedral de Toluca. La fiesta posterior a la misa fue encabezada por Carlos Salinas de Gortari. 

Si bien el gobernador fue recibido por el secretario de Estado vaticano, Tarcisio Bertone, después de la audiencia pontificia, y por la noche a la inauguración de una exposición fotográfica acudió el embajador de México ante la Santa Sede, Federico Ling Altamirano, Peña Nieto imprimió a su visita un tono personal e íntimo. Anunció al Papa su próximo matrimonio con la actriz Angélica Rivera, presente en la reunión con sus tres hijos. Benedicto XVI dio una acogida afable a la próxima primera dama del Estado de México. Tal vez uno de los sentidos de su presencia fue favorecer con esa demostración de proximidad con el Sumo Pontífice el trámite por la anulación de su boda religiosa efectuada en 2004.

Se ha creado públicamente una deliberada confusión sobre su situación canónica. Al parecer el juicio correspondiente se inició en marzo pasado, y en mayo un vocero de la actriz, Ernesto Laguardia, dijo en su programa de televisión que el matrimonio había quedado invalidado, lo que ponía a “la Gaviota” en posición de contraer nuevo matrimonio eclesiástico. Sin embargo, el ex esposo y padre de los hijos de la actriz, José Álberto Castro, prefiere no darse por enterado de que su vínculo eclesiástico quedó formalmente roto. En el trasiego público de la cuestión (única razón por la que me permito referirme a un asunto que, de otro modo, pertenecería a la esfera inviolable de lo íntimo) se dicen banalidades y mentiras: que el matrimonio fue fácilmente anulado por un defecto de forma, pues se realizó en una playa de Acapulco y no en un templo. La anulación adquiere importancia para la imagen de Peña Nieto, pues sólo de ese modo podría casarse de nuevo bajo las normas religiosas. 

La familia extensa del actual gobernador mexiquense, que abarca a varios mandatarios estatales, incluye también a un obispo, nada menos que el primero de la diócesis de Toluca. Se trata de Arturo Vélez Martínez, primo de Alfredo del Mazo Vélez, el primero de ese nombre, que fue gobernador del estado, senador de la república y secretario de Recursos Hidráulicos. Representaba a su entidad en 1958 cuando estalló el escándalo conocido como el de “la catedral de Toluca”. Para edificar su sede episcopal el obispo su primo acudió a varias formas de hacerse de fondos, incluyendo un magno sorteo muy publicitado en el diario “Excélsior”. Cuando este periódico quiso cobrar el voluminoso adeudo de la muy extensa pauta, se encontró con que los fondos reunidos para aquel propósito habían sido malversados. Aunque nunca se formularon acusaciones contra nadie, quedó asociado el nombre del obispo con el fraude.

karina_md2003@yahoo.com.mx

Navidad en tiempos de crisis

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Las intenciones del Presidente

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91220, FEDERICO BERRUETO, MILENIO

A no pocos tomó por sorpresa el variado contenido de la iniciativa de reforma política del presidente Calderón. El calendario legislativo la hace inoportuna; presentada justamente el último día de sesiones ordinarias. Es una reforma con destino incierto, ya que el Presidente definió un procedimiento más dirigido hacia la reconciliación con un sector de opinión crítico a su gobierno, que el de una negociación eficaz que llevara a su aprobación. Mediáticamente es un buen golpe, pero el cambio legal para que la política realmente sirva a la gente requiere mucho más que eso. En breve, es una propuesta hecha a la medida del círculo estrecho de opinión. 

Por ello no debe sorprender la buena acogida mediática de la tesis de empoderar al ciudadano frente a las partidocracias; aunque poco popular, lo más rescatable de lo propuesto tiene que ver con el fortalecimiento de la Presidencia respecto al Congreso, ya que aborda la mayor dificultad que presenta el régimen político desde que el Presidente perdió mayoría en el Congreso. Un presidente fuerte es compatible con una presidencia democrática, mientras que el Senado pretende disminuir al presidente que inicie en 2012, al querer establecer la ratificación parlamentaria del gabinete. Es una propuesta que une a lo peor del PRI con un sector del PAN que, desde ahora, ya se asume derrotado. 

La reelección es una seducción engañosa que el PAN ha avalado desde hace tiempo y que el PRI en el Senado ha hecho propia. Pocos lo notan, pero un análisis superficial al modelo parlamentario norteamericano sería suficiente para desmitificar las desproporcionadas bondades que se le asignan. Además, desde la reforma de Reyes Heroles, se ha erigido el edificio de la representación política sobre la base de que los sujetos del proceso electoral y parlamentario son los partidos; la reelección asume que los sujetos son los candidatos y que los ciudadanos están empoderados para exigirles cuentas; hasta San Lázaro se escuchan las carcajadas de Ulises Ruiz y Mario Marín. Afortunadamente, la mayoría social —no la política, tampoco la académica— está claramente contra la reelección de legisladores, reforma irreversible, ya que los responsables de cambiarla serían sus propios beneficiarios. 

La segunda vuelta parece broma de mal gusto. No se sabe si es intento de venganza de Calderón por lo que ocurrió en 2006 o si lo que pretende es bajar de la contienda al candidato del PRD en 2012. En la prospectiva de la precaria imaginación fundada en encuestas, se dice que la final habría de darse entre el PRI con Peña Nieto y el PAN con quien sea, y que AMLO vería la derrota que Calderón no pudo propinarle en 2006. El hecho es que la segunda vuelta es amenaza a la gobernabilidad, ya que hace posible que un presidente tenga el poder sin fuerza en el Congreso, origen de las grandes crisis constitucionales que México experimentó en sus breves pasajes democráticos (durante la república restaurada y después del triunfo de Madero). 

Las candidaturas independientes están bien porque reivindican lo que los partidos le han arrebatado a los ciudadanos: el derecho a ser votado. Sin embargo, no tiene viabilidad práctica; se requeriría modificar todo el sistema electoral y de representación para dar funcionalidad a la figura. Sí es altamente conveniente para los municipios con poca población; los partidos no debieran estar presentes en tales contiendas. El problema con la propuesta es que hace creer que está resuelto el tema del derecho a ser votado; esto sólo podrá atenderse cuando los partidos sean obligados a democratizar la selección de sus candidatos. La partidocracia puede obsequiar las candidaturas independientes en la medida en que continúen con el blindaje que les dio la perversa reforma de 2007. 

Calderón devino en candidato del empleo en presidente de la reelección. Debe estar muy satisfecho con la recepción mediática a su propuesta, aunque poco significado tenga para los millones de mexicanos que se debaten en el abandono por la enorme distancia de la política a los problemas reales de la gente. El tema sustantivo del país es la economía; la política es adjetivo, secundaria. Quizás hay quien crea que el nudo gordiano del proceso democrático se resuelve “empoderando al ciudadano”; la realidad está en que el México de la democracia, tomado por asalto por el viejo PRI y lo más incompetente del PAN, perdió capacidad de reforma y, por lo mismo, posibilidad para dar respuesta a los temas fundamentales. Por eso el México de la democracia es el de la venalidad, la desigualdad, de los monopolios, de la farsa y de la trivialidad de la que es muestra buena parte del decálogo reformista del presidente Calderón y su acogida por la opinión pública nacional. Para acreditar la democracia es necesario resolver la desigualdad y recuperar el crecimiento económico. 

fberruetop@gmail.com

Por machista, intolerante y vulgar

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Exhibicionista y mamón

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MEXICO DF, 20-DICIEMBRE-09

PRI-Edomex exige respeto a privacidad de Peña Nieto

Si’hombre… ya ven como es de reservado el señor…

Habrá que multar a Televisa por toda lo que divulga sin su consentimiento (y pagado por el erario del Estado de México pa’cabarla de amolar)…

Diciembre caliente

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Nada más

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MEXICO DF, 20-DICIEMBRE-09

La senadora priísta Ma. de los Angeles Moreno criticó recientemente a Peña Nieto por anunciar ante el Papa su próxima boda

Déjenlo… pobrecito… el lo único que quiere es ganarse el voto católico…

De Santa para Santa

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La apuesta

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91219, RENE DELGADO, REFORMA

Una nueva apuesta ha hecho el presidente Felipe Calderón con su propuesta de reforma política. 

Si prospera, probablemente desvanezca el fracaso del primer trienio de su mandato, si no probablemente sepulte su gestión porque entonces será todavía más difícil impulsar alguna de las otras reformas propuestas. Por lo demás, la sola propuesta de reforma política no basta para congratularse, falta ver si esta vez se cuenta con el equipo y la capacidad de operación para concretarla. 

Si el sentido de la nueva apuesta presidencial es tan sólo exhibir cómo la oposición resiste la reforma, la ganancia no alcanzará para cubrir la deuda contraída por Felipe Calderón con el país.

El conjunto de reformas que, supuestamente, realizará el jefe del Ejecutivo antes de concluir su mandato es ambicioso en extremo. 

Prometió el 2 de septiembre y reiteró el 29 de noviembre: frenar la pobreza, ofrecer una cobertura universal de salud, lograr una educación de calidad, transformar las finanzas públicas, replantear el sector energético, modernizar el régimen de telecomunicaciones, rediseñar la legislación laboral, realizar la reforma regulatoria, combatir el crimen y reponer la seguridad pública, además de reestructurar el poder. Ésa es su agenda de trabajo para el resto del sexenio. 

Si ese decálogo de tareas Felipe Calderón lo presentó de manera jerarquizada, asombra que haya resuelto empezar por la última y no por la primera. Optó por la reforma política y, ello, deja suponer que la prioridad presidencial no empata con el reclamo ciudadano. De acuerdo con los estudios de opinión, la economía y la inseguridad pública preocupan más a la ciudadanía que la política. Como quiera, el mandatario consideró que por la reforma política debería comenzar su revolución. 

El análisis del anuncio de la reforma política tiene tres deficiencias y carencias. 

La primera. Aunque asegura que el eje de esa propuesta es que “el ciudadano participe y perciba que sus órganos de representación están más atentos a sus demandas y necesidades”, no define su concepto. No dice si quiere generar un presidencialismo de nuevo cuño o sólo reducir el peso del Poder Legislativo. La reforma no define su pretensión. Suena bien “cerrar la brecha entre política y ciudadanía”, pero la reestructura del poder que plantea no lleva a esa conclusión. 

La segunda. Deja en el aire el segundo capítulo de la reforma: “este proyecto será ampliado con propuestas complementarias que atenderán otros retos que enfrentan las instituciones democráticas del país y señaladamente los procesos electorales”. ¿De qué trata ese otro capítulo? ¿Cómo valorar lo propuesto, si lo propuesto no es todo lo que se va a proponer? 

La tercera. La iniciativa no considera su impacto en el presupuesto. La carencia de ese estudio abre una duda: fue hecha sobre las rodillas o no se cree mucho en ella, tanto así que ni siquiera consideró su costo. ¡Y claro que tiene costos! Dos ejemplos: redistritar al país no es algo que se haga con pizarrón y gis, proponer una segunda vuelta en la elección presidencial no se hace con papel revolución. ¿Cómo venir con el cuento de que no tiene un impacto en el presupuesto?

Por lo demás, aunque el mandatario quiere “crear una nueva relación entre los tres Poderes de la Unión, entre los distintos órdenes de gobierno y entre las autoridades y la sociedad”, el análisis de la propuesta a partir de sus beneficiarios y perjudicados no respalda esa pretensión. 

Los beneficiarios directos de la reforma son: el Poder Ejecutivo, la partidocracia -esto es, las tres grandes fuerzas políticas-, el Poder Judicial y la ciudadanía. Los perjudicados directos son: el Poder Legislativo y los gobernadores. 

El Poder Ejecutivo se beneficia de la segunda vuelta en la elección presidencial, de las dos iniciativas preferentes y del referéndum. La partidocracia conserva el monopolio político al elevarse, sin grado ni matiz, a 4 por ciento la votación nacional para que los partidos conserven su registro: ¡qué bueno salir de “la chiquillada”, qué malo dificultar aún más la creación de nuevos partidos! Se consolida el monopolio, no se abre. Asimismo, la partidocracia se beneficia de la reelección de alcaldes y legisladores porque, sin candados de seguridad -tales como la revocación del mandato-, cualquier cacique podrá adquirir en comodato su municipio o distrito por 12 años. El Poder Judicial se beneficia de la facultad otorgada a la Suprema Corte para presentar iniciativas. 

La ciudadanía se beneficia de manera directa de la posibilidad de presentar iniciativas y de las candidaturas independientes que, hay que decirlo, también abren la puerta a quienes tengan fortuna o patrocinador para concursar. Y se beneficia de manera compartida del Ejecutivo con la segunda vuelta y el referéndum, así como también comparte el beneficio con la partidocracia de la reelección (si se ponen los seguros señalados). 

Los perjudicados de la reforma son, por un lado, el Poder Legislativo, que se ve reducido en su integración y en su margen de acción. Hecho que puede estar bien, pero como no hay obligaciones para el Poder Ejecutivo resulta desbalanceado. Por otro lado, los gobernadores resultarán perjudicados en su margen de maniobra por la innegable influencia sobre las bancadas que responden a ellos tanto en el ámbito del Congreso de la Unión como de los congresos locales. 

Con tanto claroscuro es improbable que el Poder Legislativo que, a fin de cuentas, tiene la llave de la puerta para reestructurar el poder, le dé el “sí” a la propuesta presidencial. 

Capítulo aparte de la reforma política es la fórmula de integración del Congreso de la Unión. 

La composición de la Cámara de Diputados -260 diputados uninominales y 140 plurinominales- es producto de un acto de inconciencia o de una conciencia torcida. Detrás de esa fórmula se plantea modificar la geografía del poder: la redistritación del país es eso, y no otra cosa. ¿Por qué se optó así como así por esa fórmula? 

La matemática electoral aplicada para la nueva integración el Senado es también impresionante. Ahora, quizá habrá estados con más senadores que diputados.  

La apuesta hecha por el presidente Calderón es casi un volado. Sin claridad en los conceptos ni precisión en las ideas y dudas sobre el equipo y la capacidad de operación, el mandatario se la juega. Pero, por lo visto, así se concibe el porvenir de la República: como un juego. 

sobreaviso@latinmail.com

Dudarlo sería ofensivo

Archivado en: Dixit — hituco @ 6:18 am

MEXICO DF, 19-DICIEMBRE-09

SNTE afirma que gastará bien $14 mmdp en 2010

No tendríamos por qué dudarlo, considerando la reputación de honestidad y moralidad que distinguen a La Maestra…

20 diciembre 2009

Pierdan cuidado

Archivado en: Fotocrítica — hituco @ 8:08 pm

No se preocupen, esta imagen es del recuerdo…  Hoy, (por lo menos hasta hace una hora) Vicente no ha declarado ninguna pendejada en torno a la propuesta que se aventó Felipe antes de irse a la Cumbre Caliente… aclarando que no garantizamos que no lo haga de un momento a otro, ya ven como se las gasta…

Serpientes y escaleras

Archivado en: Cartones — hituco @ 8:05 pm

Pesca en tierra

Archivado en: Cartones — hituco @ 8:03 pm

¿Por qué me odian?

Archivado en: Columnas — hituco @ 8:01 pm

91218, JIMENA PEREDO, REFORMA

Esto se preguntó un Silvio Berlusconi chimuelo, con el rostro ensangrentado y la mirada estrellada. Luego de ser atacado con una mini réplica de la Catedral de Milán, el Primer Ministro italiano, rodeado de sus guardias y en medio de una multitud estremecida, fue fotografiado cuando la pregunta rondó a su soledad. Creyó que sus excesos eran divertidos, que sus amoríos aderezaban la monótona vida del pueblo; que bastaba el buen trato que recibe en los medios de comunicación de su emporio. Creyó que era inmune. 

Sobran razones para repudiar a la clase política incapaz de preocuparse por algo más allá de su propio ego y vanidad. El mundo en su conjunto hoy padece una crisis de legitimidad que mantiene divorciados a los pueblos de sus representantes. Lo que inició como un ejercicio de organización social que perseguía la felicidad para el mayor número de personas, hoy parece más bien una imposición que algunos se esmeran en llamar “democracia”, pero que las más de las veces parece un fraude bien orquestado. 

Millor Fernandes, escritor brasileño, desafió a su público con la pregunta del millón: ¿en qué se diferencia un político de un ladrón? La duda rodó por todo el planeta, cosechando miles de respuestas de lo más ingeniosas, pero sólo una, de Fabio Viltrakis, fue reconocida por el escritor como correcta: la diferencia es que a un político lo elijo yo, y el ladrón me elige a mí. En lo demás son exactamente iguales. 

Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar, reza el refrán. El zapatazo esquivado -¡chin!- por George W. Bush, el grito de “¡espurio!” lanzado por un estudiante a Felipe Calderón durante una ceremonia de reconocimiento al mérito académico o los huevazos con que el mismo Calderón fue recibido en Torreón, en una visita durante el 2006, son algunos ejemplos de repudio popular que debieran invitar a otros a revisar su relación con la comunidad. 

Los agredidos -no podría llamarles víctimas porque en algo son responsables- son maestros de la justificación: no es que me odien, es que están desequilibrados, fueron contratados, están resentidos, son fanáticos. Así dan por terminado “el penoso episodio”, dan vuelta a la página y sigue su carrera política, sin la más mínima comezón de conciencia.

¿Por qué ocurren estas muestras de repudio, odio, frustración? Antes de enfrascarnos en la complicada discusión de si se lo merecen o no, convocaría a que reflexionáramos sobre los canales formales para manifestar, desde la ciudadanía, nuestro rechazo hacia, por ejemplo, una política pública. 

¿Cómo hacemos los ciudadanos comunes para repudiar a un gobernador cuyas apariciones públicas se concentran en rifas -con premios que pagamos nosotros- y festejos populares?, ¿cómo le decimos a la esposa de un gobernante que antes de ir con Gloria Trevi a un penal esperaríamos que resuelva la desaparición de los tres niños que estaban bajo la tutela del DIF? Si no existen las figuras democráticas de referéndum, plebiscito y revocación de mandato, ¿qué debemos hacer con el rencor? ¿Tragarlo con atole? Algunos deciden liberarlo. 

Los políticos mexicanos están tirando demasiado de la cuerda en un momento crítico para el país. Mientras el frío cala hasta los huesos y el desempleo no se larga de la mesa familiar, Enrique Peña Nieto decide que es tiempo de presentar a su novia con el Papa Benedicto XVI. ¿En qué mundo viven?, pensamos cada vez más personas. ¿Por qué insisten en desatar la furia social?, ¿tan domesticado creen tener al pueblo?

Confundido

Archivado en: Cartones — hituco @ 7:56 pm

Cantante

Archivado en: Cartones — hituco @ 7:53 pm

Por la reforma

Archivado en: Columnas — hituco @ 7:51 pm

91218, CARMEN ARISTEGUI, REFORMA

La disfuncionalidad de la vida pública mexicana está llegando a tope. Se abre un debate sobre ello justo en este fin de año. El fenómeno está presente en prácticamente todos los ámbitos de la vida nacional: cerramos 2009 con dos sentencias condenatorias en contra del Estado mexicano desde la justicia internacional. Las resoluciones judiciales que emitió la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre el caso del “Campo Algodonero” por las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, y por el caso Rosendo Radilla, desaparecido en 1974 por miembros del Ejército Mexicano, exhiben uno de los grandes temas no resueltos de la transición política de nuestro país: el abuso de poder y la impunidad. 

Aunque el año termina con el primer gran éxito gubernamental, atribuible a la Marina de México, en la lucha contra el crimen organizado con la muerte de Arturo Beltrán Leyva en Cuernavaca, eso no disipa las dudas y cuestionamientos que genera la estrategia general instrumentada por el gobierno federal en contra de la delincuencia. La marca de este sexenio estará relacionada con la cruenta batalla que ha derivado en miles de muertos y el clima de inseguridad y descomposición presente en buena parte del territorio nacional. Cerramos el año con la misma pregunta: ¿sabe Calderón a dónde se dirige todo esto? 

La economía cierra el año con los peores resultados posibles frente a una crisis global. Tendremos una caída de más de 7 por ciento en el PIB; la pobreza y el desempleo ensanchados con millones de personas que apenas sobreviven y, por lo menos 7 millones de jóvenes en el país que no estudian, que tampoco trabajan, que no tienen rumbo y que se convierten en la viva imagen del desamparo y la desolación. 

En la vida política, el sabor que queda es el de la fractura no resuelta, el del encono inoculado desde 2006, y aún antes, que dinamitó puentes de entendimiento básico para emprender tareas transformadoras. Debe sumarse al diagnóstico la cortedad de miras que caracteriza a una buena parte de la élite política y un diseño de incentivos que han pervertido la tarea política nacional. Lo que hay es un agotamiento, una verdadera crisis en la representación política de la sociedad. 

Con este diagnóstico, en un contexto de debilidad política y con el mayor cálculo posible de los efectos que causaría, es que Felipe Calderón lanza al ruedo y al Congreso la serie de iniciativas para una reforma política de largo alcance que deberían concitar un debate nacional. No son asuntos nuevos en la discusión académica y política. Desde hace años éstos y otros temas que no contempla la lista de Calderón están discutidos hasta la saciedad. La reelección de legisladores, alcaldes y jefes delegacionales; las candidaturas independientes; la segunda vuelta presidencial, etcétera, están ahí como temas para una reingeniería de Estado que no termina por realizarse. La novedad ahora es que, la reforma debatida una y mil veces, se ha traducido ya en una primera ronda de iniciativas. De prosperar, sería una de las más importantes transformaciones político-electorales realizadas en México en los últimos 15 años, por lo menos. Se trata de reformas profundas a las que deberán agregarse otras del mismo ámbito, otras sobre monopolios y competencia económica, en materia de medios de comunicación y telecomunicaciones y las que hiciere falta para que, en su conjunto, realmente logre transformarse y modernizarse la vida pública nacional. Las que plantea Calderón, se promueven desde una Presidencia debilitada y con casi nulo poder de convocatoria entre la clase política -que por demás se ha mostrado básicamente a la defensiva- pero, por tratarse de temas de este calado, no es de descartarse que se desarrolle un contexto de exigencia crítica y social que obligue a los partidos, gobernantes y legisladores a tomar definiciones. Puede gustar o no lo que plantea Calderón. Se puede reclamar por las omisiones y la falta de integralidad en la propuesta. Incluso por la oportunidad u oportunismo de su iniciativa. Lo que sea. Lo que no se puede negar es el diagnóstico: una sociedad fastidiada, resentida, demandante en un contexto de crispación, de violencia y de falta de caminos. De eso y otras cosas está hecho el fantasma del estallido social. Por eso y por un sentido de sobrevivencia, la clase política y la sociedad están obligadas a desplegarse en un debate nacional verdadero que dibuje, finalmente, una ruta de salvación. Nuestras gestas de Independencia y Revolución deberían inspirar esta tarea.

Marinado

Archivado en: Cartones — hituco @ 7:49 pm

Electorero

Archivado en: Cartones — hituco @ 7:48 pm

A propósito de calenturas

Archivado en: Fotocrítica — hituco @ 7:42 pm

Aprovechando la Cumbre del Calentamiento, aquí un policía le da una “calentadita” al atrevido protestante que les gritó que no se hicieran pendejos… que los gobernantes deben ordenar el cierre de las grandes industrias que están calentando al planeta y no salir con mamadas de que van a poner mucha lana para contrarrestarlo…

Alternativa

Archivado en: Cartones — hituco @ 7:41 pm

Engaños

Archivado en: Columnas — hituco @ 7:39 pm

91217, MANUEL BARTLETT DIAZ, EL UNIVERSAL

Calderón afecto a los decálogos nos recetó “10 cambios para transformar a México” en su último Informe de Gobierno, como él mismo lo recuerda al anunciar otros 10, sin reparar que ninguno se cumplió. Esa primera propuesta de cambios, coincidió con su derrota electoral, el paso del “catarrito” al shock carstensiano y el avance de lo fallido de su estado. Sólo fue una útil aunque efímera cortina de humo. 

Ahora, en ocasión del arribo a la mitad de su desastroso mandato, catalogado como el peor en el mundo frente a la crisis, la escalada del crimen, la descalificación de nuestra economía por las calificadoras internacionales, propone una nueva reforma “la más profunda en muchos años”. Nueva cortina de humo. 

Sin embargo, los motivos de la reforma son ciertos: “Los ciudadanos no están satisfechos con la representación política y perciben una enorme distancia entre sus necesidades y la actuación de sus gobernantes”. “El eje de la reforma es que el ciudadano participe y perciba que sus órganos de representación están más atentos a sus demandas y necesidades”, que “el ciudadano sea quien premie o castigue un ejercicio irresponsable e insensible del poder”, al reelegir o eliminar, urge que “el poder se someta a la opinión de los electores”. 

Ahora, para superar estos problemas, el proyecto recoge temas desechados. Algunos, como la reelección legislativa y municipal, por el peligro de entronizar cacicazgos y la perpetuación de intereses, otros, por contrariar ventajas que se reservan los partidos, empezando por el de Calderón, algunos simplemente inocuos, y destacan los aparentemente democratizadores como la iniciativa ciudadana, las candidaturas independientes, el referéndum y la elección presidencial en dos vueltas, que de ser aprobados estarían anulados por la operación del mecanismo antidemocrático y oligárquico que no toca mínimamente el nuevo decálogo. 

Los partidos son controlados por “líderes” con enormes recursos de los que no rinden cuentas y que seleccionan las candidaturas que serían, en su caso, sujetas a reelección, todo de acuerdo a sus intereses. El Congreso está igualmente controlado por “coordinadores” que someten a legisladores con recursos millonarios. No existe oposición, las cúpulas del PRI y del PAN se arreglan y las televisoras imponen los intereses de esta oligarquía a la que pertenecen, con su enorme poder manipulador. Es en este marco de poder real que habría que analizar cómo operarían estas reformas. Igual que la elección, la reelección de legisladores y alcaldes estaría en manos de estos intereses, no de los ciudadanos desinformados. Las candidaturas independientes en estas condiciones sólo prosperarían si dependieran de poderes económicos capaces de competir con la partidocracia. Las iniciativas ciudadanas entrarían a un Congreso cupularmente controlado que maneja a las comisiones, que elimina debates que pudieran esclarecer los problemas, que decide entre unos cuantos qué pasa y qué no. 

La reforma real requiere del control de los recursos que manejan los dirigentes de los partidos y los coordinadores en el Congreso e inevitablemente el control efectivo de las televisoras para evitar que manipulen al electorado. De otra manera, independientemente de la validez de las reformas propuestas, los problemas reales que apunta Calderón no se resuelven, los ciudadanos seguirán sin ser tomados en cuenta, el elector no tendría una participación real, salvo su voto desinformado, el poder no se someterá a la opinión de los electores. El decálogo de Calderón es otro engaño. 

mbartlett_diaz@hotmail.com

Pastorela

Archivado en: Cartones — hituco @ 7:38 pm

Sin riesgos

Archivado en: Cartones — hituco @ 7:36 pm

25 preguntas para 10 propuestas

Archivado en: Columnas — hituco @ 7:35 pm

91217, CARLOS LORET DE MOLA, EL UNIVERSAL

¿Por qué si la reelección de alcaldes y legisladores busca minar el poder de los gobernadores, están tan a favor de implementarla Humberto Moreira, Juan Manuel Oliva, Ney González, Ulises Ruiz, Mario Marín, Fidel Herrera e Ivonne Ortega, que se llevaron carro completo en sus estados en los recientes comicios de julio?

¿A quién se va a encargar la redistritación del país para que en lugar de 300 diputados uninominales queden 240? ¿Hay garantía de que algún partido no será el beneficiado del posible nuevo reparto de tierras políticas? ¿Se entendió cómo propone el Presidente que se voten los senadores? 

¿Se va a dejar Elba que le obliguen a juntar 4% de votos? ¿Se va a dejar López Obrador? ¿Las minorías auténticas quedarán fuera de la política partidista? ¿Sin PT y Convergencia la izquierda radical que mejor encuentre cobijo en el monte? ¿Qué destino tendrían las iniciativas ciudadanas en el Congreso? ¿Túrnense a la Comisión de Aeronáutica? ¿Les darían el avión o las tomarían en serio? 

¿Dotarían de recursos públicos y spots en medios electrónicos a los candidatos ciudadanos para que puedan ser verdaderamente competitivos? ¿Los dejarían a su suerte para que consigan financiamiento de los poderes fácticos legales e ilegales? ¿Tendrían que estar sujetos a las reglas de precampaña? ¿AMLO podría aprovecharse del dinero y tiempo aire de PT y Convergencia para declararse candidato ciudadano si éstos partidos deciden apoyar a Ebrard? 

¿Limpiarán la realidad electoral de México antes de que se instaure la segunda vuelta presidencial? ¿Están listos para el “voto por voto por voto por voto, casilla por casilla por casilla por casilla” y la acusación de doble fraude? ¿El chiste es que todos los candidatos se vuelvan “de centro” si quieren llegar a Los Pinos? ¿El objetivo es que alguien gane claramente o el punto es que pueda formar gobierno con sus aliados políticos? ¿Por qué no hacerle caso a la experiencia internacional que marca segunda vuelta electoral legislativa para que el presidente tenga mayor posibilidad de gobernar con el Congreso? ¿Con ese pretexto se van a gastar el doble de dinero? 

¿Cuánto va a valer no hacer nada en las Cámaras a cambio de que pase en automático una iniciativa preferente? ¿A cuánto se va a cotizar la hora-güey para hacerse ídem? ¿Cuál sería el costo político de aprobar, rechazar, abstenerse?

Buenas?

Archivado en: Cartones — hituco @ 7:33 pm

Recordando a Martita

Archivado en: Fotocrítica — hituco @ 7:31 pm

Aquí Margarita (con los puros ojos), le reconviene a Georgina, quien en su intervención dijo que ninguna persona que no tenga facultades constitucionales debe andar tomando decisiones gubernamentales…

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