Hituco Molavéis

30 Agosto 2009

Propósito

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grillo7Este espacio tiene como propósito difundir opiniones críticas

sobre la temática  política-social de México, principalmente.

Gracias por compartir este material.

7 Febrero 2010

Cartones 100202

Archivado en: Uncategorized — hituco @ 8:10 pm

Clerecía medieval

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100202, JOSE BLANCO, LA JORNADA

La arquidiócesis de Guadalajara, encabezada por el cari-matón Juan Sandoval Íñiguez, continúa junto con sus contlapaches de todas partes de la República, en cruzada medieval contra la laicidad, contra la Carta Magna y en pro de la discriminación. 

El artículo primero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos dispone: “Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”. El artículo 4, prevé: “El varón y la mujer son iguales ante la ley”. 

¿Cuántas veces han leído estas disposiciones constitucionales al menos las cabezas más visibles de la clerecía? Seguramente muchas: pero no saben leer, además de que ya decidieron desoír las disposiciones constitucionales, y por si fuera poco tienen su propio (corto) entendimiento del castellano. 

Hay de todo en la embestida de esa corporación ideada por vivales que lograron hacer que los creyentes confundan la religión con la Iglesia. Las cosas no son así: una es el conjunto de creencias en el origen de la existencia del mundo, de los hombres, de la vida, de un “más allá”; la creencia en la existencia del “alma” y de lo que con ella ocurre con la muerte, y otra cosa muy distinta es la historia, harto conocida, de cómo unos señores de carne y hueso como cualesquiera otros, se autoproclamaron dueños y señores de ese conjunto de creencias y se autodesignaron ministradores de esas creencias: los curas de todas las jerarquías. 

Para las entendederas retorcidas de esa beligerante novísima inquisición, no cabe que un hombre homosexual, o una mujer homosexual, sean eso que indican los sustantivos: un hombre o una mujer; con los mismísimos derechos establecidos por la Constitución. No son un tipo distinto de mamíferos; no son un tercer o cuarto sexo; no, son hombre y mujer, con sus propias preferencias, como cualquier hombre o mujer, como las tiene Juan Sandoval. Queda prohibido, lea bien señor cura: queda prohibido todo tipo de discriminación “que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”. 

Es increíble, pero a los curas, a partir del que está hasta arriba, hay que decirles que los hombres y las mujeres homosexuales, son personas; y que como tales no pueden ser discriminadas para ningún asunto humano. Ningún hombre, ni ninguna mujer, pueden ser discriminados y exceptuados de adoptar –si este es el caso–, porque es un derecho de cualquier hombre o mujer. 

Por supuesto, la ley prevé las condiciones en que las personas son elegibles para adoptar, pero ello nada tienen que ver con las preferencias a las que se refiere la Constitución.

Pero todo esto son polvos –no hablo a la española– de aquellos lodos: la orden expedida y dirigida a la clerecía y a los ¡políticos católicos! por el retrógrado señor Benedicto XVI, de dar media vuelta y caminar hacia atrás. 

En octubre de 2005 tuvo lugar el último sínodo presidido por Juan Pablo II. 256 obispos de todo el mundo hicieron aportaciones para un documento que se “destiló” durante año y medio y que terminó siendo una exhortación papal titulada Sacramentum Caritatis (El sacramento de la caridad), que no era el consenso de los obispos, sino las decisiones aviesas de Benedicto, publicadas en marzo de 2007. 

En lenguaje político belicoso, Benedicto enumeraba los asuntos que “no son negociables”. “La defensa de la vida humana desde su concepción hasta su fin natural, la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer, la libertad de educación de los hijos”. Los políticos católicos están obligados a oponerse a las leyes que no se ajusten a su doctrina religiosa, y los obispos están obligados a exigírselo “constantemente”. 

El culto a Dios, dice el Papa, “nunca es un acto meramente privado: al contrario, exige el testimonio público de la propia fe” (ja). Para referirse a las parejas de hecho el Vaticano habló de “discutible mascarada”, “exhibición histérica” y “carnavalada”. Palabras más propias de un periódico político aguerrido y hasta rasposo, extrañas en un documento papal. Pero desde entonces, los Norbertos y los Sandovales andan con sus espadas desenvainadas, ayudando a Benedicto a regresar a las cavernas oscurantistas del Medioevo. 

De paso. El iletrado arzobispo de Morelia, Alberto Suárez Inda, arrojó su vómito sobre los matrimonios homosexuales diciendo: “los perros no hacen el sexo entre dos del mismo sexo”. Vaya usted ignaro arzobispo al sitio www.absurddiari.com/s/llegir.php?llegir=llegir&ref=11097 y vea que un museo en Oslo expone fotografías de mil 500 especies animales homosexuales. 

El rollo de que matrimonio, viene de madre, de lo que se sigue que tiene como propósito sagrado la procreación, es eso, un rollo de la Iglesia católica, no de la religión. Vale la etimología –con dudas de algunos lingüistas-, para el español. Pero marriage en inglés, mariage en francés, ehe o heirat en alemán, huwelijk en holandés, y para miles de millones en Asia y África, nada que ver con procreación ni con madre. 

La Suprema Corte debe poner las cosas en su sitio para ilustrar a los curas y al secretario de Hobernación. La Iglesia no tiene derecho a roer las bases del Estado.

Hipócritas, sencillamente hipócritas…

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100202, RICARDO ROCHA, EL UNIVERSAL

Sí, como dijera el bolero de rompe y rasga, no hay mejor definición para todos los que se oponen a los matrimonios y adopciones por parte de homosexuales.

Hace siglos que no se daba una muestra de hipocresía tan grande, de toda la ultraderecha y de la jerarquía eclesiástica. 

Desde ambos frentes se ha lanzado una aviesa andanada de falsedades que provocarían carcajadas si no se tratase de asuntos tan delicados: que los homosexuales no entran al cielo; que el matrimonio es sólo para el hombre y la mujer; que los niños adoptados por parejas del mismo sexo están condenados a una homosexualidad automática; y que todos estos alegatos no tienen nada de religiosos y son sólo legales. Sí, como no. 

El colmo es que alguien tuvo a mal convencer a Felipe Calderón de que se envolviera en la bandera albo amarilla del Vaticano y se arrojara al vacío del suicidio político. La orden fulminante a la PGR para que se asuma como abogada parroquial así lo prueba. El procurador que toleró los feminicidios en Juárez e insensible a la masacre de los niños de Hermosillo, se lanza ahora al prejuicio condenatorio dizque en nombre de la infancia. Y lo hace con idénticos argumentos que los usados por una Iglesia que protege a sus curas pederastas, quienes con sus violaciones han destrozado la vida de miles de pequeños y sus familias. 

Yerran por partida doble. En estos momentos la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos no prohíbe que un homosexual o lesbiana adopte un niño o niña. Lo que hace la ley aprobada en la Asamblea Legislativa del DF es darle al adoptado un respaldo mayor con una potestad dual, con ambos cónyuges responsabilizándose de su adopción. 

En los ámbitos social y moral los argumentos también son incontrovertibles. Día a día se están publicando estudios de prestigiosos expertos que aseguran que no hay evidencia alguna de que niños criados por padres del mismo género tengan alguna desventaja frente a niños de padres heterosexuales o por esa condición orienten su sexualidad. Por el contrario, son muy raros los casos de abusos o violencia contra niños adoptados en hogares homosexuales. En cambio es bien sabida la creciente frecuencia de abusos y maltratos sobre todo de padres heterosexuales contra madres e hijos; y eso sí que marca para siempre el desarrollo psicológico de niños y adolescentes. 

Lo único bueno de todo este debate es que se necesitan ocho de once votos en la Corte para dar marcha atrás a este avance en la Ciudad de México. Así que esperamos un nuevo y esta vez muy merecido fracaso del gobierno federal.

Cartones 100201

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En nombre del cielo

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100201, JACOBO ZABLUDOVSKY, EL UNIVERSAL 

El piadoso gobierno de Felipe Calderón ya no se salva ni yendo a bailar a Chalma 

Entrados en la segunda mitad del sexenio presenciamos el naufragio general de buenos propósitos: la guerra contra el crimen organizado, la presidencia del empleo, la reforma política, el combate a la corrupción, el rescate de pobres y miserables, las medidas de austeridad, la cotización del peso, el logro de la transparencia, el impulso a la cultura y, para no extendernos demasiado, la ayuda a Haití enviada en barcos que zarparon de Manzanillo y Acapulco para seguir la ruta corta: darle la vuelta al mundo, o la larga: navegar hacia el sur hasta el Canal de Panamá, cruzarlo, y de ahí al norte por el mar Caribe hasta llegar a Puerto Príncipe el día que lo coronen rey. 

En honor a la verdad debemos reconocer que uno de sus planes viene cumpliéndose a la perfección: la destrucción del Estado laico. Con paso seguro avanza en el terreno que separa a la Iglesia del Estado. El miércoles promovió ante la Suprema Corte de Justicia una acción de inconstitucionalidad contra las reformas que aprobó la Asamblea Legislativa del Distrito Federal en torno a los matrimonios entre parejas del mismo sexo y la posibilidad de que éstas adopten menores de edad. 

Se alega en el escrito presentado por la PGR que tal reforma “contraviene el principio de legalidad, pues se aparta del fin constitucional de protección de la familia”. Es otra escaramuza contra el avance de los derechos humanos y la libertad de decidir, prerrogativa de cada persona. El cardenal Ennio Antonelli, presidente del Consejo Pontificio para la familia, al llegar a Mérida, procedente del Vaticano, para presidir el Congreso de Salud, Vida y Familia, declaró que “la homosexualidad no corresponde al plan de Dios, eso es una consecuencia del pecado”. 

De lo que se trata es de convertir principios religiosos en leyes de observancia obligatoria. Un alto prelado mexicano dijo, la semana pasada, que las leyes de Dios son antes que las leyes humanas. Lo están logrando: en más de la mitad del territorio mexicano rigen leyes coincidentes con las eclesiásticas en penalizar la interrupción del embarazo. En 18 de las 32 entidades federativas, y Tlaxcala en las próximas dos semanas, “defienden la vida desde el momento de la concepción”. 

Ante la embestida angustiosa de un partido político derrotado en las pasadas elecciones, temeroso, con razón, de ser expulsado del poder en las próximas, crece el movimiento para reformar el artículo 40 de la Constitución para agregarle la palabra laica y ampliar su intención original de proteger principios básicos: “Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una república representativa, democrática, federal y laica…”. Aunque al interpretarla algunos gobernantes hacen de la ley un trapo, es indispensable fortalecerla como única posibilidad de impedir que México sea un Estado confesional. No será fácil esta defensa. 

El 4 de diciembre de 1860 Benito Juárez promulgó la Ley de Libertad de Cultos. Cuatro años después se instala Maximiliano como emperador de México, después de la visita que en 1862 le hizo en Trieste el obispo Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos. La relación entre ambos decayó a partir de 1865, cuando Maximiliano salió respondón y proclamó la libertad de cultos, no obstante que por eso habían ido por él, para nulificar la ley de Juárez. 

Germán Arciniegas sabía esa historia cuando en 1960 lo entrevisté en el Hotel Carrera de Santiago de Chile. Le pregunté por qué los congresos donde el presidente Adolfo López Mateos había hablado en esa gira por países de América del Sur ostentaban símbolos religiosos, contrastando con la ausencia de ellos en los recintos legislativos mexicanos. El autor de Biografía del Caribe, Entre la Libertad y el Miedo y otros libros de obligada y deleitosa lectura en esos tiempos, respondió: “México es distinto porque es el único país americano al que la Iglesia ayudó a llevar un emperador extranjero”. 

No, no será fácil. Sobre todo cuando las fuerzas tradicionales contrarias al concepto de laicidad cuentan con el apoyo del gobierno federal. Olvidan que los mexicanos mayoritariamente católicos son los mismos que han dado sus vidas en defensa del Estado laico, porque no confunden, aunque los inducen a la confusión, que laico no es ateo ni agnóstico, sino una garantía de libertad de creer o no creer y de un trato respetuoso entre el gobierno y las organizaciones religiosas, sin preferencias. 

El desafío es grave. Es hora de lucha, para no llorar como Boabdil el Chico. Ahora vengo a darme cuenta de que su llanto fue por una causa similar a la que nos amenaza.

Y encima lo regañó su madre.

Cartones 100131

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El extraño caso de la Dra. Beatriz y la Sra. Paredes

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100131, DENISE DRESSER, PROCESO 

Como en la famosa novela de Robert Louis Stevenson, “El extraño caso de Dr. Jeckyll y el Sr. Hyde”, Beatriz Paredes parece ser víctima del desorden de personalidad múltiple. Un día pronuncia palabras progresistas y al siguiente asume conductas conservadoras. Un día se presenta como mujer de avanzada y al otro defiende las posturas más retrógradas. Debajo del huipil hay una mujer rota, desarticulada, contradictoria. Una Beatriz audaz que enarbola las mejores causas y otra Beatriz atávica que las sabotea. Alguien que, si se sentara sobre un diván psiquiátrico, sería diagnosticado con ese mal caracterizado por la coexistencia —en un solo cuerpo— de identidades distintas que se pelean entre sí. Es como si dentro de la lideresa del PRI hubiera dos o más personalidades en contienda perpetua. Y el pleito produce una persona incapaz de mantener posiciones coherentes, confiables, o siquiera intelegibles.

Allí está la Beatriz Feminista que defiende el derecho de las mujeres a decidir, pero comparte el huipil con la Beatriz Claudicadora que está dispuesta a sacrificarlo en 17 estados donde el PRI apoya la penalización del aborto. Allí está la Beatriz Juarista que defiende la separación Estado-Iglesia, pero cohabita con la Beatriz Electorera que está dispuesta a minar esa línea divisoria si de conseguir votos de trata. Allí está la Beatriz Demócrata que dice apoyar la competencia, pero vive con la Beatriz Autoritaria que quiere frenarla cuando entraña alianzas contra el PRI. Allí está la Beatriz Progresista que se jacta de defender las mejores causas, pero tiene la trenza entrelazada con una Beatriz Acomodaticia encargada de archivarlas cuando entrañan costos políticos.

Durante el siglo XIX, se pensaba que las personas con síntomas del “Desorden de identidad disociativa” estaban poseídas. Se creía que algún demonio les susurraba en el oído, obligándolas a actuar en contra de su voluntad. Al escuchar a Beatriz Paredes, se antoja argumentar algo similar. Sólo así podría explicarse la conducta errática, las fobias inexplicables, el enojo incontenible, la bipolaridad política, las contradicciones evidentes, las alucinaciones de las cuales se ha vuelto presa la presidenta del PRI. Va por la vida promoviendo posiciones de izquierda en unos temas y de derecha en otros. Defendiendo principios que luego traiciona. Enarbolando el discurso del nacionalismo revolucionario mientras toma decisiones que llevarían a los ganadores de la Revolución a revolcarse en la tumba. Jactándose de su progresismo mientras asume posturas que los conservadores aplauden. Beatriz Paredes habla de “nuestra realidad hiperpresidencialista” cuando la presidencia imperial ha sido reemplazada por la presidencia acorralada. Habla de la necesidad de “controles y fiscalización” en el ámbito local, cuando en la última negociación presupuestal su partido los rechazó. Habla de la necesidad de fomentar “la transparencia en el manejo de los recursos públicos”, cuando los estados controlados por el PRI son hoyos negros de opacidad. Habla de la “influencia creciente de los poderes fácticos”, cuando el pre-candidato presidencial del PRI ya se ha encamado con ellos. Habla de acrecentar los derechos ciudadanos, al mismo tiempo que se opone a las candidaturas independientes. Critica “la propaganda como subterfugio para la manipulación social”, cuando Enrique Peña Nieto la usa con ese objetivo. Argumenta que los estados democráticos “son laicos”, cuando ella misma ha contribuido a poner en jaque la laicidad. Una sola mujer con tantas corrientes internas, con tantas subcontrataciones corporales, con tantas vidas variopintas percibiendo e interactuando con la realidad. Pero no es que a Beatriz la muevan fuerzas del más allá, o siga las instrucciones de algún diablo guardián. El mal que padece es congénito; es parte de la herencia priista y afecta a todos sus miembros en mayor o menor medida. Los desórdenes mentales disociativos siempre están acompañados por la amnesia. Y según los expertos, la personalidad múltiple es causada por antecedentes traumáticos. En el caso de Beatriz Paredes es la historia misma del PRI en México. 71 años de caciques y cotos y corrupción que ella es incapaz de reconocer, incapaz de afrontar. 71 años de gobierno como distribución del botín, que la transición no ha logrado cambiar.

No sorprende entonces que Beatriz Paredes parezca esquizofrénica; lo es. Tanto o más que su propio partido. Tiene que serlo para seguir formando parte de una camarilla que dice fomentar la modernización, pero ha hecho todo lo posible por obstaculizarla. Tiene que mantener la dualidad para pertenecer a una organización que se vanagloria de las instituciones que creó, al mismo tiempo se dedicó a prostituirlas. En el mismo partido cohabitan la retórica democrática y las pulsiones autoritarias, los gloriosos discursos celebrando a la ciudadanía y las medidas instituidas para negarle representación, la crítica a la corrupción y la protección a quienes se han enriquecido con ella. Beatriz Paredes y el PRI que encabeza tratan de ocultar el lado oscuro de su naturaleza pero no lo logran. Cuando Beatriz declara que “no se vale usar los programas sociales para el chantaje electoral” —una práctica que su partido instituyó— no queda más remedio que declararla enferma. Cuando defiende la laicidad pero acepta que su partido busque congraciarse con la Iglesia, no queda más opción que llamarla esquizofrénica. Una mujer cuya única definición es cambiar de carácter moral como alguien cambia de calcetín.

Fantasía no tan futurista

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100131, CARLOS MONSIVAIS, EL UNIVERSAL 

Prólogo a manera de epígrafe para situar de modo conveniente la fantasía de este artículo: Jesús Ortega, líder máximo de su fracción del PRD y uno de los tres integrantes, refrendó su sabiduría (La Jornada, 29 de enero): “Así como para cruzar una calle no se necesitan principios sino dos piernas, tampoco se requieren para buscar oportunidades de gobierno con los panistas”. Es de suponer que lo no requerido son los principios y la calle, sólo la flexibilidad de las dos piernas para cruzar la calle de rodillas. Sigue Ortega: “No estamos haciendo alianzas estratégicas con el PAN, sino apoyando ¡frentes insurgentes opositores! Llegar a un arreglo con Acción Nacional en contra de estos señores de horca y cuchillo constituye una lucha progresista”. Si no tiene razón, que la PGR interponga una demanda de inconstitucionalidad en su contra, y que los señores de honra y cuchillo ya no le inviten a la lucha progresista contra los gays, las lesbianas, las organizaciones indígenas, el SME, el gobierno del DF, López Obrador, el Estado laico, y para qué seguir con las demás causas de avanzada del PAN a las que con gusto se sumará el PRD de Jesús Ortega (siguen tres firmas). Ahora sí continuamos con la fantasía. 

Enero de 2012-Reunión en céntrico hotel de las afueras. Se confabulan y fabulan los dirigentes de todos los partidos políticos existentes o concebibles. El repertorio: política de pleno empleo de los semblantes preocupados, risitas nerviosas, consultas furtivas a Google para ver qué significa “dolencias psíquicas”. Se oye el vuelo de las siglas. 

Representante del PRI: En su momento debimos oponernos a que Steven Spielberg filmara en Toluca su superproducción, Carisma, su respuesta al Avatar de James Cameron. El góber Peña Nieto le ofreció una cena, Spielberg se fijó en él, volvió a verlo un par de veces, despidió a Brad Pitt que con este film iba a despedirse de su madurez, rehízo el personaje central, acortó los monosílabos que le tocaban a Peña Nieto y le ofreció el contrato. El resto es tristeza. El film resultó un éxito de escándalo, se aprovechó para estrenar el 4D, la técnica que le permite a los espectadores ver simultáneamente el techo, los compañeros de fila y un juego de futbol. La compañía productora invirtió cuarenta mil billones de dólares, y el Góber renunció a la política y se metió de lleno al cine como primera figura y coproductor. 

Representante del PAN: Y desde entonces Enrique Peña Nieto ha filmado Marketerminator, Ángel con o sin alas, Sonrisa de conjunto y Paisaje de un solo rostro. ¡Qué fenómeno! 

Representante del PRD: Y la salida del Góber Guaposo tuvo consecuencias. Andrés Manuel López Obrador se retiró de la contienda porque ya no había rivales que lo estimularan y, abrumado por las críticas y los insultos que le enderezaban por hacer mal uso de sus influencias en el cielo, César Nava dejó el Partido Acción Nacional y se metió a un convento donde organiza encuestas sobre el celibato de los ángeles. En fin, se despobló el panorama. 

PRI: Y el efecto alcanzó al electorado. Ante la ausencia de figuras, la intención de voto por quien fuera, llegó apenas al 0.0001 por ciento. Se generó un conflicto mediático cuando Jesús Ortega anunció su deseo de participar. La intención del voto se fue de México. 

PRD: Ese fue un rumor siniestro que corrió Andrés Manuel. Lo cierto es que Chucho se ofreció para reemplazar a Peña Nieto cuando estuvo enfermo y se aplazaba el rodaje de Cascada de simpatías patrocinadas. Pero nunca logró entrevistarse con el director James Cameron y por eso no intervino en la que será la primera realización en 24D, donde cada espectador verá una película diferente.

PAN: Y llegamos a esta fecha sin ningún candidato que, con su capacidad de convocatoria, llene aunque sea un cubículo. Todos se han retirado con prudencia. Santiago Creel recorre el Bajío a ver quién lo sigue en su decisión de no lanzarse. Emilio Gamboa Patrón anuncia que tampoco se lanzará por una primaria de Mérida y Carlos Navarrete (senador del PRD por si alguien pregunta quién es) está filmando por intercesión digital La silla que no quise aunque nadie me lo propuso, una cinta que se dilata porque él es el único participante del equipo. 

PRD: ¡Qué mala onda! Y el gran problema es que todos los recursos que nos da el Estado no podemos gastarlos debidamente si no conseguimos candidatos. Marcelo Ebrard no era mal prospecto, pero la PGR, en ausencia del clero, envió una demanda de inconstitucionalidad del propio Ebrard, y hay amenazas de excomunión para las urnas en donde se vote a su favor. 

PRI: Y el triunfo de Enrique Peña Nieto en la taquilla va para largo. Vean las colas para el estreno de Aquiles Voy, una reconstrucción de la guerra de Troya. Allí Peña se trepa sobre el caballo de Troya y nomás al verlo, la ciudad se rinde. 

PT, Convergencia: Ya tenemos la causa, nos faltan candidatos. 

Panal: La maestra Elba Esther no puede competir porque la historia y los astrólogos dicen que la primera Presidenta ocupará el cargo en diciembre de 2018. 

Verde Ecologista: Nos urge un candidato porque no tenemos causa y sí, en cambio, nos persigue una legión de científicos sociales que buscan explicar cómo es que alguien puede votar por nosotros. 

Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación: Sin candidatos a quienes hacerles trampa se pierde el sentido de nuestra misión. 

PAN: Ya tenemos apalabrados treinta Juanitos, pero por ahora les dejamos que ensayen en el Blanquita el Danubio Azul. 

PRI: Y ya contrató Televisa a Enrique Peña Nieto para una telenovela de larga duración Beto el Galán Neto, y por eso no quiere que se le hable de la candidatura. Una presidencia dura seis años, el estrellato dura la eternidad. 

PAN: Lo que podemos hacer es cambiar la Constitución de la República para que en lugar de personas compitan por la Presidencia algunos productos. Esto refrescaría el ambiente electoral, y nos pondría a la cabeza de los Estados postmodernos, haigan votado como haigan votado. ¿Se imaginan? Vota por Aúpa, el detergente que deja al país blanco sin necesidad de lavado de dinero, o vota por Génico, el maíz transgénico que destruye los recursos naturales pero acrecienta las fortunas empresariales. ¡Qué maravilla! Por fin, el gobierno en manos de los mejores productos.

PRI: No es mala idea pero tiene un gran inconveniente: deja fuera a los frustrados históricos, aquellos grupos que durante la niñez o la juventud trataron al nuevo Presidente de la República. Imagínense, no se tendrá el rencor protagónico de los que dicen: “Y a ese sujeto lo llevan a ese puestazo. Si les contara lo que pensábamos de él entonces”. Cada sexenio trae consigo un caudal de resentidos, que enriquecen la salud de la República.

Reforma política sin corazón

Archivado en: Columnas — hituco @ 12:43 am

100131, EDITORIAL REVISTA SIEMPRE

En el patio de Xicoténcatl del Senado de la República siguió sin darse respuesta a la pregunta: ¿reforma política, para qué? 

¿Qué relación hay entre las candidaturas independientes y la justicia social? ¿Entre la reelección de legisladores y la creación de empleos? ¿Entre la segunda vuelta, la disminución de legisladores y el combate al crimen organizado o el fin de la inseguridad y la violencia? ¿Con el fortalecimiento del Congreso los mexicanos serán menos pobres, tendrán mejores salarios, servicios médicos y educativos de calidad? ¿Con la construcción de mayorías de gobierno se pondrá punto final a la impunidad o a la marginación? 

Ninguna de estas interrogantes apareció a lo largo de los debates. Estuvieron ausentes, aun y cuando dominó la calidad y el conocimiento en la mayoría de los ponentes, quienes, sin duda, contribuyeron a colocar los futuros trabajos sobre la reforma política en un escenario más realista. La presidenta del Tribunal Federal Electoral, María del Carmen Alanís, bajó de las nubes a los ocurrentes y demagogos al advertir que las candidaturas ciudadanas y la segunda vuelta, por ejemplo, tendrían un efecto directo en el sistema jurídico en su conjunto, por lo que deben ser diseñadas en paralelo garantías que impidan al país entrar en un proceso de anarquía y confrontación. 

Varios de los legisladores, académicos e investigadores que participaron, llegaron a decir que la reforma debe pretender fundamentalmente hacer más eficiente la relación entre el Ejecutivo y el Congreso. Muy bien. Basta ya de entender la relación entre poderes como una permanente medición de fuerzas, en el que sólo triunfa el más perverso o audaz. Sin embargo, nadie explicó lo que debe entenderse, a esos niveles, como eficiencia. 

Regresemos a las preguntas: ¿ser eficiente para qué y a favor de quién? ¿Del Presidente, de los partidos, de los legisladores, de los poderes fácticos o, en suma, del dinero? 

Los impulsores de la reforma no han definido la dirección y el sentido de la misma. Han hablado de mayor equilibrio de poderes, de transparencia y rendición de cuentas, de representatividad, de la necesidad de tener un presidente más fuerte y un Congreso con más facultades, pero nadie ha precisado cuál debe ser el eje de toda esa ingeniería político- electoral. 

Si los partidos dejaran de lado —al menos por un instante— sus voraces ambiciones, entenderían que el eje de esa gran reforma política, su centro, corazón y razón de ser, debería ser la transformación de la práctica política, de tal forma que su misión central fuera combatir  la injusticia social. Una reforma que devolviera a la política y al político la mística de servicio y los liberara de las redes mercantilistas que hoy los domina. Alguien dirá que la democratización de las reglas del poder llevan automáticamente al progreso y desarrollo. 

La experiencia latinoamericana ha demostrado, sin embargo, que a los pueblos les vienen guangas las candidaturas ciudadanas, las segundas vueltas o cualquier otra fórmula ingeniosa, si no tienen qué comer y si a pesar de tener una  democracia electoral avanzada siguen en condición de parias. 

Cuando las reformas políticas no tienen como objetivo lo humano y lo social, sólo pueden lograr que la ciudadanía se sienta —como hoy— defraudada. El punto, entonces, no es qué hacer para que Jorge G. Castañeda haga realidad su añeja aspiración de ser candidato independiente, sino garantizar que al poder lleguen, más que hombres, mujeres o jóvenes carismáticos, proyectos de gobierno de gran calado social. 

El poder, ¿para qué? Esa es la interrogante fundamental que necesita resolver la futura reforma. En lugar de ello, varios de sus promoventes —empezando por el presidente Felipe Calderón— están concentrados en la ganancia electoral y en inventar una serie de fórmulas que sirven al impacto mediático para obtener simpatizantes. El Ejecutivo federal, hábilmente, le hace un guiño al electorado desde su decálogo reformista, al proponer que la ciudadanía tenga espacios para organizarse políticamente. La idea es polémica, pero está bien arraigada en la calle. 

Una propuesta —ojo, para el PRI— que expresa, sin duda, un reclamo ciudadano y que tendrá que ser satisfecho por aquellos partidos que quieran ganar, mantenerse o recuperar la Presidencia en el 2010. Bajo el actual contexto en el que la sociedad ha crecido y madurado políticamente, en el que exige instancias desde las cuáles tener influencia, los partidos están obligados a crear y aprobar esos espacios.

Es cierto lo que dijo en el foro el politólogo Jorge Alcocer: en lugar de inventar las candidaturas ciudadanas, que al final de cuentas operarían como partidos políticos por la necesidad de tener una burocracia compleja, sería mejor que  éstos se abrieran e invitaran a participar a ciudadanos. 

Ciertamente, ello resolvería lo electoral, pero no así la representatividad social que exige tener el ciudadano frente a la dictadura de los partidos. De tal forma que, como parte de la necesidad urgente de ponerle corazón, humanidad a la reforma política, el poder ciudadano debe formar parte del nuevo equilibrio de poderes. El tema es riesgoso, pero urgente e inaplazable.

Cartones 100130

Archivado en: Cartones — hituco @ 12:39 am

Diestra y siniestra

Archivado en: Columnas — hituco @ 12:33 am

100130, CARLOS PUIG, MILENIO

¿Cómo es que, según dicen los que encuestan, el tan criticado Partido Revolucionario Institucional arrasaría a los otros dos partidos importantes del país en una elección nacional si se llevara a cabo hoy?

Ese PRI que nunca ha expiado su pasado ni ha definido qué futuro quiere, y que en el presente las cacha todas sin importar rumbo o ideología. Ese PRI de los gobernadores… peculiares… caciquiles… de las lideresas que no se definen y los líderes que arrasan… Ese PRI, tan similar al de siempre, pues… está en su mejor momento electoral en más de una década, según los que encuestan. Humillante tercer lugar hace tres años, hoy es el rey.

¿Cómo le hizo, si no hizo nada?

Una primera explicación tiene que ver con los adversarios. Desde el inicio de la alternancia, que comenzó en 1997, no en 2000, la izquierda y la derecha se han empeñado en desperdiciar la oportunidad de demostrar, en los hechos, que son diferentes a aquello que nos gobernó setenta años. Cada uno a su manera repite, como si fueran priistas con otros colores, lo que criticaron con la oposición.

En una semana, dos buenos ejemplos:

1. A la diestra…

¿Cuántas veces se quejaron los panistas desde la oposición de la utilización partidista de la Procuraduría General de la República?

El jueves, el Colegio de Abogados Católicos, Jorge Serrano Limón, de Pro Vida, y Guillermo Bustamante, de la Unión de Padres de Familia, felicitaron a la Procuraduría General de la República por haber interpuesto acción de inconstitucionalidad contra las reformas legales que en el Distrito Federal permiten los matrimonios entre personas del mismo sexo y, por tanto, la adopción de hijos.

Los entusiastas aplaudidores del gobierno federal fueron casi los únicos, ésa es la compañía que hoy prefieren en Los Pinos, según parece. Esta vez fueron solitos, ya que la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que en la más mocha administración anterior había acompañado a la PGR para impugnar la ley que permite la interrupción del embarazo en el DF, ahora decidió no hacerlo después de una revisión minuciosa de la ley y su posible inconstitucionalidad, según me dijo su presidente Raúl Plascencia.

Hay por supuesto una simulación en la acción de la Procuraduría. Una muy priista. Tienen suficientes abogados en el edificio de Reforma para saber que la acción tendrá poco futuro en la Corte. No hay 8 votos, una supermayoría, como no los hubo para derrotar la despenalización del aborto.

El documento de la PGR es el galimatías confesional perfecto que lanza las señales a los aliados internos para llevar a Guanajuato y a Jalisco y a Querétaro para presumir ante las huestes catoliquísimas lo mucho que este gobierno hace por defender a los niños.

La utilización de la PGR para ganar unos cuantos votos conservadores. ¿El costo? El fomento de la homofobia, de la discriminación en las calles, en las aulas, en las oficinas. La continuación de la violencia —verbal, física, emocional— contra los diferentes se carga a la cuenta de los azules.

Dos PGR del PAN, dos veces utilizadas para fines partidistas. Primero la del desafuero y luego la de la mochería. Pobre inicio de Chávez.

2. Y a la siniestra…

Estoy de acuerdo con Ciro Gómez Leyva, no parece racional culpar al gobierno capitalino de la tragedia del Bar Bar. Es una estupidez.

Pero los hechos que comenzaron la madrugada del lunes nos han recordado el enorme fracaso que también ha resultado la alternancia hacia la izquierda en la capital, al menos en dos aspectos: combate a la corrupción y justicia.

En doce años la izquierda no ha querido/podido/intentado controlar el enorme, gansteril, negocio que es la supervisión a establecimientos mercantiles. En décadas no he encontrado a un restaurantero, antrero, discotequero que no haya tenido que arreglarse el giro negro, blanco o rosa, que no haya tenido que mocharse con la delegación o el gobierno central para operar. En los días después del Bar Bar se me acercan historias kafkianas que nadie quiere contar con nombre y apellido porque viven con miedo de los sellos de clausura. Miles y miles de pesos mensuales para evitar la inspección, para acelerar la del competidor, para poder abrir antes, o después o a tiempo. Y el gobierno de la izquierda, en doce años, no ha tocado el negocio de la transa.

Y luego llega la justicia. La foto del herido que se comercia, los videos que se distribuyen, la dirección del presunto responsable se publica, los nombres se confunden, una confesión que se filtra —¿no son las averigaciones previas secretas?—, ¿no hay presunción de inocencia?

Una rubia entrada en años de buenas carnes mira a lo lejos un reflector y le dice a su hija: “Tu padre será un asesino, pero yo hace mucho que no salgo en la tele”, y corre a contarle al mundo un par de irrelevancias que le merecen, en pocas horas, una conferencia de prensa en las instalaciones de la Procuraduría.

La imagen es inolvidable: mientras la rubia de animal apodo contesta a los reporteros, la mirada del subprocurador se distrae en sus curvas.

Esa es la justicia de la izquierda mexicana.

Y luego se preguntan por qué gana el PRI.

masalla@gmail.com

Cortina de yerro

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100130, RENE DELGADO, REFORMA

A menos de que sea una estrategia ultrasecreta, el calderonismo ha tendido una cortina de yerro, o sea, de errores.

Tal es la confusión o la indecisión en la actuación del gobierno y su partido que muchas veces, sin dar un solo paso, se advierte el tropezón que frustrará su avance. Salvo la reforma a las pensiones del ISSSTE, así ocurrió con el combate al crimen, con la reforma petrolera, con la reforma educativa como ahora sucede con la reforma política. No arranca aun el periodo legislativo donde esta última debería dictaminarse y, de antemano, ha sido relegada.

No causa asombro tal hecho. Se hizo todo para que así fuera. Probablemente la intención era ésa para cargar la cuenta de la inacción a las oposiciones. Quizá, pero aun así los costos alcanzan a la administración. La oposición hace evidente su resistencia al cambio, pero el calderonismo, su fascinación por el ejercicio del no poder.

Decir que la administración y su partido hicieron todo para asegurar el fracaso de su iniciativa de reforma política es fuerte pero no aventurado. El contenido y el continente de esa iniciativa estaban diseñados, consciente o inconscientemente, perversa o inocentemente, con ese propósito.

La magnitud de los problemas por resolver fijaba claramente la agenda del año. La adversidad económica con su explosiva carga social, el calendario electoral en distintas entidades con el natural sobrecalentamiento político y la creciente violencia derivada del combate al crimen hacían evidente dónde concentrar la atención, la energía y el esfuerzo político.

Producto o no de esa estrategia ultrasecreta, el calderonismo no consideró que así fuera. A punto de culminar el periodo legislativo, la administración estimó que lo prioritario era la reforma política. No la economía, las elecciones y la inseguridad.

Desde el anuncio de la reforma política, se advirtió la falta de oportunidad para lanzar y enarbolar esa iniciativa.

El continente, el momento, era inoportuno y, además, estaba su contenido. Bajo el disfraz de responder a un reclamo ciudadano, la propuesta perfilaba el fortalecimiento del presidencialismo y de la partidocracia a costa del debilitamiento y recorte del parlamentarismo. Ello sin mencionar la locura de plantear la redistritación electoral del país, que no es otra cosa que replantear la geografía del poder.

A la par del problema del continente y del contenido de la reforma, el calderonismo incurrió sin querer o adrede en una práctica foxista: el desgano político. Esto es, lanzar la iniciativa sin molestarse en cobijarla, impulsarla y respaldarla. Tras el anuncio de la reforma política, ni una palabra, ni una acción en su respaldo. Nadie, llámese funcionario, legislador o dirigente panista, salió a proyectarla y defenderla. “Ahí está la propuesta, hagan de ella lo que quieran”, pareció ser la divisa del calderonismo.

Ni decirlo era necesario. La oposición hizo de ella lo que quiso, incluso con elegancia: en vez de batearla de un golpe sobre la base de su fuerza política, en el Senado, Manlio Fabio Beltrones convocó a especialistas nacionales y extranjeros, dirigentes partidistas así como a instituciones importantes para argumentar por qué la inviabilidad de la propuesta.

El resultado está a la vista: la reforma política ha sido relegada. Si no existe esa estrategia calderonista ultrasecreta, el hecho se resume en un nuevo fracaso.

A su vez, el partido de la administración cerró la otra tenaza de la pinza que asfixiaría a la reforma.

Aunque no está muy claro si el dirigente César Nava sirve a la corriente calderonista o a la yunquista, a ambas o a ninguna, echó a andar una estrategia electoral de alianzas que garantizaba el fracaso de la iniciativa de la reforma política. Se acercó a la porción perredista que controla ese partido y le propuso ir juntos al campo electoral. Obviamente, esa acción puso de punta los pelos tricolores y, muy probablemente, la adversidad que de por sí afrontaba la reforma política, se agregó como puntilla la decisión de confrontar al PRI junto con esa porción del perredismo.

Se entiende, desde luego, que en entidades como Oaxaca e Hidalgo, y a pesar de sus evidentes diferencias, panismo y perredismo se acercaran, y más cuando los nombres de los candidatos aliancistas -más que las ideas y los programas- constituían una garantía. Gabino Cué y Xóchitl Gálvez son personajes que animan a dar un solo frente a cacicazgos tales como el de Ulises Ruiz.

Se entiende eso, pero no que en el campo político se pida apoyo a un adversario para sacar adelante una iniciativa y en el campo electoral se le confronte como a un enemigo imperdonable.

Quizá Nava pensó que con esa coalición mataba tres pájaros de un tiro. Uno, intentar disminuir la velocidad de la recuperación priista con rumbo al 2012; dos, intentar disminuir al lopezobradorismo, llevándose como compañeros de viaje a Los Chuchos; y, tres, intentar ganar dos gubernaturas para rendir mejores cuentas que su antecesor Germán Martínez, que, por el fatal accidente de la guardería en Hermosillo, ganó una. Lo cierto es que el primer pájaro que Nava hirió en su loca cacería fue el de la reforma política presidencial.

La coalición electoral implicaba la colisión política. No se necesita ser estadista o adivino para entender que no se puede ir por dos caminos cuando hay un solo derrotero.

Resulta impensable que el dirigente navista haya propuesto esas alianzas a esa porción del perredismo sin pedir permiso en Los Pinos.

Nava no es un político de muchas luces y menos aún con autonomía de vuelo. Pero, entonces, el disparo del secretario Fernando Gómez Mont a la política de alianzas nomás no acaba de encajar en ese juego, como tampoco que, después de sacrificar la reforma en razón de las alianzas, el presidente Felipe Calderón instruya al procurador Arturo Chávez a plantear una controversia constitucional en relación con la aprobación, por parte de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, de los matrimonios de un mismo género. Esa controversia es un gancho al hígado del recién aliado político.

Si el calderonismo no tiene esa estrategia ultrasecreta para salvar al país, la contradicción en sus decisiones y acciones así como la falta de coordinación entre la administración, las fracciones parlamentarias y la dirección del partido están tendiendo una cortina de yerros, o sea, de errores.

Aflora de nuevo la duda shakesperiana del sexenio: ¿qué quiere la administración calderonista?, ¿cuáles son sus prioridades? 
 
sobreaviso@latinmail.com

Fracaso frustante

Archivado en: Columnas — hituco @ 12:27 am

100130, JAVIER LIVAS, EL NORTE

La gran reforma política derivada de la fraudulenta y elección presidencial de 1988 está demostrando su gran fracaso. Cada día que pasa se hace más evidente.

Esos cambios constitucionales crearon el IFE, partidos altamente subsidiados y las 200 diputaciones plurinominales. Impidieron las candidaturas ciudadanas, encadenaron a los partidos a su ideología y proscribieron las candidaturas comunes.

Todo sería por el bien del País… a largo plazo. Las reformas se imbuían de la maldición del gradualismo. Veinte años después vemos que nunca recibieron el impulso necesario para remontar la resistencia al cambio y tenemos el peor desperdicio de país en el Planeta.

Después del breve éxito electoral logrado en el 2000, lo que ha seguido es pura bajada.

Se trata de un problema de diseño porque los hermosos objetivos eran a muy largo plazo. Se hicieron depender de una premisa principal que resultó muy equivocada: que todo se arreglaría con dinero. Por ejemplo:
 
1. Que con el dinero invertido en ellos, los partidos generarían un bien mayor.

2. Que los partidos necesitaban miles de millones de pesos y tiempo para aprender a ser democráticos.

3. Que los partidos aprenderían a gobernar. Todo era cuestión subsidiarles la creación de revistas, cursos y programas de capacitación para funcionarios.

Ninguno de estos supuestos básicos han resultado ciertos. Todo lo contrario. El dinero de los subsidios ha tenido un efecto totalmente contraproducente:
 
1. Los partidos se vuelven negocios de pequeños grupos o de familia. Crean burocracias que tienden a mantenerse en el poder con el dinero recibido de gratis del Gobierno.

2. No existe ningún incentivo para gobernar bien, porque las posiciones remuneradas son más seguras que los puestos en el Gobierno.

3. Es más fácil y barato atacar a otros partidos que construir el propio.

¿Se lograron los objetivos subyacentes desde hace 20 años en el Cofipe? Para nada.

No recurren a elecciones internas democráticas para escoger candidatos. Los partidos no rinden cuentas correctas. Se atacan con fiereza un día y se juran amor eterno, para luego clavar la puñalada. La desconfianza del pueblo está en un cenit, con toda razón.

La meticulosa diferenciación que el Cofipe hizo para clasificar partidos de acuerdo a ideologías tipificadas ha quedado en nada, pues ya se habla de alianzas entre el PAN y sus supuestos archienemigos ideológicos.

Todo esto quiere decir que todo el diseño estuvo equivocado, peor aún: adrede lo hicieron para que pasaran 20 años sin darnos cuenta.

Si queremos que la democracia sea efectiva necesitamos reconstruir el sistema desde cero, con fórmulas sencillas y reglas claras.

Fortalecernos como ciudadanos, para que cada mexicano esté interesado en cuidar sus derechos. Hacer valer la libre asociación para formar partidos. Permitir candidaturas comunes y todo tipo de alianzas. Exigir cuentas claras a los partidos y sólo subsidiar el acceso a los medios durante las competencias electorales. Bajar el costo de gobernarnos.

Un sistema sencillo, barato, práctico que aproveche la tecnología nos permitiría reencontrar el camino a la democracia efectiva.

La democracia funciona a través de círculos de confianza que se van extendiendo. Es preocupante y síntoma de descomposición política que se estén promoviendo alianzas cuando no existe una verdadera democracia hacia el interior de los partidos que dicen coaligarse.

Claro que a muchos no nos gustaría que regresara el PRI a Los Pinos, pero hay que ver que éste ha estado haciendo su tarea y tiene todo el País perfectamente clasificado. Saben que la pueden jugar solos y ganar. La unión de desorganizados no da fuerza, al contrario, resta.

En conclusión, las leyes electorales actuales en nada están ayudando a tener mejores gobernantes y con eso demuestran que sólo sirven para mantenernos marginados.

 
javierlivas@mac.com

Cartones 100129

Archivado en: Cartones — hituco @ 12:23 am

El PRI, un peligro, ¿y el PAN no?

Archivado en: Columnas — hituco @ 12:16 am

100128, OCTAVIO RODRIGUEZ ARAUJO, LA JORNADA 

Varios analistas nos tratan de convencer de que la estrategia de alianzas contra el PRI no sólo es válida, sino necesaria para evitar que dicho partido gane la Presidencia de la República en 2012. Que esta estrategia sea defendida por voceros de empresarios y panistas no llama la atención: ven en el tricolor una verdadera amenaza no a la democracia, sino a la hegemonía del PAN que, gracias a las trampas urdidas por Vicente Fox y sus cómplices en el IFE y en el TEPJF, gobierna ahora. Pero que esta misma estrategia la defiendan quienes apoyaron a López Obrador en 2006, suena esquizofrénico. ¿Aliarse con quienes le quitaron a la mala la Presidencia a AMLO? 

Lo que están diciendo entre líneas los defensores “estratégicos” de las alianzas de PRD-PT y Convergencia con el PAN es que prefieren a este partido en Los Pinos que al PRI, porque bien saben que las probabilidades de triunfo de lo que han dado en llamar DIA son muy bajas, por no decir nulas, si nada cambia sustancialmente para el PRD y sus aliados “históricos” en los próximos dos años y medio. 

Cuando en 2000 algunos razonamos sobre la pertinencia del voto útil para sacar al PRI de Los Pinos, lo hicimos pensando que el PRD entendería que en los seis años del gobierno de Fox tenía su oportunidad para reconstituirse, ya que previsiblemente el sexenio del guanajuatense sería débil y una decepción para millones de mexicanos. López Obrador lo entendió y armó todo lo que estuvo en sus manos para disputarle el poder presidencial al PAN. Y, hay que decirlo, también lo entendió Fox, tanto que hizo hasta lo imposible por sacar a AMLO de la jugada. Los que no entendieron nada fueron los chuchos, pero eso ya es historia. 

En los seis años de foxismo y después del golpe de Estado contra el candidato de la coalición Por el Bien de Todos, los chuchos y sus aliados, además de gobernadores y alcaldes perredistas que no entendieron su papel político en la historia del país, se hicieron trampas entre ellos, se dedicaron a atacarse y en lugar de aprovechar la coyuntura para llamar a la unidad contra la derecha casi destruyeron su partido. Dijeron que querían refundarlo y no hicieron nada. Lo único que lograron fue discurrir que sería estratégico aliarse con sus enemigos porque, según ellos, así podrán evitar que el PRI regrese a la Presidencia. 

No puedo evitar recordar con tristeza lo que hizo el Partido Comunista Mexicano (PCM) en los años 30 del siglo pasado. Cuando se planteó el frente popular antifascista, que implicaba una alianza táctica de clases en los países capitalistas llamados democráticos, Lombardo Toledano y la Internacional Comunista (ambos controlados por Stalin) promovieron que el frente popular fuera, en México, el Partido de la Revolución Mexicana, ahora PRI. El PCM no estuvo de acuerdo, pero terminó apoyando, por instrucciones de la Internacional (léase Stalin), al partido del régimen como frente popular, aunque no formara parte de éste (¡así lo dijeron!). Guardando proporciones, nuestros amigos perredistas, petistas y convergentes hacen algo semejante: promoverán que el PRI no aumente su poder, aunque implique que el PAN se recupere y eventualmente vuelva a la Presidencia de la República. Una lógica curiosa: apoyar a la derecha para que pierda la derecha, pero gane la derecha (no es trabalenguas), porque la izquierda no tiene oportunidad. 

No deja de ser preocupante, al menos para mí, que Denise Dresser, ideóloga de la clase media asustada, y Manuel Camacho, coordinador del Diálogo para la reconstrucción de México (DIA), coincidan en sus puntos de vista del lunes pasado incluso en algunos términos. Denise escribió: “impedir el fortalecimiento del feuderalismo que el PRI ha logrado implantar en la periferia”. Manuel dijo: “lo que tenemos son poderes feudalizados en varias partes del país”, refiriéndose a los estados gobernados por el PRI. Denise escribió: “En numerosos países, partidos políticos de la más diversa índole forman frentes tácticos para enfrentar a contrincantes comunes”. Manuel dijo: “en todo el mundo hay alianzas”. ¿Denise de izquierda? Obviamente no. ¿Quién influye a quién? No importa. Lo que importa es que se debe derrotar al PRI como sea, porque “si tanto los panistas como los perredistas permiten que regrese a Los Pinos –escribió Denise–, el poder abusivo y vengativo del PRI no amainará, sino todo lo contrario. El PRI se lanzará contra ambos partidos con un picahielo”, supongo que en la mano. ¿Y qué traían los panistas en la mano cuando quisieron desaforar a AMLO y le quitaron el triunfo con todo tipo de trampas y complicidades? 

Manuel Camacho ha sido mi amigo y lo aprecio y lo respeto, pero nunca ha sido de izquierda. Se ha declarado liberal y cuando no pudo ser candidato del PRI a la Presidencia formó un partido que se llamó Centro Democrático, ni siquiera Izquierda Democrática o Socialdemócrata. Tal vez era conveniente que un centrista fuera el coordinador de los partidos que se presentan como de izquierda, para suavizar las diferencias entre los grupos que los componen, pero no nos engañemos: la aspiración de DIA no es mostrarse como un frente izquierdista, sino como una coalición moderada que en algunos estados donde habrá elecciones este año jugará el papel de bisagra. Quizá por esta razón Manuel escribió el lunes que “el desenlace de esta puja de fuerzas ya no está en la izquierda” y añadió al final de su artículo que “el tema es la democracia, la libertad y la voluntad de poder” (El Universal, 25/1/10). Para mí está clara la intención, y si en 2006 AMLO era un peligro para México (según el PAN), en 2010, como bien dijo Hernández en su caricatura del martes en este diario, ese peligro será el PRI, tanto para el PAN como para el PRD. 

¿Y a título de qué el PRD y sus aliados le están haciendo favores al PAN bajo el supuesto de que el PRI es peor? ¿Porque el PRI favorece cacicazgos? Vamos, de esto no se escapa ningún partido.

2 Febrero 2010

Cartones 100128

Archivado en: Cartones — hituco @ 10:28 pm

Dos lógicas

Archivado en: Columnas — hituco @ 9:29 pm

100128, JOSE WOLDENBERG, REFORMA 

En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira.

A) Si usted cree que en algunos estados de la República la construcción de un sistema democrático se encuentra rezagada en relación con lo que ha ocurrido a nivel federal, una alianza electoral entre el PAN y el PRD le parecerá necesaria para romper la hegemonía priista.

B) Si, por el contrario, usted cree que los idearios de ambos partidos son incompatibles y enfrentados en más de un terreno, la misma coalición le parecerá contra natura.

A) Si usted está convencido de que para abrirle paso a la auténtica contienda pluralista es imprescindible desmontar la fusión que en algunos estados existe entre partido y aparato gubernamental, la suma de fuerzas entre el PAN y el PRD le puede parecer promisoria.

B) Si usted recuerda que el PRD considera que el gobierno federal encabezado por el PAN es ilegítimo y que el blanquiazul dijo que el candidato del PRD a la Presidencia era un peligro para México, la conjunción de esas fuerzas le resultará espeluznante.

A) Si usted teme que la jornada electoral de julio próximo desemboque en un triunfo aplastante del PRI, y no le gusta ese partido y cree que lo que suceda sentará las bases para la elección de 2012, intentará por todos los medios adicionar votos para cerrarle el paso.

B) Si usted cree que las coaliciones entre partidos con plataformas diferentes diluyen los perfiles de los coaligados, rechazará la unión entre las expresiones más decantadas de la izquierda y la derecha.

A) Si usted piensa que en algunos estados prevalece un sistema vertical y excluyente que es necesario desmantelar para permitir la construcción de un genuino sistema de partidos, la alianza entre el blanquiazul y el partido del sol azteca puede parecerle una buena palanca.

B) Si usted está convencido de que en el 2006 esos partidos llevaron al país a una polarización extrema y pusieron en jaque la estabilidad de México, le resultará incomprensible que ahora busquen los votos de manera conjunta.

A) Si usted pone sobre la mesa el argumento de que en el pasado coaliciones similares fueron exitosas en algunos estados, quiere decir que desde una perspectiva pragmática no le resultan inconvenientes esas alianzas.

B) Si usted reitera que en el pasado esas coaliciones fracasaron en muchos casos y en otros, aún ganadoras, los gobernadores actuaron al margen de los partidos, quiere decir que desde su mirador pragmático tampoco le convencen ese tipo de asociaciones.

A) Si usted cree que las convergencias entre izquierda y derecha fueron en el pasado una poderosa herramienta para democratizar al país, verá con absoluta naturalidad que hoy se repita esa unión ahí donde perviven fórmulas de gobierno autoritarias.

B) Si usted cree que la jugada le puede salir muy cara al gobierno del PAN, pues su interlocutor principal en el Congreso (el PRI) puede no sólo sentirse agraviado, sino congelar buena parte de los proyectos que se encuentran en el Congreso, por supuesto que tendrá muchas reservas para seguir adelante con las anunciadas coaliciones.

A) Si usted es militante del PAN o del PRD y piensa que la reacción del PRI se explica porque le están pisando donde más le duele, entonces esa respuesta se convertirá en un acicate para seguir por el rumbo trazado.

B) Si usted es militante del PAN o del PRD y piensa que el PRI es menos malo (que el PAN o el PRD, según sea el caso), no comprenderá el afán unitario de sus respectivas direcciones.

A) Si usted reconoce que entre el PRD y el PAN existen diferencias abismales pero que es prioritario consumar la alternancia en el Ejecutivo en algunos estados de la República, entonces estará dispuesto a posponer las diferencias y sumar fuerzas para alcanzar el objetivo fundamental.

B) Si usted pone sobre la mesa las diferencias entre el PRD y el PAN en materias tan sensibles como la despenalización del aborto, los matrimonios homosexuales, la píldora del día siguiente, la adopción de niños por parte de parejas gay, la unión entre ambos le parecerá increíble e indeseable.

Pues bien, la lógica en el primer caso (A) estaría ordenando la confrontación política en términos de democracia contra autoritarismo.

En el segundo caso (B) se estaría dando sentido a la disputa en términos de izquierda contra derecha.

En el primer caso, los pragmáticos piensan que se trata de una suma e incluso de una multiplicación.  En el segundo caso, los pragmáticos creen que se trata de una resta.

Tienen razón los constructivistas: eso que llamamos realidad siempre se construye a través de los filtros con los que la pensamos. Y en este caso es muy probable que las dos lógicas logren convencer o embonar con grupos más o menos grandes de ciudadanos.

Cartones 100127

Archivado en: Cartones — hituco @ 9:26 pm

Sobre la reforma del Estado

Archivado en: Columnas — hituco @ 9:21 pm

100127, DIEGO VALADES, LA JORNADA

En México tenemos una sociedad moderna regida por un Estado arcaico. Las consecuencias de esta contradicción se pagan con pobreza, injusticia y violencia. A lo largo de las últimas dos décadas se ha insistido, sin éxito, en la reforma del Estado. El diferimiento sistemático tuvo la ventaja relativa de facilitar a los gobernantes el ejercicio concentrado del poder, pero implicó la desventaja de acumular tensiones que hoy privan al sistema mexicano de medios para discutir y adoptar políticas de Estado, para generar liderazgos democráticos, y para satisfacer las demandas sociales de bienestar, seguridad y desarrollo. Perpetuar esta situación es alimentar el escepticismo colectivo y consolidar la medianía generalizada que impera. 

Las instituciones no mueren, pero sí envejecen. La disyuntiva institucional de México es clara: reformarse o seguir decayendo. Nuestra institucionalidad, letárgica, produce anomia, porque hay falta de relación entre las expectativas sociales y la actuación efectiva de las instituciones. 

Para recuperar la institucionalidad existe una plétora de propuestas, algunas transformadas en iniciativas. La más conspicua, por ahora, es la presentada por el Presidente de la República en diciembre pasado. Dos aspectos de esta iniciativa resultan sorprendentes: se trata de la primera propuesta de gran calado en esta materia, desde que comenzó la transición democrática en 1977, que se envía al Congreso sin un acuerdo previo entre las fuerzas políticas. Después de tres décadas de experiencia en la construcción de consensos, se retornó al modelo autoritario. El segundo factor llamativo consiste en lo disfuncional de las propuestas, desde la perspectiva de un Estado constitucional. 

Ambas deficiencias pueden ser enmendadas por el Congreso. Por lo que respecta al primer problema, es posible convertir la iniciativa en el punto de partida de un acuerdo, mostrando así el talante democrático de los legisladores y de los partidos; en cuanto a la segunda cuestión, también es viable reorientar los objetivos de la reforma hacia metas democráticas y republicanas. 

La cuestión política de nuestro tiempo tiene como ejes las libertades públicas y las responsabilidades políticas. Las primeras se traducen, entre otros aspectos, en los medios que garantizan la emisión libre, autónoma, secreta, informada, periódica y eficaz del sufragio. En este caso la libertad significa la ausencia de coacción física para emitir el voto y la autonomía se traduce en la ausencia de coacción sicológica para condicionar las preferencias electorales de los ciudadanos. Este último aspecto está inconcluso. 

A su vez, las responsabilidades políticas son las que identifican a los sistemas democráticos contemporáneos. La irresponsabilidad política de los gobernantes denota un ejercicio patrimonial del poder. Las libertades democráticas de un sistema electoral pueden ser aprovechadas, en estas condiciones, para conferir legitimidad a los gobernantes autoritarios. El fenómeno de la irresponsabilidad política de los gobernantes, otrora muy extendido, es excepcional en el constitucionalismo actual. En una relación de tres grupos de países, que corresponde a los 20 más poblados, a los 20 más extendidos y a los 20 más ricos del orbe, sólo nueve carecen de instrumentos de responsabilidad política: Arabia Saudita, Bangladesh, China, Etiopía, Indonesia, Libia, Mongolia, Sudán y México. Si practicamos la comparación entre los 35 países de América, esos instrumentos faltan sólo en Cuba y en México. 

La iniciativa presidencial pasa por alto esas circunstancias. De aprobarse en sus términos, México seguiría ocupando un llamativo lugar entre los sistemas constitucionales más rezagados del planeta, en esta materia. 

*** 

En cuanto al equilibrio entre los órganos del poder, resulta relevante la propuesta sobre la reducción del tamaño del Congreso. Al examinarla deben valorarse dos cuestiones: los costos de transacción, referidos a la concertación de acuerdos, y los costos de representación, referidos al número y a la calidad de quienes resulten elegidos. Las restricciones para la representación van en detrimento del número de corrientes políticas que participan en la toma de decisiones. 

La máxima posibilidad de acuerdo en una organización o en una comunidad se logra cuando la decisión la toma uno, y la mínima cuando la toman todos; en cambio la máxima participación se consigue cuando intervienen todos, y la mínima cuando lo hace uno. Se trata, por consiguiente, de vectores que se combinan de manera inversa. 

Si lo que se privilegia es el acuerdo, una reforma es a favor de los gobernantes; si lo que se privilegia es la representación, una reforma es a favor de los gobernados. Puede aducirse, empero, que los acuerdos también contribuyen al bienestar de los gobernados, pero esto es cierto sólo cuando los gobernantes son responsables de sus decisiones ante los órganos de representación y cuando la representación es democrática. Por otra parte, la función de los órganos representativos no es sólo alcanzar acuerdos: la función más relevante de los sistemas representativos contemporáneos es ejercer controles políticos, y el poder está mejor controlado cuando el órgano facultado para ese menester es lo más plural posible. 

También debe tenerse presente que en ningún congreso o parlamento las decisiones se discuten en sesiones plenarias. Cada grupo parlamentario debate internamente sus opciones y asume luego posiciones colectivas. La negociación posterior se produce en comités integrados por los representantes de esos grupos. La afirmación presidencial de que el menor número de legisladores facilita los acuerdos sólo será convincente para quienes desconozcan los procedimientos parlamentarios. 

Otra forma de reforzar el predominio del presidente consiste en asociar la segunda vuelta de la elección presidencial con la configuración del Congreso. Se pretende que los umbrales de control político sean análogos a los que estuvieron presentes en el periodo de la hegemonía de partido. Así como en 1933 se suprimió la relección de legisladores para evitar la implosión del partido dominante en gestación, ahora se buscan los instrumentos de sujeción congresual a través de la mecánica electoral y propagandística. 

Con el mecanismo propuesto se propiciaría que los dos candidatos presidenciales que disputaran la segunda vuelta contribuyeran en forma decisiva a la integración del Congreso, con lo cual se construiría el predominio bipartidista en el sistema representativo. Se argumenta que con la relección los legisladores se someterían al escrutinio de los electores, pero se omite que si bien hay electores que dividen su voto, los estudios de sociología electoral demuestran que los candidatos presidenciales tienen una poderosa influencia sobre la ciudadanía, sobre todo cuando consiguen que las opciones se polaricen entre dos contrincantes. 

La imagen y el tema sobresalientes en una campaña sexenal estarían centrados en las dos figuras que contendieran por la titularidad del poder más concentrado: la Presidencia. Esta lucha difuminaría la presunta evaluación del comportamiento de los diputados y de los senadores que aspiraran a la relección. 

La primera vuelta presidencial atomizaría el voto en múltiples partidos, y la segunda lo concentraría sólo en dos. El sistema representativo quedaría demeritado, y se correría el riesgo de trasladar las tensiones políticas de la asamblea a la calle. Lejos de fortalecer la vida institucional, se le añadirían obstáculos. En lugar de promover equilibrios constructivos entre los órganos del poder, se busca debilitar el sistema representativo. 

Hay una interacción directa entre la reducción del Congreso y la disminución de los partidos que el Presidente promueve. Se robustecerían los liderazgos hegemónicos en los partidos que intervinieran en la segunda vuelta para la elección presidencial y se rezagarían los partidos ausentes de ese proceso. Si a esto se sumara la elevación del porcentaje requerido para conservar el registro de los partidos, se tendría un estrechamiento de las opciones para los electores. Aquí habría que hacer consideraciones de sociología más que de política y de derecho, porque además de comprimir la participación política de las corrientes existentes en cada partido, los militantes y los simpatizantes de los partidos que desaparecieran tampoco encontrarían cabida fácil en las organizaciones que subsistieran, y tendrían muy pocos estímulos para fundar otras nuevas. 

¿Cómo se escogió la cifra mágica propuesta? ¿Por qué se estimó que es mejor reducir en 100 el número de diputados y no en 75 o en 150? ¿Se hizo algún estudio, que se mantiene en secreto, o no se hizo ninguno? Ambas cosas serían desconcertantes. No es sensato que cuestiones como ésta sean objeto de propuestas hechas a la ligera. Suponer que nadie advertiría las trampas que encierra, y exponer el país a una regresión autoritaria, no abona a favor de la iniciativa presidencial. 

La reforma promueve la concentración del poder y su ejercicio irresponsable. Es un diseño para reforzar el autoritarismo en México y para adicionar obstáculos al equilibrio y a la cooperación entre los órganos del poder. 

*** 

En términos generales las constituciones contienen normas que confieren facultades, normas que imponen deberes y normas de organización de las instituciones. En este contexto el veto parcial que se propone se inscribiría en el rubro de ampliación de las facultades presidenciales, con un significativo impacto en lo concerniente a la organización institucional. Ese veto parcial facultaría al Presidente a publicar las partes no observadas. Empero, no se define qué se puede vetar en una ley: ¿un título, un capítulo, un artículo, una fracción? También se dejaría pendiente a la polémica interpretativa qué ocurriría con la cláusula derogatoria que contuviera la ley vetada parcialmente; la previsión anterior análoga a la observada, ¿seguiría vigente?

Una posibilidad aún más inquietante consiste en que no habría límites para que el Presidente vetara las obligaciones y promulgara sólo las facultades gubernamentales. Imagínese, por ejemplo, que hubiera vetado, en todo o en parte, el artículo 50 de la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público.1 

*** 

Para entender el sentido y el alcance de una reforma constitucional hay que contestar al menos las siguientes preguntas: 

En cuanto a los gobernados: ¿ampliarán sus derechos? ¿Habrá más garantías para sus derechos? ¿Mejorarán su bienestar? 

En cuanto a los gobernantes: ¿tendrán más facultades? ¿Aumentará su ámbito de discrecionalidad? ¿Tendrán más responsabilidades? 

En el caso de las propuestas hechas por el Presidente es posible responder así:

Por lo que atañe a los gobernados: 

La relección de los legisladores ampliaría facultades de los electores en materia de control sobre los elegidos, si no estuviera asociada a las restricciones del sistema representativo y a la segunda vuelta en la elección presidencial. 

La iniciativa ciudadana es sólo un paliativo para justificar las restricciones impuestas a los partidos y el privilegio de las iniciativas preferentes del Presidente. Si se pensara de otra manera, habría que garantizar el trámite parlamentario de la iniciativa popular. 

La experiencia indica que cuando hay receptividad, los legisladores hacen suyas las propuestas ciudadanas. Recuérdense, por ejemplo, las importantes reformas en materia de transparencia impulsadas por el Grupo Oaxaca en 2001. En cambio la propuesta de reformas presentada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación en ese mismo año sigue sin recibir atención. Ahora se plantea darle derecho de iniciativa a la Corte. En los estados ya tienen esa facultad los tribunales superiores, y así sucede también en otros sistemas constitucionales. Aunque es una reforma aceptable, su importancia con relación a las necesidades de actualización institucional es minúscula. 

Las candidaturas independientes aparentan ampliar los derechos de los ciudadanos, pero en realidad encubrirían las elevadas posibilidades de manipulación electoral, los recursos oscuros en las elecciones, la creciente intervención de los grupos con poder financiero, el desprestigio de los partidos políticos y la menor capacidad del Congreso en el control político sobre el gobierno. Además de los candidatos de los partidos, podría haberlos con el apoyo subrepticio de organizaciones delictivas, de gobiernos extranjeros o de caciques convertidos en grandes electores, por ejemplo. 

Respecto de los gobernados 

La reducción del Congreso y los obstáculos para los partidos con menor votación representarían una limitación para el sistema representativo y auspiciarían la mayor concentración del poder. Lo mismo sucedería con las facultades conferidas al Presidente mediante la iniciativa preferente y el veto parcial, sin la contrapartida de alguna forma, siquiera tenue, de control político. 

Como se puede apreciar, la iniciativa en apariencia favorece a los gobernados pero oculta muchos mecanismos propiciatorios de un autoritarismo reforzado. En su larga exposición de motivos y en las normas propuestas, el Presidente no hizo una sola alusión a la responsabilidad política de los gobernantes. La intangibilidad de los titulares del poder corresponde a la tradición del absolutismo europeo, o sea, es una pervivencia del poder arcaico. Lejos de enmendar este anacronismo ajeno a una república moderna, la iniciativa tiende a vigorizarlo. 

Ni siquiera la idea de ratificar al gabinete aparece en la iniciativa presidencial. La ratificación, por otra parte, es apenas una forma discreta de acercamiento a la responsabilidad política. Ratificar y otorgar confianza no son lo mismo, porque la ratificación no es revocable y la confianza sí. La ratificación, vigente en los sistemas presidenciales desde su origen, en 1787, ha sido soslayada de manera sistemática entre nosotros. Sin que se pueda decir que su adopción significaría un gran avance, sería preferible a la discrecionalidad presidencial imperante, que auspicia un régimen de amigos incompatible con la idea de República. 

*** 

Comparativamente con el resto de América somos una democracia embrionaria, confinada en lo electoral y con algunos matices de avance, como la transparencia, cuya adopción se produjo en el sexenio anterior. En cambio, si extendemos el cotejo a otros sistemas constitucionales, encontraremos instituciones democráticas y republicanas bien implantadas en países africanos, asiáticos y europeos que hace 20 años o menos vivían en la dictadura. A pesar de la adversidad, incluso Irak cuenta hoy con un sistema constitucional mejor equilibrado que el mexicano. 

*** 

La idea de que es conveniente debilitar a un órgano del Estado para vigorizar otro parte de una perspectiva errónea en cuanto a la unidad del poder político. No existen los poderes acotados; se puede limitar al conjunto de los órganos del poder para que se extienda el ámbito de libertades y de potestades de los gobernados, pero no es posible ampliar las facultades de un órgano a expensas de otro sin generar deformaciones en el funcionamiento de las instituciones. El éxito de un sistema consiste en equilibrar las atribuciones de cada órgano.

Una democracia alcanza su consolidación y la preserva cuando en el diseño y en los ajustes constantes de las instituciones se tiene presente que no hay arreglos perfectos; que todo beneficio tiene costes; que los mejores resultados se obtienen por la vía de los incentivos para colaborar y no de las inhibiciones para actuar; que los aspectos más nocivos del poder son la arbitrariedad, la discrecionalidad y la irresponsabilidad; y que el mejor diseño institucional posible es el que hace que todos los órganos del poder entren en sinergia. 

*** 

Quiero hacer una precisión final. En esta intervención me he referido a los problemas del equilibrio del poder en el ámbito federal. Sin embargo, en el actual proceso de discusión se está pasando por alto que ese equilibrio no concierne sólo a la forma en que se relacionen entre sí el gobierno y el Congreso de la Unión. La ausencia de un partido hegemónico nacional ha trasladado un enorme poder de decisión a los gobernadores, quienes ya no ocultan su control sobre los aparatos políticos en sus respectivas entidades. El neocaciquismo es una realidad en ascenso. La renovación institucional que se promueva debe tener alcance nacional, no sólo federal; de otra manera se estará fomentando que la concentración del poder en los estados siga creciendo y que se convierta en una amenaza impune para las libertades públicas en el país, como ya se ha visto en algunos estados. El solo hecho de que este problema no sea debatido es bastante sintomático. 

La democracia mexicana está a medio camino, pero que nadie se llame a engaño: sus adversarios son muchos y son poderosos. Hace 10 años se tuvo la oportunidad de construir una nueva constitucionalidad mediante una auténtica reforma del Estado; desde entonces han sido muchas las oportunidades perdidas. Hoy, los márgenes de esa reforma se han contraído porque los intereses adversos se han ensanchado. Una buena muestra es la iniciativa presidencial de diciembre pasado. Si las respuestas se siguen difiriendo, o si son tímidas y confusas, se podría llevar a la Constitución a los límites de su vigencia y se propiciaría una nueva corriente que exija su sustitución. El reformismo sólo es viable cuando es oportuno. Jacobo II de Inglaterra, Luis XVI de Francia y Nicolás II de Rusia aceptaron las reformas cuando ya era demasiado tarde. Porfirio Díaz olvidó en 1910 lo que había ofrecido en 1908. Así les fue. Ojalá que nuestros dirigentes políticos quieran entender el calendario.

1 A manera de ilustración del caso, véanse algunas fracciones del referido precepto: 

Artículo 50. Las dependencias y entidades se abstendrán de recibir proposiciones o adjudicar contrato alguno en las materias a que se refiere esta ley, con las personas siguientes: 

I. Aquellas en que el servidor público que intervenga en cualquier etapa del procedimiento de contratación tenga interés personal, familiar o de negocios, incluyendo aquellas de las que pueda resultar algún beneficio para él, su cónyuge o sus parientes consanguíneos hasta el cuarto grado, por afinidad o civiles, o para terceros con los que tenga relaciones profesionales, laborales o de negocios, o para socios o sociedades de las que el servidor público o las personas antes referidas formen o hayan formado parte durante los dos años previos a la fecha de celebración del procedimiento de contratación de que se trate; 

II. Las que desempeñen un empleo, cargo o comisión en el servicio público, o bien las sociedades de las que dichas personas formen parte, sin la autorización previa y específica de la Secretaría de la Función Pública; 

XI. Las que hayan utilizado información privilegiada, proporcionada indebidamente por servidores públicos o sus familiares por parentesco consanguíneo y, por afinidad hasta el cuarto grado, o civil; 

XII. Las que contraten servicios de asesoría, consultoría y apoyo de cualquier tipo de personas en materia de contrataciones gubernamentales, si se comprueba que todo o parte de las contraprestaciones pagadas al prestador del servicio, a su vez, son recibidas por servidores públicos por sí o por interpósita persona, con independencia de que quienes las reciban tengan o no relación con la contratación. 

Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. (Senado, enero 25, 2010)

¿Es parálisis, Dr. Beltrones?

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100127, GERMAN DEHESA, REFORMA

El inmortal Capulina Beltrones ha mostrado últimamente un talante más bien sombrío. Está en franco plan de vidente, agorero y sibilino. Resulta obvio que esto de las alianzas electorales le cae en la mera punta de su órgano hepático. A los chimiscoleros que están jugueteando con la idea de las alianzas ya les advirtió del gravísimo daño que podrían hacerle a nuestro frágil y siempre convaleciente sistema político. No es poca cosa la que anuncia el bigote profético. Palabras más, palabras menos, dice Mamilio Fabio: si los partidos de oposición prosiguen y perseveran en su irresponsable jueguito de las alianzas, lo que le espera a nuestro sistema y a nuestro modo de hacer política es, ¡óiganlo bien!, la parálisis. ¡Toma, chango, tu banana!. 

El diagnóstico es terrible, sobre todo si tomamos en cuenta de quién viene: el Dr. Beltrones es una persona ponderada, reflexiva, sin intereses partidistas y siempre al servicio de la patria y de los fabricantes de gomina. Me puedo imaginar a la Gordillo convertida en momia, proceso que lleva ya muy adelantado, y metamorfoseándose en inmóvil remo xochimilquero. Y así les va a pasar a todos los participantes en el irresponsable juego de las alianzas y todo por no hacerle caso a la sabia voz del tribuno norteño, sólo va a quedar el PRI que no quiere que nadie le estorbe en su justiciera recuperación de la sillota y de lo que de ella emana. Si tal cosa ocurre, preparémonos ciudadanos porque de aquellos campos no va a quedar ninguna flor. 

Ahora bien, los exabruptos de Don Mamilio Fabio pueden ofrecer otra lectura y podría ser que ni a él, ni a ningún priísta le caigan bien las alianzas porque, a pesar del abismo ideológico que hay entre PAN y PRD, si éstas constituyen la unión a favor de un objetivo superior, me imagino que serán muchos los ciudadanos que verán con buenos ojos este esfuerzo y se sumarán a él si de lo que se trata es de cerrarle el paso a un partido nefasto que ya tuvo setenta años para mostrarnos ampliamente su ineptitud y capacidad de corrupción. De hecho, el PRI no ha variado un ápice su enferma constitución moral y política y, sin embargo, ya viene de regreso. Para impedir esto, yo sí arriesgo una parálisis y hasta un berrinche de Manlito Fabito. He dicho.

LA INSENSATEZ 

Me da pena por mi amigo el Marce, pero le está lloviendo en su fundo maicero y le están apedreando el rancho. No ha mucho, se le cayó un helicóptero en el que venían pájaros muy importantes en la vida de la Ciudad y del país. No alcanzó el Marce ni a levantar la propela, cuando un camión de basura kamikaze se vino abajo desde el segundo piso del Periférico. Ahi te va el Jefe de Gobierno a ver qué había pasado y a ordenar indagatorias e investigaciones de este asunto que, como ya pasó de moda, quizá no sepamos nunca lo que ocurrió. El chofer tampoco se detuvo a averiguar y optó por la muerte. 

El sábado pasado, yo vi al América perder con el Morelia. La cámara varias veces se detuvo en Cabañas que se mostraba fuerte y entrón. Luego vino lo que ya sabemos todos y aquí estamos pasmados, sobre todo frente a la rampante ineptitud de los funcionarios que ni sudan, ni se acongojan. 

¿QUÉ TAL DURMIÓ? MDCCXX (1720)

¿Y MONTIEL?. 

Cualquier correspondencia con esta columna que propone alianzas, favor de dirigirla a dehesagerman@gmail.com (D.R.)

31 Enero 2010

Cartones 100126

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De engendros y aberraciones

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100126, ROBERTO BLANCARTE, MILENIO

Se ha puesto de moda hablar de engendros, aberraciones y relaciones contra natura, en política como en sociedad. Algunos, desde la torre de lo correcto, nos quieren decir lo que es natural y lo que no lo es, lo que es un engendro y lo que es una especie normal. Poco hemos aprendido entonces de la diversidad, tanto en la naturaleza como en la política. Estamos demasiado acostumbrados a señalar al otro. Como diría Jesús de Nazaret, a ver la paja en el ojo ajeno, sin ver la viga en el nuestro. A medir las cosas desde nuestra particular visión del mundo, negando cualquier otra posibilidad. Por torpeza o por interés, pero en este país abundan los dedos flamígeros, listos para condenar al mayor de los infiernos, al ostracismo o a la marginación social y política. Estamos llenos de torquemadas, o en el mejor caso de savonarolas. Hay poco espacio para la disidencia, para las minorías y para las diferencias de opinión.

El ejercicio de la condena requiere una enorme capacidad para perder la memoria o mucho cinismo: Marcelo Ebrard se opone a la candidatura de Korrodi en Tamaulipas y dice que todo tiene un límite, olvidando su propia trayectoria que lo hizo permanecer 15 años en el salinismo; Norberto Rivera prácticamente señala a los homosexuales como aberraciones de la naturaleza y les niega el derecho a adoptar, afirmando que hay que proteger a los niños, pero al mismo tiempo olvida oportunamente que él mismo tiene un historial de por lo menos negligente indiferencia ante los crímenes del padre Maciel y otros sacerdotes abusadores; Manlio Fabio Beltrones habla también de la alianza PAN-PRD como un engendro político, pero se le olvida que en los meses pasados el PRI y el PAN se aliaron para concretar uno de los retrocesos más escandalosos de los derechos de las mujeres en 17 estados de la República. Otros dirigentes políticos, como César Nava o Andrés Manuel López Obrador, se han llenado la boca, en su momento, con condenas similares. Los ejemplos llenarían muchas páginas. Pero el espíritu es el mismo: condenar lo que es diferente, porque se asume que lo de uno es lo natural y lo del otro es antinatural, o simple y sencillamente porque va contra los intereses de quien lo está juzgando.

El asunto se relaciona con la incapacidad de algunos para admitir que “el otro” puede ser distinto a la mayoría, que tiene derechos, que funciona con su propia lógica y que no hay un orden natural impuesto por la divinidad, al que se tiene que obedecer. Lo “normal”, o el “límite natural” de las cosas no existe. Los filósofos de la Ilustración crearon la distinción entre naturaleza y cultura, como dos cosas distintas e incluso antagónicas. Pero no resolvieron el dilema de su relación, porque no podían hacerlo de manera definitiva. Las sociedades cambian, así como su percepción de lo natural y de la cultura. Los antropólogos han estudiado cómo las sociedades establecen estas distinciones y cómo, independiente de su grado de primitivismo o de civilización, clasifican las cosas de cierta manera no siempre igual, sino diversa. El debate sobre la relación entre naturaleza y cultura no está por supuesto cerrado, pero ciertamente hay muy pocos que seriamente hablen de un orden natural e inamovible de las cosas al cual los hombres tienen que obedecer. En otras palabras, no hay una sola manera de ser hombre o ser mujer, o ser familia, o ser sociedad. Lo antinatural es, por lo tanto, muy relativo, pues así puede clasificarse el ser un hombre célibe como el no desear tener hijos o pretender vivir alejado de la humanidad.

En política sucede lo mismo. Nadie puede decirle al otro lo que es natural y lo que es una aberración. Ya he citado alguna vez a Raymond Aron, el célebre politólogo francés, a quien alguna vez le oí decir: “En política, lo único que uno escoge es al enemigo”. En pocas palabras, a veces se tiene que estar con un aliado en otras ocasiones indeseable, en aras de derrotar al enemigo principal. La alianza puntual del PRD con el PAN en algunos estados, en aras de derrotar al PRI, es una de estas circunstancias.

Ciertamente, para muchos éstas y otras alianzas son incomprensibles e injustificadas. Para otros que el PRI sostenga a gobernantes impopulares y sospechosos de actos criminales es motivo de interrogación. Para no caer en el discurso de lo natural y lo aberrante, habría que entender dichas acciones en su lógica propia, así como en su composición. Así, por ejemplo, es importante comprender que no son los mismos sectores del PRD los que han impulsado estas alianzas que los que la han criticado.

Quizás, para juzgar en materia de alianzas, habría que ver a quién o a quiénes benefician. Hay alianzas terribles, como las de la Iglesia con el Estado, porque terminan minando los derechos ciudadanos. Entre partidos se puede aplicar la misma lógica: ¿a quién benefició y a quién perjudicó la alianza entre el PRI, el PAN y el episcopado católico en 17 estados de la República? Alguien dirá que benefició al nonato y otros opinarán que perjudicó a las mujeres. En Oaxaca, la posible alianza PAN-PRI no tendría por qué asustar más que a los seguidores del actual gobernador o a quienes vean en esto el inicio de una coalición antipriista para el 2012. En todo caso, nada de esto es natural o aberrante por sí mismo.

blancart@colmex.mx

Las confusiones de la derecha mexicana

Archivado en: Columnas — hituco @ 7:43 pm

100126, SABINA BERMAN, PROCESO

Estimado presidente del PAN, Norberto Rivera.

Estimado arzobispo de México, Monseñor César Nava.

Muy guapa representante del Vaticano en México, Sor Mariana Gómez del Campo.

Me permito dirigirme a ustedes para aclararles ciertas confusiones que padecen y confunden mucho el debate público.

1. El nuevo derecho de las parejas homosexuales para casarse ante la Ley, por lo pronto sólo en el DF, NO los obliga a ustedes a casarse ni a casarse con alguien de su propio sexo. Ustedes, como cualquier ciudadano en una democracia, pueden seguir sus preferencias eróticas, mientras no dañen a terceros.

2. No es aconsejable que ustedes defiendan con argumentos científicos su convicción de que todos debemos obedecer ciegamente las palabras de Juan Pablo II, porque el papa Juan Pablo II no era darwinista, y nuestra ciencia contemporánea lo es desde hace 150 años.

3. Por favor, ya no metan a los perros en sus argumentos teológicos disfrazados de zoología; y esto por varias razones.

a.      Como no le saben, se hacen muchas bolas. Así, el mismo mes oímos al arzobispo de Morelia diciendo que ni los perros se montan uno a otro siendo ambos del mismo sexo, y luego oímos a Esteban Arce decir que sí lo hacen pero atacados de demencia animal, y luego escuchamos al padre Chedraui afirmando que los humanos no son perros, porque los perros sí pueden ser homosexuales y los humanos no deben.

b.      Mi perra es lesbiana y merece respeto.

c.       Los perros y las perras son de moral sexual abiertísima: amén de que abundan los bisexuales, todos se montan y se frotan aun hasta contra las piernas de sus amos. (¿Cómo se llama eso? ¿Piernastía?) Por eso elijan a otra especie para argumentar contra la laxitud sexual.

4. Ya que para ustedes la zoología es una ciencia remota, les develo el misterio. Existen mil 500 especies donde se da naturalmente la homosexualidad. Sería informativo que visiten en internet el sitio ¿Contra la Naturaleza?, que incluye fotos de estas especies. Ahí uno ve jirafas hembras montándose entre sí desde atrás; leones machos fornicando muy virilmente, primero uno sobre otro y luego el otro sobre el primero; cacatúas rosadas machos ayuntándose mientras baten las alas. (Por cierto que entre estas cacatúas rosadas la homosexualidad es de 44%, lo que se explica acaso por su color: el rosado.) Lo dicho, hasta completar mil 500 especies.

5. ¿En serio esa es la aportación del PAN al siglo XXI? ¿Controlar contra quién cada quién se enamora? ¿Controlar el orgasmo ajeno? ¿Meterse entre las sábanas y entre las piernas ajenas? Ya, amigos panistas, basta: están gobernando; hay problemas reales, no fantasiosos como el daño que le produce a una abuelita en su decencia (¿en qué parte del cuerpo está eso?) el beso de dos señores en la calle. (Hay abuelitas de 30 años, y de ambos sexos: me refiero al espíritu viejo o joven.)

6. Mientras más gente de más tipos y clases se bese en la calle o en sus camas, yo soy más feliz. Lástima que ustedes al revés.

7. El arzobispo Chedraui declaró a la prensa recientemente que un niño se enteró de que su papá era gay y “de inmediato se suicidó”. Señor arzobispo Chedraui: el niño se suicidó por tener en su cabecita historias espantosas como la que usted relata.

8. Premio a la mejor objeción panista a que los gays adopten niños: los niños sufrirán de discriminación (suponemos que a cargo de ustedes, el panismo vuelto curia).

9. Ya, señores y señoras, de veras gobiernen. Planeen algo saludable para el bien común. Hagan crecer el producto interno bruto. Disminuyan la pobreza. ¿Qué tal una mejor educación primaria? Gobiernen, señoras y señores del PAN; para eso viven de nuestros impuestos, no para indignarse con el orgasmo ajeno.

10. ¿Qué país piensan dejarnos para el 2012? ¿Un país fracturado en cuántos pedazos? ¿Cuántos más odios van ustedes a encender?

11. Lo que se promete en una campaña política generalmente se intenta cumplir. Si el candidato Calderón dijo: “respetaré el Estado laico”, era de suponerse que lo respetaría. Lástima, ahora calla y los deja operar a ustedes lo que será la mitad de su legado: el impedimento de las libertades individuales. La otra mitad, una guerra que no cesa.

12. Su encuesta a los ciudadanos del DF intenta probar que la mayoría no aprueba la adopción de hijos por una pareja gay y, por ende, según su lógica, debería anularse la nueva ley que lo permite. Es tan brillante la idea de ustedes, que su encuesta merecía una pregunta más: ¿Votó usted por un legislador del PAN? Ya sabemos la respuesta: muy pocos en el DF votaron por un legislador del PAN. Por ende, y según la lógica de ustedes, debería retirarse del Congreso del DF la minoría panista. ¡Mueran las minorías! (Excepto a la que yo pertenezco.)

13. Oigan, por último: ¿Cuándo se confundieron un partido, el PAN, y una Iglesia, la vaticana? Hoy día uno parece vocero y mano activa de la otra, y viceversa. Las mismas declaraciones, los mismos odios, una sola estrategia. La misma incomprensión de la vida democrática.

14. Relájense. Dejen ser a su prójimo. Ámenlo como a sí mismos. Relájense. Por ahí empieza la vida democrática.

El PRI anda nerviosón

Archivado en: Columnas — hituco @ 7:41 pm

100126, CARLOS LORET DE MOLA, EL UNIVERSAL

Los priístas se están muriendo de nervios 

Los priístas se están muriendo de nervios. Como pocas veces han perdido el estilo, la compostura, la serenidad que durante este sexenio los ha guiado del tercero al primer lugar entre los partidos políticos más votados del país. Y todo, porque el líder nacional del PAN, César Nava, y el debilitado dirigente del PRD, Jesús Ortega, están negociando una posible alianza.

Los priístas, que tras la victoria de 2009 comenzaron a mostrar sus fisuras porque empezaron a pensar en la sucesión presidencial de 2012, están de nuevo unidos porque la alianza puede poner en riesgo algunos de sus bastiones: 

Enrique Peña Nieto sabe que si el próximo año no deja en manos de un gobernador priísta su Estado de México, se puede ir despidiendo de la aspiración presidencial. Unidos, PAN y PRD mexiquenses constituyen una amenaza al “gallo” mejor posicionado. 

Beatriz Paredes sabe que si pierde Oaxaca porque se juntan los votos panistas y perredistas se le está escapando un bastión que, controlado por Ulises Ruiz, garantiza una reserva de votos fundamental para sus aspiraciones. 

Manlio Fabio Beltrones necesita aliados locales para vencer en cualquier escenario, y que el PRI pierda gubernaturas le será siempre una mala noticia. 

Fidel Herrera se encuentra en el mismo caso que Enrique Peña Nieto: ¿con qué cara presentarse a una preelección presidencial si no es capaz de que su candidato, con todas las ventajas que representa manejar el presupuesto estatal, se quede con la gubernatura? 

Por eso se exhiben calificando hasta de engendro antinatural cualquier pacto posible entre PAN y PRD. Pero en realidad, esos calificativos le caben a todos los partidos, de entrada, al mismo PRI, que a lo largo de las décadas ha demostrado no tener ideología sino intereses: el PRI puede subir el IVA en 1995 y negarse a hacerlo seis años después, proponer una reforma energética privatizadora con Zedillo y rechazarla con Calderón, criminalizar el aborto en 17 estados y apoyar las bodas gay en el DF, plantear la reelección desde la tribuna en la Ciudad de México y rechazarla en los municipios de la zona conurbada. 

Al llamarle engendro a la alianza PRD-PAN, el PRI se da un balazo en el pie, pues por el engendro corre su propia sangre: en Durango la coalición pretende al ex priísta José Rosas Aispuro, en Veracruz se apunta el ex priísta Dante Delgado, en Puebla suena el ex priísta Rafael Moreno Valle —priísta hasta 2006—, en Hidalgo puede incluso ser el ex priísta José Guadarrama y en Oaxaca llevará la coalición a Gabino Cué (a quien no se entiende, ni en el presente, sin la guía de Diódoro Carrasco, ex priísta, ahora panista). 

Y sí, los engendros son de todos los colores y tamaños, pero siempre ha sido así, es el juego de la política mexicana. 

SACIAMORBOS Curioso también que otro reniegue de las alianzas cuando en hasta tres de los cinco casos expuestos los candidatos podrían ser de su círculo de lealtades.

Cartones 100125

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Contra caciques

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100125, ROBERTO ZAMARRIPA, REFORMA

1. En 1986, en medio de las asonadas del denominado “fraude patriótico” que despojó de triunfos electorales al PAN en Sonora y en Chihuahua, se realizó en lo que ahora es el WTC de la Ciudad de México una inusual reunión en la que participaron dirigentes del PAN, del extremista DHIAC, del Partido Socialista Unificado de México -la principal fuerza partidista de izquierda entonces-, del PMT, intelectuales y ciudadanos sin partido, con el motivo de mostrar una convergencia amplia en contra del autoritarismo priista y los asaltos electorales.

Aquello fue un encuentro de lo más disímbolo pero su significación fue histórica. Izquierda y derecha, partidista y ciudadana, coincidieron en el reclamo de nuevas reglas electorales y de civilidad democrática que a la postre empujaron al movimiento cívico de 1988 y a la alternancia en el poder en el 2000.

La andanada del gobierno priista de entonces fue muy parecida a las ruindades e hipocresías que se expresan ahora sobre las posibilidades de alianza electoral entre el PAN y el PRD en los comicios locales de este 2010.

2. En la historia de la izquierda social y partidista y de la propia derecha hay vasos comunicantes. El panista chihuahuense Luis Héctor Álvarez como candidato presidencial de su partido en 1958 sufrió persecuciones durante su proselitismo por todo el país, al tiempo que Othón Salazar -a la postre dirigente en el Partido Comunista Mexicano (PCM)- era encarcelado por el delito de disolución social al encabezar el movimiento magisterial en demanda de mejoras salariales y democracia sindical.

El gobierno de Adolfo López Mateos, tan reivindicado ahora por los priistas, se encargó de someter a las disidencias de izquierda y de derecha, siendo uno de los más represores en la historia reciente del país.

3. La histeria priista frente a la posibilidad de las alianzas locales no repara en la forma en que muchos de sus próceres desde gobiernos estatales, e incluso federales, se dedicaron o dedican al fomento de partidos pequeños sin ninguna definición ideológica que no sea la subordinación al gobernante en turno, y que son utilizados para torpedear los acercamientos opositores.

La satanización priista de las alianzas le ha dado más fuerza a la idea de esa convergencia. Desde luego que las alianzas propuestas deben ser distintas a las que el Partido Verde y el PRI sostienen. Ahí nadie debate la afinidad ideológica ya que dicha alianza no la discuten entre estadistas sino habitualmente la debaten al lado de la caja registradora.

4. Para los panistas también resulta muy incómodo hacer los cuestionamientos luego de la manera en que orquestaron la alianza con el Verde en el 2000 donde Diego Fernández de Cevallos convenció con sus mejores formas al Niño que encabezaba aquel membrete a ajustarse a los tabuladores definidos.

Mucho menos pueden hablar de pureza luego de las alianzas que han desarrollado con el Panal no sólo en búsqueda de votos sino en el favorecimiento del corporativismo y la corrupción sindical.

5. ¿Quién presentó al Partido Verde en sociedad si no fue el movimiento cardenista de 1988? Desde entonces no pierde registro impulsado por un movimiento completamente ajeno a sus triquiñuelas. Ahora que algunos perredistas cuestionan las propuestas aliancistas del 2010 deberían revisar toda la chiquillería que han amamantado en dos décadas: desde el PARM hasta el Partido de la Sociedad Nacionalista que todavía debe los bienes que su dueño le incautó a la nación.

6. Si el sistema de partidos estuviera regido por otras leyes y prácticas, seguramente Xóchitl Gálvez y Gabino Cué se postularían por un solo partido e incluso como candidatos ciudadanos. Y ganarían. Hoy necesitan de la coalición electoral porque no tienen otra opción para competir. Luchan contra los cacicazgos de sus entidades pero también contra las propias contradicciones de quienes los pretenden postular.

Las coaliciones resultarán para ellos no sólo la posibilidad de registro legal sino un valladar ante la andanada primitiva que ya mostró las fauces. Como candidatos en contienda los van a querer aplastar.

Las alianzas entre contrarios pueden establecerse con propósitos específicos y congruentes. Si a ello se le adicionan candidaturas ciudadanas sólidas y comprometidas, tienen mayor probabilidad de éxito.

En el caso de Hidalgo, con Xóchitl Gálvez, y Oaxaca, con Gabino Cué, esos ingredientes están puestos. Ellos deberán responder no sólo a los aliados sino a los ciudadanos pobres de sus entidades a quienes tanto urge un buen gobierno.

tolvanera06@yahoo.com.mx

¡Ay Gaviota, y tú que te creías la reina del mundo!

Archivado en: Ácido — hituco @ 7:11 pm

100125, JAIRO CALIXTO ALBARRAN, MILENIO 

Es curioso que un partido como el PRI, que ha sido el máximo representante de lo grotesco y el surrealismo en grado superlativo pero folclórico, señale, con la histeria propia de los jarritos de Tlaquepaque, a la alianza PAN-PRD acusándola de grotesca y surrealista. Por no decir antidemocrática, como ha señalado con su engolado y burocrático lenguaje de tinterillo el señor Gomezpunk.

El PRI es tan grotesco y surrealista que su interés fundamental está centrado en resucitar algo clínicamente muerto: el Informe presidencial. Ellos quieren de vuelta las fatuas y fastas orgías del PRIcámbrico temprano.

Ha sido tal el espectáculo de la histeria colectiva que se ha desatado desde la simple insinuación del encuentro entre panistas y perredistas que, sin duda, debe haber tocado fibras muy sensibles entre los choznos de don Plutarco. Tanto que Manlio Fabio Superstar, inspirado por Norbeto Rivera, de inmediato acusó de depravada y engendro del demonio dicha alianza, como si se tratara de un matrimonio gay a punto de adoptar.

Quizá la alianza PAN-PRD sea un engendro depravado (sólo a Los Chuchos se les pudo haber ocurrido irse a lo oscurito con Chesarito Nava, mientras Marianita Gómez del Campo pierde el glamour trepándose al Metrobús haciendo una consulta medieval), pero si consigue alterarle el pulso a Manliosaurio, percudirle el huipil a Mátrix Paredes y despeinar a Peñanieto, habrá valido la pena.

Se acusa al PAN y al PRD de carecer de una agenda común y de sostener ideologías diametralmente distintas. Sin embargo, comparten un propósito que está por encima de sus profundas diferencias: impedir que el PRI regrese a Los Pinos, que no es poca cosa.

Fenómeno que desafía el principio de realidad como lo hizo en su comparecencia Genaro García Luna. Él destacó los grandes logros del combate al crimen organizado, sin explicar cómo es que en consecuencia no hay escasez de drogas ni compras de pánico ni fenómenos inflacionarios en el narconegocio. Si en el mundo real cualquier catarrito económico pone a los consumidores al borde de un ataque de nervios, no me imagino lo que debería ocurrir —pero que no ocurre— con tanto apañón de sicarios, cárteles y capos.

Pero bueno, qué esperar de la SSP federal que dice que 84 por ciento de las denuncias ciudadanas son falsas. O sea, que un altísimo porcentaje de los mexicanos en vez de buscar chamba, cuidarse de no ser atracados o despedidos, se la pasan en el MP inventando historias para echar relajo y matar el tiempo.

¡Ay Gaviota, y tú que te creías la reina del mundo!

www.twitter.com/jairocalixto

jairo.calixto@milenio.com

Adiós alimañas

Archivado en: Columnas — hituco @ 7:09 pm

100125, DENISE DRESSER, REFORMA

Diez razones para apoyar las alianzas PAN-PRD:
 
1. El PRI viene de regreso sin haberse modernizado, lo cual implica una regresión para la vida política del país. Ha centrado su atención en ganar gubernaturas para financiar y pavimentar el camino a Los Pinos. La única forma de frenar la maquinaria priista es deteniendo su avance en estados cruciales para la elección presidencial del 2012, incluyendo Oaxaca, Puebla, Durango, Veracruz e Hidalgo. Una forma de colocar piedras en su camino es impedir el fortalecimiento del “feuderalismo” que el PRI ha logrado implantar en la periferia.

2. La alternancia electoral del año 2000 cambió a los partidos en la Presidencia, pero no alteró la forma de hacer política en las gubernaturas. Durante los últimos años hemos presenciado la resurrección del autoritarismo, donde los “nuevos virreyes” gobiernan a su libre albedrío. Son corruptos, poderosos e impunes. Para descabezarlos habrá que desterrar al PRI de las gubernaturas, con alianzas PAN-PRD comprometidas a instrumentar cambios profundos en la gobernabilidad a nivel local.

3. El PRI está repuntando debido a que el PAN y el PRD no han sabido combatir con inteligencia al viejo régimen. El PAN lo mimetizó y el PRD contribuyó a que resurgiera al radicalizarse a lo largo de los últimos tres años. Para recuperar el terreno perdido será necesario que forjen una alianza reformista, como la que debieron haber pactado después del 2000.

4. Manlio Fabio Beltrones ha calificado a las coaliciones PAN-PRD de “perversas”. Pero es más perverso aún que el priismo haya apoyado incondicionalmente a Ulises Ruiz, a pesar de que la Suprema Corte documentara su violación a las garantías individuales en Oaxaca.

5. En el caso de Oaxaca, el priismo logró imponerse durante la última elección a pesar de la inestabilidad social y la violencia que el Gobierno de Ulises Ruiz había alentado y fue incapaz de controlar. La única manera de combatir la posibilidad de otro “carro completo” construido a base de clientelas sería a través de un frente común contra el PRI en el estado. De no ser así, el PRI recurrirá nuevamente a la lógica de “divide y vencerás”, y Oaxaca seguirá siendo un archipiélago autoritario.

6. Estrategia electoral mata pureza ideológica. Aunque es cierto que las diferencias entre el PAN y el PRD son hondas, el objetivo compartido de “sacar al PRI de las gubernaturas” puede constituir un punto del encuentro, desde el cual armar una plataforma de gobierno. En numerosos países, partidos políticos de la más diversa índole forman frentes tácticos para enfrentar a contrincantes comunes. Y esa práctica no es vista como una herejía.

7. Ante el temor de las coaliciones PAN-PRD, el PRI despliega su voluntad de chantaje habitual, amenazando con revisar las cuentas públicas de Gobierno de Fox, sabotear la posibilidad de una reforma política y poner en jaque la gobernabilidad. Pero la amenaza del chantaje no debería ser disuasivo sino incentivo para confrontar conjuntamente al PRI. Si tanto los panistas como los perredistas permiten que regrese a Los Pinos, el poder abusivo del PRI no amainará. El PRI se lanzará contra ambos partidos con un picahielo.

8. Beatriz Paredes ha caracterizado las alianzas PAN-PRD como un esfuerzo por “dividir, enfrentar, emponzoñar el ambiente del país y deteriorar la relación con quienes representamos la fuerza mayoritaria”. Comentario curioso, ya que de eso se trata la política: la institucionalización del conflicto permanente, la confrontación entre el cambio y la permanencia, la competencia entre visiones alternativas. Y en ese sentido lo que plantean el PAN y el PRD es perfectamente legítimo. Pero parecería que la señora Paredes quiere que la oposición se rinda de antemano ante su partido.

9. Sobre las alianzas PRD-PAN, Beatriz Paredes pregunta: “¿Qué se busca, qué se pretende?”. La respuesta es obvia. Impedir que el PRI recobre su posición hegemónica, montado sobre caciques al frente de cotos corporativos. Impedir el revés histórico que entrañaría el enquistamiento del PRI en lugares como Oaxaca. Darle nuevo impulso a una transición que se quedó trunca.

10. Tácito escribió que cuando dos fuerzas pelean por su propia cuenta, todos son conquistados. Para evitar ese desenlace, el PAN y el PRD deberían forjar alianzas para ahuyentar a las alimañas y a las tepocatas que la transición no logró tocar. Porque ante el peligro de la restauración priista, permanecer impasibles -eso sí- contribuiría a “emponzoñar” al país.

Cartones 100124

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Las alianzas del PRD

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100124, ARNALDO CORDOVA, LA JORNADA

Los arrolladores triunfos del PRI en las elecciones de 2009 han marcado la política nacional en estos tiempos. Han empavorecido, en efecto, a sus oponentes (panistas, perredistas y demás) y han embobado a muchos sectores sociales que, aun siendo mayoría, por lo general viven ausentes de la vida política y sólo de vez en cuando prestan atención a sus eventos más vistosos. No se sabe, empero, a cuáles de los primeros, panistas o perredistas, han afectado más. Los blanquiazules dan muestras de haber quedado poco menos que idiotizados por la aplastante derrota que padecieron; los del sol azteca se sienten bien librados, pues los pronósticos eran claramente en favor de su inevitable pulverización. 

Los panistas son, ni duda cabe, los más aturdidos. Quién lo dijera, hasta se están volviendo una víctima propiciatoria del oportunismo (ellos le llaman pragmatismo) de los logreros del PRD que ahora buscan forjar alianzas con ellos. Claro que estamos en un escenario que luce bastante cómico y hasta ridículo. Se ha podido ver que hasta los priístas andan asustados de sus triunfos y no pueden ver con tranquilidad que en el futuro todos los demás les echen montón. Para los perredistas, el hipotético poderío del PRI se ha vuelto una nueva moneda de cambio. Asustan a los aliados apetecibles, en primer término a los panistas, con un cuadro de verdad siniestro en el futuro próximo, en cuyos trazos todos quedan aplastados por ese horroroso tanque de guerra en que se ha convertido el PRI. 

Es inútil que alguien trate de devanarse los sesos en una evaluación de las incoherencias ideológicas de esos izquierdistas y sus traiciones a los principios a los que se deben. ¿Cuál ideología de izquierda y cuáles principios? Jamás los han tenido. Parafraseando al viejo John Foster Dulles, ellos sólo tienen intereses y a ellos se atienen. Los chuchos, en el PRD que ellos hegemonizaban, siempre navegaron con esa bandera. Fueron derrotados y su propuesta de que se hicieran alianzas con el PAN o con el PRI indistintamente para combatirlos en donde fueran dominantes quedó sólo en un pronunciamiento muy genérico. 

En sus esfuerzos por unificar al PRD y, dentro del Frente, a los demás partidos de la antigua coalición, Manuel Camacho hizo suya esa idea y ahora la sostiene como propia (aunque siempre ha creído en ella, ya desde que intentó convertirse en ideólogo del PRI en los últimos años setenta). Combatir al PAN con el PRI donde es mayoritario y combatir al PRI con el PAN donde domina. Para triunfar hay que aliarse hasta con el diablo. Parece una idea maquiavélica y muy astuta. En realidad, Maquiavelo se horrorizaría de semejante idiotez, sobre todo cuando la sostiene uno que es más débil que los demás contendientes. 

Pruebas las ha dado la historia. Hace años, en Nayarit, el PRD apoyó a un empresario priísta, Antonio Echevarría, al que le dio el triunfo como candidato a gobernador. Acabó convirtiéndose en panista. En otros estados de la República se apoyó a empresarios y políticos tradicionales que se hicieron caciques en sus entidades y por ello perdieron el poder (Tlaxcala y Guerrero, que va por esos rumbos). En Chiapas no parece que haya sido un perredista el que ha gobernado. Las alianzas, es la moraleja, se hacen para ganar, no para hacer ganar a los aliados y luego ser traicionados o arrinconados. Y en ello, los principios no entran al baile. Se trata de puro pragmatismo. 

El pragmatismo de los dirigentes perredistas y de Camacho (y ahora también de los petistas y convergentes) ha resultado bastante chafa. Lo peor de todo es que logran influir también en sus posibles aliados. En Oaxaca, el senador Gabino Cué está convencido de que sólo puede vencer al PRI aliado con los panistas y hasta otorga su reconocimiento a Calderón. Creo que nunca ha puesto en cuestión la posibilidad de que en un estado como Oaxaca, dominado tradicionalmente por el PRI, el panismo es una hierba bastante extraña y de que haya sido, precisamente, la que le produjo la derrota. Lo mismo ocurre con respecto al PRI en otras latitudes. 

En todos lados las alianzas se hacen al golpe (en mis tiempos decíamos al chilazo) y siempre lanzando caramelos a los posibles aliados, sin analizar mucho si en el juego nos va a ir como en feria y, ciertamente, sin saber qué vamos a ganar de cierto. Los objetivos son derrotar al oponente elegido, el PAN o el PRI. La pregunta será siempre obligada: ¿para qué?, ¿con qué objetivo? No es un objetivo que valga la pena ponerle un ojo moro a alguno de ellos si, a fin de cuentas, no se va a sacar nada y, muy por el contrario, probablemente se salga más debilitados o peor posicionados. 

Lo que sí es un dato cierto y comprobado es que esos rejuegos lo único que producen son inconformidades y divisiones en el campo de la izquierda. No sólo son inútiles, sino peligrosos y traicioneros. Desde luego que implican una traición a los principios más elementales, pero eso es lo de menos, cuando está claro que vamos a perder en prestigio político, en coherencia en nuestra lucha y en nuestras mismas posibilidades de consolidarnos de frente a la ciudadanía como una fuerza política confiable y digna de recibir su voto. 

Los únicos que van a ganar van a ser los priístas si se pierde o los panistas si gana o se pierde. César Nava se alcanzó la puntada de señalar que a los priístas les andan temblando las piernas ante la posibilidad de las alianzas con el PRD. Por algo deberá ser. Al senador Cué le agradecemos que haya acompañado siempre a López Obrador en sus recorridos por la Oaxaca profunda. Es un hecho, sin embargo, que no le bastó el formidable apoyo político y moral que le dio el líder del movimiento cívico y cree que sólo aliado con el del PAN podrá triunfar. Él y Camacho nos deberían explicar qué ganamos si derrotamos al PRI sólo para que el PAN gane y si derrotamos al PAN sólo para que el PRI gane. 

En el movimiento cívico nacional se sabe muy bien que el PRI y el PAN, siendo diferentes entre sí, no son fuerzas políticas autónomas. Ambos han sido cooptados por el gran capital y las fuerzas más reaccionarias de la sociedad mexicana que forman un solo bloque hegemónico de poder. Ahora son recambiables; no son enemigos mortales, como en el pasado, sino socios de una alianza política histórica, desde los tiempos de Salinas. El PAN gobernó pésimamente y los dueños del poder ya no lo soportan. Ha llegado la hora de que deje el poder en manos de su antiguo enemigo y ahora aliado histórico. El PRI se avergüenza de su pasado y abjura de sus principios fundadores. ¿Qué tendríamos que hacer nosotros en una alianza con cualquiera de ellos? No son lo mismo, pero ambos sirven a los mismos dueños del poder. En su ideario político, la sociedad (PAN) y las clases populares (PRI) han dejado de existir. ¿Cómo podríamos aliarnos con ellos? Iríamos derechito al matadero.

26 Enero 2010

Cartones 100123

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¡Qué rico vacilón!

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100123, RENE DELGADO, REFORMA

Ya no son tan graciosos como antes, pero los chistes y las ocurrencias políticas prevalecen. Casi cumplen 10 años. ¡Ah, qué rico vacilón!

Discutamos México, sí, por qué no. Pero que de una vez se arranque ese mago que es Ric Birch a animar la fiesta con sus cohetes importados -no de Tultepec-, y que se traiga hielos. Es año de celebración, aunque no haya mucho que celebrar. Ya después se verá qué hacer. Ni que con Haití el mundo se fuera a acabar, muchísimo menos México porque, ya se sabe, como México no hay dos.

Trescientos años tomó construir las instituciones nacionales -según la Secretaría de Economía, 200 años de Independencia más 100 de Revolución dan ese total- y, entonces, como en la última década, es cosa de mantener encendido el piloto automático y celebrar. Que de algo sirva el esfuerzo de los próceres que nos dieron cancha. México, creo en ti, síguele a solas. Ahí la llevas.

Dichos y contradichos, hechos y desechos invitan a no tomarse muy en serio cuanto está ocurriendo y mucho menos al país. ¡Que siga el vacilón!

Buenísima puntada la del pastelazo, pa’ qué sino para eso sirve el merengue de nuestra solemnidad. Espectacular arranque electoral en Veracruz: arriba la risa, abajo las ideas. No como dice el politólogo Fernando Gómez Mont: arriba los programas, abajo la mercadotecnia política.

Fantástica la ocurrencia de suscribir una sociedad de conveniencia entre dos del mismo género político. ¿A quién más irán a adoptar César Nava y Jesús Ortega o Beatriz Paredes y Alberto Anaya? A ver si no los excomulga o les deja de hablar el cardenal Norberto Rivera, que anda preocupadísimo con el asunto. Y qué decir de los pronunciamientos de Vicente Fox, Andrés Manuel López Obrador y Cuauhtémoc Cárdenas contra las alianzas, pues qué ya no se acuerdan.

Eso sí, de rechupete la declaración no oficial del oficial Fernando Gómez Mont descalificando las alianzas del mismo género político pero con siglas distintas. En su opinión, terminan siendo un fraude electoral. ¡Qué aguafiestas!

En ese marco y en un descuido educativo más, el precandidato Alonso Lujambio podría pedirle matrimonio a la maestra, sobre la base de una oferta tentadora: pasar de dama a primera dama. ¡Arroz!, diría Mauricio Garcés.

De ripley, el primer tour internacional del recaudador de impuestos, Ernesto Cordero. Con la mano en la cintura, minimizó la reforma hacendaria que supuestamente urgía. Ni que fuera de vida o muerte, si todavía hay petróleo. ¡IETU!-¡IETU!-¡IETU! ¡A-la-cachi-cachi-porra, pim-pom porra! ¡Er-nes-to Cor-de-ro es-el-de-ahora!

Pero con eso de que la competitividad es lo de hoy, la Cancillería está a punto de llevarse las palmas en materia de ocurrencias y puntadas. Cerró con broche de oro el año viejo y abrió con llave de lo mismo el nuevo. Envió un avión a Honduras para recoger al depuesto Manuel Zelaya y regresó ¡sin él! Y antier, con la debida sensibilidad para abordar la pena de los muertos y desaparecidos en el temblor de Haití, intituló así un comunicado: “Identifican exitosamente el cuerpo de Kareen Valero, cuyos restos son trasladados a la ciudad de México”. ¡Vaya forma de comunicar un deceso! ¡Qué éxito! ¡Qué diplomáticos!

Y qué decir del impulso del Tratado de Libre Comercio con Brasil. En la oficina de Gerardo Ruiz se les hace agua la boca tanto como a los brasileños, pero no a muchos empresarios mexicanos que nomás no le ven ventajas. Venga Lula a suscribirlo en su última visita de Estado, es carnaval en México.

Será difícil determinar cuáles puntadas forman parte del top ten de la política mexicana. Ahí estará, sin duda, la desaparición de tres secretarías. ¡Desaparecieron del discurso, pero no del presupuesto! Las dependencias ahí siguen, pero el Presidente se olvidó de los secretarios, dejándolos a su suerte. Compitiéndole de cerca, la magna obra conmemorativa del Tricentenario: el arco que resultó estela, a la entrada del Bosque de Chapultepec. Y, desde luego, la serie televisiva Lost traducida al español como Discutamos México.

En ese marco, con ánimo de participar en el concurso “Proponga su reforma, concrétela después”, va una. Un granito de arena pa’ que no se diga que todo es crítica.

Una adición al artículo 39 constitucional que, a más de entretenimiento y sana diversión nacional, favorecería la participación ciudadana y la actuación conjunta -sí, ¡conjunta!- de los Poderes de la Unión, incluidos el IFE y la Lotería Nacional. Al principio de que “el pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”, se agregaría el párrafo siguiente: “Cuando el titular del Poder Ejecutivo no atine a establecer el orden de prelación de sus reformas, se sorteará su atención. El sorteo lo organizará el IFE en coordinación con la Lotería Nacional y lo sancionará el Poder Judicial. Corresponderá al titular del Poder Ejecutivo girar la urna y sustraerá una boleta el presidente del Consejo General del IFE. El anuncio de la reforma ganadora lo hará el presidente de la Cámara de Diputados. La ciudadanía podrá participar, sin apostar, en el concurso: ‘Atínale a la reforma’. Los ciudadanos que acierten quedarán exentos de formar fila al momento de tramitar su nueva cédula de identidad. El resultado será inapelable y la reforma ganadora se legislará cuando se quiera, se pueda o nunca”.

Ese sorteo podrá transmitirse en lugar de La Hora Nacional.

Si ya se perdieron 10 años desde el 2000, qué más da redondear la cifra en 12, y mientras celebrar el Tricentenario nacional.

Que se arranque Ric Birch con los cohetes. No vaya a ser que con tanto fuego de artificio nacional desmerezca su espectáculo. Que se traiga hielos y una buena dotación de gel para el cabello, que nadie se despeine… y mucho menos se deschongue con tanto qué celebrar. ¡Ah, qué rico vacilón!

María Antonieta Castillo

La tragedia de Haití es terrible. Varios mexicanos valiosos murieron ahí, muy probablemente María Antonieta Castillo Santa María entre ellos. Una mujer valiosa, una asistente fundamental en el trabajo, alegre y risueña. Una mexicana con raíces, pero sin ataduras. Desplegó su oficio y energía en el Servicio Exterior Mexicano y, luego, en Naciones Unidas. Apena su desaparición, abrazo su recuerdo.

sobreaviso@latinmail.com

‘Hoy nos honra con su ausencia’

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100123, CARLOS MONSIVAIS, REFORMA

“Los mexicanos tienen la televisión que se merecen”, dijo Emilio Azcárraga Milmo. ¿Uno merece lo que no puede evitar o se amolda en los intersticios de lo irremediable? En esto como en todo, las comunidades han sentido que la falta de alternativas se compensa con el círculo vicioso: la disminución oprobiosa de oportunidades se vuelve a fuerza el entretenimiento creativo.
 
Hasta hace unos años, México, según la televisión, es la negación sistemática de las mayorías, a las que suplantan el Presidente, los líderes, la pareja romántica, el locutor, los comerciales, y la voz del Gobierno y las empresas. Pero no hay tal cosa como el pueblo en el enfrentamiento a sus necesidades reales, las apetencias no suscritas por los comerciales, los deseos legítimos y legales no autorizados por la Iglesia. Lo que hay es la invención de las comunidades dóciles y festivas… ¿Y luego qué sucede? Aparece una versión del Pueblo no necesariamente falsa en los detalles pero irreal o mentirosa en el conjunto, porque ante las cámaras y la televisión se actúa de modo finalmente idéntico: la persona escenifica a la Gente, y el Nosotros ansioso de salir en pantalla sustituye al Yo que anhela la posesión de la singularidad. Aun si no está ante cámaras, el individuo reacciona a pedido, y lo hace desde el libre albedrío: “Voy a fingir que me divierto para que no me digan aburrido, voy a fingir que me emociono para que no me digan insensible, voy a fingir que me indignan los políticos que la tele denuncia para que no me digan indiferente, voy a fingir que me entusiasman los comerciales porque me dan la oportunidad de estar largo rato con la familia”.

Quizá lo de fingir sea excesivo, ¿pero de qué otro modo calificar el sometimiento del Querido Público al medio que distribuye las imágenes? “Si no estoy en pantalla nadie registrará mi existencia, y aunque sé que no tengo por qué salir en pantalla, mi voluntad de aparecer es la imagen previa de que me nutro y que me ampara ante mi insignificancia. La tele me vincula con las tres familias a la disposición: el mundo, la nación y mi familia, y esa inclusión hace que me eternice ante el aparato esperando el momento de reconocerme en la multitud saludando, o en el estudio, al responder a las preguntas. Algún día saldré, allí donde nunca estuve”.

Características de los años recientes:
 
- El habla de los programas cómicos se sexualiza a través del albur (el ingenio que llega tarde a la repartición de libertades) y se institucionaliza con el costumbrismo.

- El reality show se traslada a la psicología colectiva (en el futuro inmediato todo mundo tendrá derecho a que su vida sea una telenovela de 100 capítulos por lo menos).

- Los escándalos policiacos atraen desmedidamente, “si no soy el muerto, quiero ver el programa”, y el Gobierno federal se aprovecha del escándalo para golpear a sus adversarios y para decir que sus propios escándalos están citados fuera de contexto.

- Se da ya de manera sistemática la perspectiva de género. El feminismo es una visión del mundo crítica y complementaria, y las exhibiciones del machismo tradicional carecen ya de la persuasión suficiente como para resultar graciosas. La presencia de conductoras -el caso de Carmen Aristegui- es una de las muchas señales del fenómeno.

- A fin de cuentas, lo que hay de memoria histórica le corresponde a la izquierda. Si algo caracteriza a la derecha es su empecinamiento en los dogmas, no es la memoria histórica. Si quieren elogiar a sus héroes de la Cristiada, los beatifican, pero no recuerdan sus nombres o acciones. Han eliminado su pasado cultural o intelectual, y no leen a sus clásicos, para empezar a Lucas Alamán. Es, para decirlo pronto, una derecha analfabeta en lo fundamental y casi siempre en lo secundario. Por lo mismo, agradece los servicios de la televisión privada, pero no verifican los detalles. En cambio, las opiniones y los juicios de la izquierda sí perduran a corto, mediano y largo plazo.

- La aparición de internet es el principio de la Gran Alternativa. Los jóvenes pasan su tiempo frente a la laptop, y de allí desprenden lo que van necesitando y la interacción tiene una fuerza que el rating no ha conocido.

- Hay una religiosidad indudable del televidente, en el sentido de experiencia totalizadora. No es que el televidente crea al pie de la letra en los mensajes televisivos, ni que ajuste su vida a lo dictado por los programas, sino que no concibe su vida sin ajustar a diario su psicología ante la tele. No es el contenido de la televisión, sino su existencia misma lo que norma el uso de su tiempo. Y lo secundario son las versiones del entretenimiento y la información, la captación de la moda, y la obtención de los rumores que auspician la conversación social. (Si, en un nivel, las noticias nacionales en televisión no se oyen como chismes, no son creídas).

- Con la llegada de las series en cable vuelve a instalarse la idea de que los productos televisivos pueden cambiar la vida: “Oz”, “Six Feet Under”, “The L Word”, “Desperate Housewives”, “Sex and the City”, “Queer as Folk”, “The Sopranos”, todo lo que habla de los nuevos e irrefrenables estilos de vida.
 
El siglo 21, la aparición de lo mediático y el pleito por la posesión del espacio público
 
En el siglo 21, un término, lo mediático, se vuelve el adjetivo último, la referencia la imperio de la imagen. El poderío de las empresas que manejan lo mediático se da cuando los políticos se atienen a su creencia en la televisión como si ésta combinara el ágora, la profecía y el milagro de transformar un discurso inarticulado en un comercial de primera. No aparecer en la tele, no tener continuidad mediática es habitar la obsolescencia planeada (la senectud es una niñez planeada). En su miedo sacramental, los políticos dudan en atribuirle a la televisión la posesión de lo realmente visible y creen que desaparecer de la pantalla es volver a las campañas donde se visitaba todas las casas y se repartían sonrisas en la calle.

Además de las razones específicas, lo innegable es el poder del medio, que maneja las imágenes de conjunto de la realidad internacional, de las sociedades nacionales, de la colectividad, de los gustos masivos, del humor que los niños merecen por indefensos.

Todavía hoy no se discute seriamente la certidumbre que es una condena: la televisión es el único espejo social y gubernamental al alcance; sólo allí nos vemos, nos irritamos sin esperanzas, nos alegramos, nos reconocemos. De allí el atractivo de los reality shows y el alborozo ante los controles remotos, única prueba de la existencia de la multitud. El gasto desproporcionado en spots, suponer que el nacimiento de un político ocurre con su primer spot, lleva a la proclamación del milagro: “Luego de este alud de imágenes, no seré un político, sino una aparición”. La tele muestra y desvanece a las personas y, de no tratarse de momentos climáticos, casi logra lo mismo con la mayoría de las causas. ¿Quién la enfrenta?

Un estadio fuera de lugar

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100123, PAZ FLORES, EL NORTE (Monterrey)

“Sí al estadio, pero en otro lugar, no en el bosque La Pastora”, dicen las organizaciones civiles como Comité Pro-Bienestar y muchas otras.

Que quede bien claro, aquí nadie se opone al estadio de Rayados, por mí que hagan más estadios, qué fregón, enhorabuena. Pero da la casualidad de que se les ocurrió hacerlo encima de uno de los últimos bosques en reserva que quedan dentro de la Ciudad.

En vez de invertir el dinero para ampliar y regenerar el bosque y ofrecer educación ecológica, mejor van a regalar un bien público a una empresa privada que le va a poner una plancha de cemento a la antigüita sin una arquitectura ecológica.

Porque no están planeando sacar el estacionamiento de la zona, como en otros países, que es lo que realmente ocupa más extensión, el estacionamiento es el que más daño hace en las cadenas de la flora y fauna.

Qué cómodo el comodato acomodaticio, ¿verdad? “Ay, sí, ¡qué cómodo, qué rico!”, dicen los privados que quieren bienes públicos gratis. Y se les antojó el bosque, lo puritito verde, ¡mira, qué paique! Güercos chiflados de la Ranchurbe Monstruorrey.

O sea, no quieren de regalo cualquier tierrita, ¡no!, quieren el bosque, el ecosistema de río, donde viven las últimas garzas blancas, el ardillón negro, el búho. Pero, ¡claro!, ¿qué culpa tienen? Si no entienden ni jota lo que es y lo que significa un ecosistema de río y el bosque que depende de él.

Como privados buscan su beneficio, eso se entiende, no va con ellos el asunto y mucho menos con los Rayados. ¡Vivan los Rayados, raza!

El Gobierno es el que está dando comodatos de 60 años inadecuados. Está regalando los bosques, los ríos, los ecosistemas sanos que mantienen viva y más o menos respirable a esta ciudad. Todos los cauces de los ríos, la zona metropolitana, desde el río Santa Catarina (que bien podría ser un parque central) hasta los arroyos los están tapizando de cemento, convirtiéndolos en cañería. Esto tiene que cambiar. Va a cambiar.

De nada sirve que hagan parques artificiales bonitos si destrozan las zonas ecológicas naturales, como los ríos y sus bosques. Dentro de la dinámica de un ecosistema, los parques artificiales no ofrecen los servicios ambientales que pueden ofrecer áreas naturales como los ríos. Eso es algo que no entienden en el Gobierno porque no aprendieron biología en la secundaria. La jardinería no tiene nada que ver con un ecosistema real.

Yo no señalo a Femsa, señalo al Gobierno. Los primeros son cerveceros y futboleros. Venden cerveza, Coca Cola y futbol, es su “bisnes”. Hay un dicho que dice “¿a quién le dan pan que llore?”.

No son las hermanitas de la caridad. Son bien regios, venden en cada esquina cerveza, Coca Cola y futbol, “sí señor”, y ya nada más les faltaría la carnita asada. Es la cultura regional, vean la foto: un señor cervecero haciendo carne asada frente al río y viendo futbol, ¡ajúa!

Lección número uno, diputados: “Bien público”. ¿Qué es bien público? A ver, sí, tú, fulanito, el que levantó la mano. El diputado fulanito contesta: “Un bien público en México es algo así como que no es de nadie, entonces se lo puedes regalar a un compadre para hacer tratos y negocios, pero no se lo puedes dar a la bola de nacos ciudadanos, ésos ni en cuenta”.

¡Error, diputados! Abran los ojos. Los bienes públicos no le pertenecen a un Gobernador, ni a los diputados, ni a las empresas privadas, vayan y consulten a un diccionario qué es un bien público o les ponemos unas tremendas orejotas de burro.

Lección número dos: “Ecosistema de río en reserva”. El bosque La Pastora es la consecuencia de las aguas del río La Silla, es uno de los últimos ecosistemas que quedan de este río que se forma de la unión de varios cañones en las montañas. Uno que baja de la Sierra Madre desde San Francisco en Santiago, otro más que baja por El Diente a través del río Los Elizondo y los demás surgen de los cañones del Cerro de la Silla.

Estas arterias de donde viene el agua del río La Silla son las mismas que la sangre que palpita en sus venas. Montaña, cañón, río, bosque, vida. El profundo entramado que conecta todo.

El 70 por ciento del cuerpo-venas-ríos es igual a 70 por ciento de la superficie de la Tierra. Y el Gobierno insiste en tapar esas arterias por su incapacidad de ver el mapa completo.
 
pazzz@prodigy.com

Cartones 100122

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Haití

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100122, RAFAEL SEGOVIA, REFORMA

El más triste y desamparado de todos los países centroamericanos es un paraíso terrenal comparado con Haití. Se nos dice ahora, después del terremoto y según cifras aproximativas, con estimaciones que todo lo miden de manera aproximativa, que se cree que hubo 200 mil muertos, como podría decirse 90 mil o 400 mil. Cuando los norteamericanos pierden 15 hombres en Afganistán o siete en un país del Medio Oriente se produce, y con razón, una auténtica conmoción. Sólo las naciones en verdad civilizadas se conmueven por la desaparición de sus ciudadanos. No somos Haití pero no nos alarmamos ante las muertes que se producen por el crimen organizado; debe añadirse que compiten en cifras con los asesinatos de sus hombres, mujeres y niños, ¿verdad, señor Calderón? Esto podrá alegarlo en los países que gozarán de visita, que por los nombres adelantados por Los Pinos, ninguno alcanza ni la décima parte de “las ejecuciones” que se hacen en México, nombre inapropiado e inexacto que se usa en este país para hablar de asesinatos.

Cuando se habla de estas cantidades podemos pensar en una guerra de lo más cruenta, podemos pen- sar en muchas cosas siempre mal analizadas y acto seguido, pensamos en olvidar. Pero Haití, por mal que analicemos, no nos lo podemos sacar de la cabeza. Su presencia es obsesionante: los amontonamientos de cadáveres, las tumbas abiertas con palas mecánicas, las escenas de saqueos, saber que se cometen crímenes por un pedazo de pan, y más allá saber que de hecho no hay hospitales, ni tiendas, ni comida, ni nada. Sabemos, aunque parezca trivial decirlo, que no hay Estado, que no hay autoridad, ni seguridad, ni nada que garantice a los ciudadanos -no son ciudadanos- que van a vivir mañana. Saben -si es que interesa- que sus hijos no van a ir a la escuela, puesto que su única preocupación es si van a tener que comer y que ponerse sobre el cuerpo. Estarán reducidos a lo que la humanidad, con rarísimas excepciones, está reducida hace 3 mil años. Salir de esa situación no se va a lograr enviando unas toneladas de comida ni unos hospitales de campaña. No debemos, más que en un plan cínico, manifestar nuestro interés por mantenerlo. La existencia de la soberanía haitiana es un inconveniente para la supervivencia de su población. Todo el mundo reconoce la obra de Estados Unidos, cómo se ha movilizado en ayuda de un país al borde de su desaparición no por razones políticas, sino mucho más elementales: está Haití a un paso de convertirse en una entidad evanescente por hambre, por indisciplina, por barbarie y por abandono de sus élites.

Todo haitiano que haya accedido a un grado medio de educación -no digamos que haya sido en verdad cultivado, que los encontramos- ha buscado alguna manera de abandonar aquel infierno, incluso en condiciones desfavorables. Todo es ansiado para ellos: las organizaciones internacionales, los centros educativos, las universidades, los grupos comerciales, el periodismo, todo es bueno, con tal de salir de aquello, con lo que van a agravar el problema. No debe culpárselos, en tal situación se piensa y se busca en primer lugar la salvación individual y sólo después se imponen la nación y sus exigencias.

Algo ha de hacer Latinoamérica por Haití, pero ya aparecen las divisiones cuando no las oposiciones absolutas. Se ha escrito que Estados Unidos debería imponer un protectorado, una especie de supresión de la soberanía sobre la isla. Ya hay, de hecho pero no de derecho, algo parecido al protectorado. La izquierda se irrita y se opone a la idea, sin proponer algo viable, que permita vivir a los remanentes poblacionales, un protectorado de hecho donde participaran los principales países latinoamericanos que dicho sea inmediatamente no podrían mantener dentro de un nivel de vida decente durante décadas a todos los desamparados de ahora más los que vienen.

No hay escape. No hay más que una catástrofe inconmensurable y, aunque somos una nación separada por la historia de nuestro vecino, es un problema de honestidad reconocer la aportación de los norteamericanos, con todo y sus 30 mil marines y la ocupación del aeropuerto. Si algo podemos asegurar en este momento es que no encontraremos un grupo de más de mil personas -en un país de millones de habitantes- que se sientan y deseen ser haitianos. Su condición actual se la deben a la colonización y a la famosa trata pero aceptando incondicionalmente esto, el mal de que nos ocupamos en este momento, es el que hay que remediar como honestamente creamos, pero no metiendo las narices en un pastel.

Sí al estadio

Archivado en: Columnas — hituco @ 8:03 pm

100122, XIMENA PEREDO, EL NORTE (Monterrey) 

No me gusta el papel de aguafiestas, pero reitero: es una pésima idea construir el estadio del club Rayados dentro del polígono conocido como bosque La Pastora. Me resisto al chantaje que celebra sin escrúpulos la realización del proyecto, anulando cualquier posibilidad de análisis. No hay un solo requisito legal palomeado y ya están las campanas al vuelo. Parece que los promotores del proyecto desean evitarse la fatiga de debatir, aunque el terreno sea público y de vocación ecológica.

“¡No se vayan a rajar, diputados!”, gritó Roberto Hernández Jr. “Se rompieron todas las cadenas… ¡tendremos estadio!” y, mientras bailoteaba, el logo de Carta Blanca en el set robaba cámara. Pero se necesita mucho más que bailar o que intimidar a los legisladores para tener la razón.

El 8 de septiembre del 2008, Natividad González Parás y José Antonio Fernández, presidente y director general de Femsa, anunciaron la creación del Nuevo Parque Ecológico La Pastora, con más de 140 hectáreas de “reserva ecológica de la biosfera” a lo largo de más de 7 kilómetros del Río La Silla. Un megaparque para la comunidad, cuyo patronato sería presidido por “El Diablo” Fernández, decisión que fue por todos comprendida cuando, horas más tarde, los dos personajes anunciaron la construcción del estadio rayado sobre 25 hectáreas dentro del mismo bosque La Pastora, pero eliminadas estratégicamente del trazo del nuevo parque.

Es decir, que detrás del Parque y detrás del estadio hay una misma persona: José Antonio Fernández. ¿Qué cachucha se pondrá: la de conservacionista o la de comerciante? No puede usar las dos porque los proyectos se contraponen. El director de un parque ecológico -con el último río vivo de la zona metropolitana, único gran pulmón del oriente, libre de concreto, que capta agua y regula la temperatura de la zona- jamás permitiría que se instalara un estadio para 55 mil personas en los márgenes del río del cual es responsable, a menos, claro, de que se haya vuelto director del dichoso parque sólo para poder eliminar cualquier obstáculo para la construcción del estadio.

“Los estadios que tenemos no corresponden a la calidad de una ciudad metropolitana como la nuestra”, así justificó el proyecto Natividad González Parás, elevando la importancia del proyecto a rango de prioridad gubernamental. Esta decisión resulta arbitraria cuando analizamos las carencias de nuestra Ciudad en otros más importantes campos como la salud, la educación y el transporte.

González Parás dijo esto en su momento para justificar ceder en comodato casi 26 hectáreas de nuestro patrimonio a una de las empresas más rentables del Estado, Femsa que, según sus propios documentos fiscales, a los que tuve acceso, paga al fisco el 28 por ciento de las ganancias que reporta.

El Gobierno de Nuevo León apoya este proyecto para elevar su rating, aunque sacrifique el último gran ecosistema en medio de la Ciudad. Me estremece la vulgaridad con que los gobiernos manipulan lo que es del pueblo. No entienden el significado de la propiedad pública, piensan que son fichas con las que apuestan o intercambian favores. Si entendieran la importancia de preservar espacios públicos para engrandecer el espíritu de la comunidad, jamás venderían ni Santa Lucía ni cederían un espacio que, aun así como está, abandonado por autoridades negligentes, nos brinda a todos servicios ambientales.

Pero el Gobierno funciona al revés. Inhibe la participación ciudadana. Por eso es más factible que Femsa mude su proyecto a otro sitio, antes de que los diputados priistas, la Alcaldesa y el Gobernador rectifiquen su postura y antepongan el bien común. Estoy convencida de que el club Rayados puede encontrar un sitio más acorde a la vocación de su proyecto. Podría incluso ser un estadio 100 por ciento sustentable, que trate sus aguas y recicle su basura, que estimule el uso del Metro, que con su presencia recupere barrios de la delincuencia.

Conservar la vocación ecológica de La Pastora no cancela el proyecto de Femsa. Sí al estadio, pero en otro lado.

ximenaperedo@yahoo.com.mx

Cartones 100121

Archivado en: Cartones — hituco @ 12:17 pm

Alianzas discutibles

Archivado en: Columnas — hituco @ 10:23 am

100121, OCTAVIO RODRIGUEZ ARAUJO, LA JORNADA

Una alianza contra el PRI en estos momentos parece urgente, sobre todo si su precandidato a la Presidencia para 2012 es el opusdeísta Enrique Peña Nieto. Más todavía si se toma en cuenta que es el elegido de Televisa y de la más alta jerarquía eclesiástica del centro del país. Sin embargo, esa alianza no quiere decir que los enemigos de mis enemigos sean mis amigos. Esto es una tontería. ¿Cómo explicar coherentemente que los perredistas se unan con los ultraderechistas del Partido Acción Nacional para derrotar a un PRI que poco se diferencia del blanquiazul? ¿Por una suerte de “divide y vencerás”? 

Me temo que nuestros políticos ya perdieron la brújula, quizá porque la realidad se les escapó de las manos, se les adelantó y los tomó por sorpresa y ahora no saben qué hacer. ¿Divide y vencerás? Esto sería un argumento falso, y no sólo por simplificado. Al intentar separar al PAN del PRI lo único que se está haciendo es darle fuerza al primero en momentos en que su presencia estaba, como demostraron las elecciones de 2009, a la baja, en un declive preocupante para ese partido y para su presidente que reside en Los Pinos. 

Antes pensaba que el tricolor, aunque fuera por pequeños detalles, era más progresista –valga el discutible término– que Acción Nacional. Ya no estoy tan convencido. Como partido actúa casi igual ante problemas como la separación entre Estado e Iglesia, el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo y otros temas sensibles para las conservadoras iglesias que padece nuestro país y que cada vez son más influyentes. Lo mismo se puede decir sobre la orientación de las políticas económicas y sociales que ambos partidos defienden desde que el tricolor adoptó en los hechos el neoliberalismo como matriz ideológica. Por cuanto a la corrupción y los negocios turbios para familiares, amigos y colaboradores, no hay diferencia: todos son iguales o, si se prefiere, semejantes. En lo único que podrían ser diferentes es en que los priístas escuchan más a sus críticos que los panistas y buscan más la negociación que la imposición. Y aun esto está por verse, pues hay ejemplos que echan por tierra esta sutil diferencia (Oaxaca, Puebla y el mismo estado de México, para mencionar los casos más evidentes de intransigencia priísta gobernante). 

El Partido de la Revolución Democrática perdió su capital político de 2006 por errores internos, y ahora aspira a seguir perdiéndolo por las alianzas que se ha propuesto con quienes debieran ser sus enemigos, si de verdad fuera un partido de oposición. La pregunta que deberían hacerse sus dirigentes es ¿oposición a qué? ¿Al gobierno de Calderón a la vez que realiza o busca alianzas con el partido del habitante de Los Pinos? Tal vez habría que inventar un nuevo diccionario o conocer el que los perredistas se inventaron para definir la palabra “oposición”. Ya no son oposición, seamos claros. ¿No están Ortega, Navarrete y otros intentando acuerdos con las iglesias, especialmente la católica, para –según ellos, supongo– no perder el voto de quienes viven la influencia religiosa en política? 

Dichas iglesias, el PAN y el PRI serían, si los perredistas fueran coherentes, sus enemigos naturales, como debería serlo también, en el ámbito de las ideologías, el neoliberalismo. Pero no: quieren quedar bien con todo mundo, y esto no es lógico en un partido de oposición. Con todo respeto a su diccionario, en el que yo conozco la oposición se opone, y Perogrullo está de acuerdo. 

La lógica que está siguiendo el PRD es muy riesgosa: por ganar votos está buscando alianzas con cualquiera, pues se espera que en la repartición algo le tocará. Y sí, algo le tocará, pero el precio podría ser muy alto. Si antes dije que no se ven diferencias claras entre PAN y PRD, salvo algunas muy pequeñas, con lo que están haciendo los perredistas tendríamos que concluir lo mismo en relación con su partido. 

Lo que está ocurriendo es típico de los sistemas de partidos cuando éstos se corren al centro. La distinción entre el centro-derecha, centro-centro y centro-izquierda es algo que se ve con microscopio, y no todo mundo puede acceder a un aparato de precisión como éste. El centro es no compromiso, ambigüedad en principios y programa, pragmatismo y, por ende, oportunismo. Esto es lo que ocurre con el PRD y, para colmo, con sus aliados (relativamente) históricos. 

¿Y la izquierda? Bien gracias, salió por la puerta de atrás y ni siquiera podríamos precisar el momento en que comenzó su salida del panorama nacional. Decir que es la izquierda que tenemos, y ni modo, no es consuelo para nadie. En estos momentos los perredistas en el gobierno, sin alianzas con sus enemigos o con los partidos que debieran ser sus enemigos, están haciendo más o menos bien su trabajo y diferenciándose de las derechas. El ejemplo del Distrito Federal (aborto y matrimonios de género) es elocuente, aunque hay otros rubros en los que no coincidiríamos. Pero dicho ejemplo no se repite de manera equivalente en otros lugares donde también gobierna el sol azteca. ¿Será Ebrard la diferencia o es el PRD? Tal vez Ebrard, a quien, por cierto, hay que reconocerle mayor firmeza en sus decisiones, aunque no todas las que ha tomado me simpaticen o me parezcan de izquierda. 

Finalmente, ¿dónde quedó la supuesta refundación del PRD? No se hizo, sólo se cambió el FAP (Frente Amplio Progresista) por otro nombre, pero de igual contenido: Diálogo para la Reconstrucción de México, que se ha presentado con el desafortunado nombre de DIA (desafortunado nombre, pues si escribo DIA en Google me dará una gran cantidad de cosas menos el frente que ahora coordina Manuel Camacho Solís). FAP y DIA son lo mismo, pero con el nuevo nombre se espera (no es broma) que la división dentro del PRD y de éste con sus aliados sea superada. 

Quiero dejar constancia de que no me estoy riendo. Al contrario.

Misiles bajo la sotana

Archivado en: Columnas — hituco @ 10:20 am

100121, CARLOS LORET DE MOLA, EL UNIVERSAL

Sin mencionar nombre, porque no hace falta ante referencias textuales, el Semanario Desde la Fe —que edita la Arquidiócesis de México y del que se hace responsable el padre Hugo Valdemar Romero Ascensión, vocero del cardenal Norberto Rivera Carrera— ataca a este reportero por la convicción de que deben permitirse los matrimonios entre personas del mismo sexo y la adopción de niños por estas parejas.

Sería para celebrar que esta facción de la Iglesia católica respondiera directamente si empleará argumentos y no evasivas y descalificaciones retóricas: en el debate, aunque defienden exactamente las mismas ideas, es muy distinto el tono arrogante y de confrontación del grupo del cardenal al más moderado y argumentado de la Conferencia del Episcopado Mexicano y los obispos identificados con la Teología de la Liberación. 

En un texto llamado “Las verdaderas razones de la Iglesia para oponerse a que personas del mismo sexo adopten niños”, que firma “DLF Redacción” —o sea, el Padre Valdemar, considerando que en el directorio del semanario él es el único— se alude en sus últimos párrafos a lo expuesto en esta columna: 

Primero, al referir el dato de que desde hace veinte años la Organización Mundial de la Salud dejó de considerar enfermedad a la homosexualidad, la Arquidiócesis lejos de presentar alguna prueba en contrario, opta por descalificar a la OMS (y con ello a Naciones Unidas). Señala que “ha habido fuertes presiones de grupos homosexuales que no sólo han influido en la OMS” para que la homosexualidad deje de ser considerada como una desviación y “ahora la vea con naturalidad”. El grupo del cardenal Norberto, que responsablemente acató y reprodujo las recomendaciones de la OMS durante la pandemia de influenza, ahora irresponsablemente la tacha de debilucha, que cambia criterios en función de presiones políticas y no de la ciencia. 

Segundo, y con más veneno: “El conductor de un noticiero dijo que tenía amigos homosexuales y afirmó que con los ojos cerrados les confiaría a sus hijos. Dijo bien. Habría que tener los ojos cerrados para confiar una criatura inocente y vulnerable a una pareja de homosexuales y no ver cómo será afectada”. 

La respuesta más fácil y atractiva, intolerante también, justo en el tono retórico del Arzobispado nacional, sería señalar que más cerrados tendría los ojos quien entregara sus hijos a un sacerdote, considerando el historial de pederastia solapada y escondida por décadas en la Iglesia; y que cómo se atreve a dar recomendaciones para ser padre de familia cuando no tienen hijos, ¿o sí? 

Esa sería un generalización falsa y difamatoria, como la que hace el semanario que dice que los homosexuales (se asume que los varones) “usan falda, maquillaje e invitan a otros hombres a dormir” y son una mala influencia para los niños. El problema de esos juicios simplificados es que no todos los homosexuales son proxenetas como tampoco todos los curas son pederastas; estos son estereotipos de minorías escandalosas que nublan el debate. No vale la pena instalarse ahí. 

Y por cierto, yo encargaría mis hijos a varias parejas heterosexuales cercanísimas, a un par de sacerdotes entrañables y también a tres grandes amigos homosexuales. 

SACIAMORBOS Perdón por el atraso, pero me enteré antier del ataque… andábamos en Haití cuando lanzaron el bendito misil.

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